Reto 12 – Por darse gustos

Argumento
Sara se ha decidido por iniciar un fondo de ahorros con sus familiares, su familia la apoya y la deja a cargo de los recaudos de dinero, poco a poco ella va gastando ese dinero que estaba a su cargo hasta verse impedida para devolver el dinero a fin de año, como estaba propuesto.
Trama / Esquema riguroso
1.    Fondo de ahorros
En un impulso por conseguir dinero Sara propone a su familia iniciar un fondo de ahorros. Todos aceptan
2.    Los recaudos
Sus familiares, conscientes de que se podrían gastar ese dinero, la dejan a ella a cargo de los recaudos y la custodia del dinero por el periodo de un año. Ella acepta.
3.    Primeros recaudos 
Su familia llegaba puntual y dejaba el dinero en su casa. Ella lo guardaba y se olvidaba que lo tenía.
4.    Darse gustos
Sara, creyendo que podía reponer el dinero que usaba, se deja tentar por “darse gustos” y utiliza el dinero del fondo para comprarse cosas.
5.    Primer préstamo
Como se lo había acordado ese dinero se podía pedir prestado y los intereses serian para ella. Su tía pide un préstamo y nota que el dinero está incompleto. Sara miente y dice que hizo otro préstamo.
6.    Deuda
Sara revisa sus cuentas y debe más de lo que puede pagar. Revisa su calendario y el periodo de un año está por terminarse. Piensa en cómo conseguir el dinero
7.    Trabajos
Sara realiza trabajos escolares de sus compañeros a cambio de dinero. Quedándose varias veces, sin hacer los de ella
8.    Lo logro
Faltando dos semanas para la devolución del dinero logro conseguir la suma total de su deuda secreta. Guarda todo y se olvida de eso. Solo hace los recaudos.
 
Desarrollo
Sara necesitaba dinero, no a corto plazo, ella lo necesitaba porque pensaba a futuro. Apenas iniciaba el año y los profesores pedían carpetas, hojas, materiales, entre otras cosas y ella no quería incomodar a sus padres pidiéndoles dinero. En pocas palabras, quería ser independiente. Revisando algunas páginas web, encontró que muchas personas realizaban fondos de ahorro con un grupo no muy grande de personas. Pensó que podría hacerlo con su familia. Al día siguiente fue por las casas de sus tíos, que aceptaron solo si ella se hacía cargo del dinero y de llevar las cuentas, nadie era ajeno a que ella era muy organizada, después lo comento con sus abuelos que tuvieron la misma determinación. Finalmente, y con algo de desconfianza, le comento a sus padres, que, a pesar de no estar muy seguros, aceptaron apoyarla. Después de unos días ella ya tenía organizado un cuaderno de registros para llevar nombres y fechas. Pasaron unos días más y empezaron a llegar a su casa los recaudos que ella guardaba inmediatamente. Un día, cuando iba a meter el dinero en el cajón, vio el dinero y sintió una extraña necesidad de comprarse algo, respiro y alejo esos pensamientos. Ella sabía que su familia le había confiado eso y no quería defraudar su confianza. Pero pasaron los días y ella sucumbió ante esa tentación. Salió a comer helado, le compro regalos a su madre y su abuela por el día de las madres, les gastaba a sus hermanos y poco a poco veía como la deuda se aumentaba para ella. Sara creía que tenía todo controlado hasta que su tía llegó a su casa una noche a pedirle un préstamo, como ya lo habían acordado con la familia, cuando alguien necesitara dinero lo podría pedir prestado, cabe resaltar que ellos si tenían la facilidad de devolverlo. Su tía solo pidió una cuarta parte de lo que debía tener Sara guardado hasta el momento. Su tía aun así pregunto cuanto tenia, Sara, nerviosa, solo dijo que no recordaba, que todo lo que llagaba ella lo guardaba. Su tía se retiró y ella corrió a revisar en su cuaderno de cuanto era su deuda y cuánto tiempo le quedaba, y la respuesta la dejo atónita. Debía devolver más de lo que su tía había pedido, había gastado mucho sin darse cuenta. La desesperación se apodero de ella por toda la siguiente semana. En clases no prestaba atención, a nada, hasta que Samuel, que se sentaba tras ella, le ofreció $20000, por hacer el trabajo escrito del que la profesora había estado hablando toda la semana, ella acepto sin pensarlo dos veces. Paso dos días frente al computador sin parar, solo descansaba para leer el libro del que se hacia el trabajo. Al terminar el trabajo se lo dijo a Samuel y quienes escucharon le pidieron que les hiciera uno también. No lo dudo. Solo decía si… si… y si, anotaba los nombres y llegaba a casa a sentarse frente al computador a escribir, no almorzaba, solo se levantaba una o dos veces, dormía, iba al colegio, y al volver continuaba. Al entregar todos los trabajos se percató que el tiempo no le alcanzaba para hacer el de ella, no le importo, solo quería zafarse de esa deuda. El fin de semana hizo cuentas y ya había completado el dinero. Cerro el cajón donde lo guardaba, se dejó caer en la cama. Durmió toda la tarde y se sintió en completa paz.

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