Reto 12: ¡Hacer mi cuenta bancaria grande otra vez!

Argumento: Con un poco de ahorros Karen decide invertir en la bolsa de valores. Pero la inexperiencia y los caminos insidiosos del mercado le hacen una mala jugada que la llevarán a la completa desesperación.

Trama y Esquema Riguroso

1 ¿Dónde invertir? Escoger entre el mercado de acciones, obligaciones, monedas, criptomonedas, materias prima.

Con un poco de capital ahorrado decidí entrar en el mundo de las inversiones, me encontré con todo un universo lleno de términos desconocidos. El mercado accionario era el más promocionado por lo tanto el primero por el cual optas.

2)El mercado accionario: Decidí escoger el mercado accionario porque aparentemente era el más fácil.

Las acciones prometían tanto, escogí la compañía Thomas Cook porque según mi parecer, era sólida con más de 100 años de operatividad, las acciones estaban a un precio bajo debido a la Brexit, así que era aparentemente una buena inversión.

3)Las malas jugadas: En el mercado existe algo que se llama apalancamiento lo cual a riesgo más alto, mayor lucro.

Invertí con apalancamiento alto o sea de mayor riesgo. Mala decisión. En un sólo día logre ganar el 60% de lo invertido, pero no cerré la operación a tiempo porque pensé que al día siguiente iba a seguir creciendo, así que, quedó todo bloqueado cuando el mercado cerró.

4)Despertarse y encontrarse con la cuenta vacía: Entre un día y el otro, el mercado puede cambiar y encontrarse una amarga sorpresa.

El mercado abre a las 9:30 de la mañana, cuando me llegó una notificación que las acciones de Thomas Cook se habían desplomado a un 30%.

5)La desesperación: Perder el 40% del capital en un segundo, y no saber como recuperarlo.

El mundo se me cayó en pedacitos, las buenas intenciones me habían llevado al infierno, todo en un segundo se perdió, y aparentemente no había manera de recuperarlo, me sentía estúpida y frustrada.

 

6)El ponerse a estudiar finanzas para recuperar lo perdido, las opciones eran dos, o me rindo o el mercado me destruye. Focalizarse.

Después de una semana de desesperación y angustia por no saber cómo salir del lío en el que me había metido, me di cuenta que las opciones eran dos, o me ponía a estudiar para recuperar o salía de allí inmediatamente como una perdedora.

 

7)El esfuerzo conlleva buenos resultados: Al cabo de unos meses descubri que el forex es lo mejor, empezé a estudiarlo y analizarlo, me llevó un mes recuperar lo perdido y empezar a ganar.

Leí un sinnúmero de manuales por internet, me puse a investigar, a entender el mundo de la finanza, leía periódicos, revistas en cuanto al tema, encontré un tipo de producto que se ajustaba a mis necesidades; el forex, o sea la compraventa de monedas, allí jugaban factores como la geopolítica, que es una de mis asignaturas favoritas, así que me concentré en un sólo sector, al cabo de un par de meses aprendí como funciona, seguí los pasos, recuperé mi dinero perdido y logré multiplicarlo.

Desarrollo

El futuro me abrumaba, día a día escuchaba por doquier comentarios de gente que pensaba sólo a la adquisición de inmuebles con hipotecas, que ya era el tiempo, que se estaba en la edad correcta y más bla bla bla… La idea de endeudarme con una hipoteca me daba fastidio. Tenía que hacer crecer mis ahorros de alguna forma, para un mañana adquirir sin endeudarme con nadie. Por lo tanto, decidí investigar a fondo el mundo de las inversiones y el sector que me pareció más atractivo fue aquel del trading. ¡Manos a la obra! Encendí mi computadora tratando de investigar un poco y me topé con un sinnúmero de léxico desconocido hasta ése entonces: acciones, obligaciones,  monedas, índices, materias primas, criptomonedas, etc etc. Mi reacción fue de un agudo dolor de cabeza y nauseas. No entendía ni una Jota. Desde ése día empecé a transcurrir mis noches en la sala de casa junto en compañía de la laptop y de la luz ténue de una lámpara estudiando cada uno de los productos que el mundo del trading me ofrecía. No entendía nada. Por momentos me agarraba la desesperación, pero no desistía. La compañía de corretaje me bombardeaba con publicidad sobre la inversión en acciones: Amazon, Google, Apple, Microsoft. Pero, debido a la guerra comercial entre EEUU y China, las mismas estaban sujetas a una gran volatilidad, así que tenía que buscar terreno neutral, por eso decidí evitarlas.

En una de las tantas noches frías y de insomnio, descubrí una compañía inglesa cuyas acciones estaban a tan sólo 25 dólares y que durante el tiempo habían logrado estar hasta 180, se trataba de Thomas Cook quien tenía 100 años de existencia. Debido a la situación de Brexit las acciones habían bajado de precio. Y allí estaba yo, en pijama, acompañada por una taza de thè, decidida a invertir mi capital, en una empresa de viajes neutral y sólida. En el mundo del trading existe algo que se llama apalancamiento, lo cual significa que si inviertes con un grado muy alto, lograrás ganar más en poco tiempo. Pensé que era algo bueno así que opté por un nivel alto. Pésima decisión.

Al cabo de un par de días, me encontraba en la biblioteca, eran las cinco de la tarde, revisé mi cuenta de trading y para mi sorpresa había obtenido una ganacia del 60% de aquello invertido. No podía creerlo, estaba muy emocionada, trataba de disimularlo para no llamar la atención, pero los ojos curiosos de aquellos que me rodeaban comenzaron a escrutarme.  Pensé que si en un par de días había obtenido 60% a lo mejor al día siguiente las acciones seguirían aumentando y ganaría quizás el 100%. Así que decidí esperar para ganar más; la avaricia me venció. El reloj marcó la cinco y media de la tarde, el mercado inglés cerró y con él, la posibilidad de cerrar las operaciones.   

La mañana siguiente, mientras iba en el metro, cómo de costumbre, rodeada por el trambusto de gente frenética en una de las horas más transitadas del día, tratando de despertarme de mi somnolencia, ya que no soy una persona mañanera, el reloj marcaba las 9:30, mi teléfono móbil empezó a vibrar, mis ojos por poco no se salen de su órbita al ver el mensaje de la compañia de corretaje quien me informaba que las acciones de Thomas Cook se habían desplomado de un 30%, algo insólito, que no sucedía desde hace años. Y para mi mala suerte había sucedido ese día. Me bajé inmediatamente del metro, tome asiento por allí para no desmayarme, no sabía si llorar o regresarme a casa. Literalmente el mundo se me cayó en pedacitos. La ganancia junto al 40% del capital se habían ido literalmente por la borda. La frustración empezó a asfixiarme, me sentí tremendamente estúpida, una ignorante que se había lanzado de un avión sin un paracaídas, estaba enojada y no tenía a quién darle la culpa sino a mí misma. Los transeuntes seguían subiendo y bajando de los vagones, todo mi entorno seguía su curso, pero yo me sentía literalmente sin rumbo.

Durante una semana pasé aturdida, no lograba concentrarme en nada, pasaba noches insomnes, sufría no sólo por la pérdida sino por el hecho de no poder contarle a nadie lo que me estaba pasando, tenía miedo de las críticas y los reproches.  Un día me desperté aturdida como siempre, pero cansada de lo mismo, quería un cambio: o el mercado me vencía o yo lo vencía a él. Esa mañana salí a correr, el cielo estaba nublado pero sin lluvia,  había un viento fresco de primavera, aumenté progresivamente la velocidad, hasta ya no poder más, las piernas me dolían, el cerebro me bombardeaba de adrenalina, casi sin respiro, completamente empapada de sudor decidí que volvería a empezar, esta vez haría las cosas bien, me pasaría más tiempo estudiando hasta lograr entender cómo funcionaba el bendito mercado, la opción era esa o resignarme a perder. 

Por un mes apliqué una disciplina estricta de estudio, por las noches antes de ir a dormir, me sentaba en un sillón marrón y con mi computadora al lado, pasaba estudiando el universo del trading, me suscribí a The Economist, controlaba constantemente las noticias de finanzas. Después de arduas investigaciones, encontré en el mundo del Forex, el producto que se ajustaba a mis necesidades y a mis intereses, pues me encanta la geopolítica. Aprendí las reglas, a leer los gráficos, seguía en twitter a los influencers de finanzas, hasta que decidí arriesgarme de nuevo. La ganancia fácil y rápida es una trampa, en el mercado gana quien es paciente y arriesga menos, poco pero constante es la regla principal. Cometí muchos errores, pero aprendí de ellos, logré manejar mejor mi capital con un estricto programa de disciplina y al cabo de un par de meses no sólo logré recuperar lo perdido sino también obtener ganancias. 

 

karennia2
Author: karennia2

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Esta entrada tiene 8 comentarios

  1. Hola, todo un universo las acciones con múltiples perspectivas lleno de triunfos, derrotas pero sin duda mucho aprendizaje.
    Alguna vez estudié eso y mi promesa fue no entrar a Forex. Pero nunca he invertido, me quedé en la espera de la caída de la bolsa que se pronosticaba antes del COVID-19
    Un texto interesante para quienes tenemos noción del tema.
    Saludos.

    1. karennia2

      Gracias! Si exactamente la burbuja que crearon el año pasado tarde o temprano iba a explotar, el covid19 fue sólo una excusa colateral, que adelantó el problema.

  2. Jesus Can

    Me fascino tu escrito, se a groso modo del tema y en verdad me emocionó cada línea… Tu historia es muy buena. Gracias por compartirla..

  3. José Tillaguango

    Muy bonita historia, aprendí un tema que tenía ganas de conocer, hoy más que nunca tu texto me ha llevado a querer conocer más sobre inversión de la bolsa. Gracias por compartir tus experiencias.

    1. karennia2

      Gracias! 🙂 Es un mundo fascinante pero requiere muchas horas de estudio, disciplina y nervios de acero.

  4. romina

    argumento y esquema muy bien. En el texto le falta trabajo, corrección, corrección.

  5. yesenia cortes

    Es un tema en particular muy interesante y extenso, lleno de conocimientos realmente para entrar al mundo de inversiones debes saber o como lo que pasa en la historia primero todo muy bello y después vienen las consecuencias, son experiencias gratas que te enseñan a ser mejor, me gusto realmente te anima a conocer más.

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