Reto 12. Pobre libertad.

Argumento

   La vida le ha jugado una mala broma a Omar, quien ha perdido el billete de quinientos pesos que le dejaron sus padres en el autobús. Estará solo en casa todo el fin de semana y ha extraviado el único sustento económico que tenía. Alacena vacía, sus padres fuera del alcance, y un estómago que alimentar, tendrá que usar todos los recursos disponibles para salir del problema. Aprenderá que el dinero no siempre se encuentra a la mano y hay que saber cómo sobrevivir cuando este escasea.

Trama/Esquema riguroso

– CULPA. Llega a casa, revisa sus bolsillos, el billete no está, estará tres días solo y ni un peso de capital.

   Llega a casa, se da cuenta de que no tiene el billete en sus bolsillos. Trata de recordar, empieza a retroceder todo su camino hasta ese punto, intentando deducir dónde lo perdió. Concluye que el billete debió haberse caído al estar en el camión, descuido de su parte.

– DESESPERACIÓN. Debe haber algo más, algo de dinero guardado, busca por todos los rincones de la casa con la esperanza de encontrar algo para sobrevivir.

   Búsqueda exhaustiva, no deja un solo lugar de la casa sin revisar. Pérdida de objetividad, se concentra más en buscar todo que lugares razonables. Conclusión, no hay ninguna otra fuente de ingresos a la cual recurrir.

– OPCIONES. Está solo, sus padres están en un viaje fuera del alcance, sus familiares viven en otra ciudad, debe plantearse los caminos más viables entre sobrevivir por su cuenta o con ayuda.

   Familiares, se da cuenta que sus padres siguen de viaje sin señal y los demás se encuentran en diferentes ciudades. Amigos, duda que alguno de sus amigos esté dispuesto a brindar tal ayuda, pero no descarta la posibilidad. Sobrevivir en solitario, de no conseguir ayuda tendrá que arreglárselas por su cuenta.

– AYUDA. Llama a sus amigos, pocos responden, y los que lo hacen, no son los suficientemente “amigos” como para ayudarlo en su dificultad.

   Llamadas, la mayoría de sus amigos no contesta, llevan tanto tiempo sin hablar que probablemente hayan cambiado de número. Mensajes, algunos no llegan, otros son ignorados, otros ni son abiertos. Los que contestan no responden a su solicitud favorablemente.

– SOBREVIVE. Aprende a racionar la poca comida que logra encontrar, se las arregla para sobrevivir durante tres días.

   Infórmate, lee, busca cómo arreglártelas sin dinero, con comida escasa. Racionar, aprende a organizar lo que tiene a su disposición para, al menos, no quedarse con el estómago vacío. Adaptación. Pasa un poco de hambre durante tres largos días, pero nada que no pudiera soportar, su división de recursos lo lleva a no sufrir más que una ligera sensación de tener el estómago vacío.

Desarrollo

   Cerré la puerta con llave, mi fin de semana libre había empezado. Toda la casa para mí y nadie que me moleste, era momento de pedir una pizza y relajarme, pero mientras aún hacía planes para disfrutar, una sensación hizo que mi piel se helara en un instante: no tenía el dinero que me habían dejado en el bolsillo.

   Recordé todo el día hasta ese punto, fui retrocediendo sobre mis pasos y no había manera de que lo haya perdido, con una excepción: se me cayó en el autobús. “Torpe”, pensé. Hay que ser muy descuidado para que te pase algo así en una situación como esta.

   Decenas de pensamientos desesperantes comenzaron a invadir mi mente. No había nada en la alacena pues aún no se hacía la compra de ese mes, mi cartera estaba vacía y no tenía idea de dónde podrían haber guardado dinero en la casa. Busqué y revisé cada rincón sin resultados. Sentía las gotas de sudor deslizarse por todo mi rostro, y no solo eran por el esfuerzo de la búsqueda.}

   Mis papás estaban de viaje en un ejido, en lo más profundo del monte donde no había señal. Revisé el directorio para encontrar algún nombre conocido. La mayoría de mis familiares vivían al menos a dos horas de mi casa, no podía pedirles que vengan porque significaría llevarme un sermón. Llamé a algunos amigos, era un favor muy grande pero esperaba que alguno accediera. Nada, ni familia, ni amigos, ni comida, ni dinero. Esta libertad se estaba quedando muy pobre comparado con lo que tenía en mente.

   Tomé las pocas latas que encontré, restos de comida de días anteriores, algunas carnes congeladas, quité las etiquetas de algunas salsas que incluían recetas para darme una referencia. Había llegado el momento de aprender a valerme por mi cuenta. No toda la vida me la podía pasar esperando que me cocinen o pidiendo comida, a veces te falta quién te la prepare o el dinero para comprarla, y uno debe saber cómo sobrevivir.

   Mi abuela siempre me contaba que cuando era pequeña apenas les alcanzaba para comer “tacos de nada”. Bueno, yo tenía tortilla, manteca y alguno que otro aderezo. Diría que padecí hambre y no logré hacer nada productivo pero, si así fuese, a pesar de mi torpeza en el autobús, no estaría escribiendo esto con orgullo. Como el día que aprendí que el dinero no lo compra todo.

Omar Araujo

oaeska
Author: oaeska

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Jesus Can

    Si, me recordaste una frase que usan en mi familia “taquitos de aire y rebanaditas de viento” una expresión que se usa cuando el dinero es muy escaso… Fue un reto de supervivencia para un fin de semana el que experimentaste.

  2. romina

    Argumento y relato tienen el mismo problema, falta corrección. Leer en voz alta para quitar aquello que sobra, lo que se repite… busca CONECTAR, ATRAPAR al lector.

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