Reto 12: El Valor del Dinero

La impotencia y la tristeza destrozaron mi pecho, atravesándolo, dejándome con un hueco en él. Al verla llorar comprendí que se estaba ahogando, y no pude moverme, porque yo me estaba hundiendo con ella. Nuestra familia se estaba cayendo a pedazos.
         Mi hermano había caído en coma después de haber tenido un fuerte ataque epiléptico. Según el médico fue ocasionado por no tomar sus medicamentos en el horario correspondido. Y yo era el responsable de dárselos. Era mi culpa.
         La estancia de mi hermano en el hospital no era módica, y mi madre había agotado sus fondos en las primeras dos semanas. Necesitábamos el dinero, pero carecíamos de los recursos.
         Yo me preguntaba, ¿por qué nos negaban la estancia de mi hermano sabiendo que era un caso severo? Quise tratar, ingenuamente, de comprender que quizá había demasiados enfermos y no se daban abasto. Pero había otra razón, el dinero. Si careces de él, careces de privilegios. Nadie nos iba ayudar, nadie nos iba a salvar.
         Entonces vendí mis cosas; el pequeño piano que tanto me gustaba tocar, mis libros inclusive los más nuevos, mi computador portátil, mi celular. Mi madre, al ver mi determinación, hizo lo mismo.

Al final, nuestra casa estaba vacía, pero mi hermano estaba ahí. Eso era lo que más importaba.

–Uriel Kaede.

Uriel Kaede
Author: Uriel Kaede

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