Reto 12 “Con el sudor de mi joven frente”

ARGUMENTO

Estudio medicina. Quiero un estetoscopio, es caro, no tengo dinero, mis padres no pueden costearlo. Busco empleo. Trabajo. Ahorro. Reúno más que el dinero suficiente. Compro mi equipo médico. Continúo trabajando. Sigo ahorrando. Me costeo mis cosas. Valoro el trabajo y el dinero.

TRAMA/ ESQUEMA RIGUROSO

1.       ESTUDIA MEDICINA: Ingreso a la facultad de medicina con el sueño de ser médico. Diversos compañeros y médicos son prejuiciosos. Los rumores se perciben acerca de que tener un buen estetoscopio es sumamente importante. Yo no tengo estetoscopio. Veo como otros presumen los suyos.

2.       DESEAR UN ESTETOSCOPIO: Deseo un estetoscopio bueno, de la mejor marca. Deseo poder oír a través de él y comenzar a aprender al escuchar claramente los ruidos del cuerpo humano. No puedo perder más tiempo. Lo necesito.

3.       NO HAY DINERO: Cuando les platico a mis padres a cerca de la importancia de un buen estetoscopio. Me doy cuenta que no pueden costearlo. Yo no tengo dinero para comprarlo. Requiero hacer algo al respecto.

4.       TRABAJAR: La mejor opción es buscar un empleo, uno donde yo pueda controlar el tiempo, que no me exija inversión. Busco y la mejor opción es la venta por catálogo. Inicio a trabajar.

5.       AHORRAR: Sé que es momento de guardar las ganancias en un ahorro, así lo hago y al poco tiempo junto suficiente dinero. Sé que con él podré comprar lo que deseo y quizá más cosas.

6.       COMPRO EL ESTETOSCOPIO: Ordeno por internet el estetoscopio que quería y ahora tengo dinero suficiente para comprar también un estuche de diagnóstico, lo hago. Cumplo mi sueño. Me doy cuenta que obtuve más de lo que imaginé.

7.       TRABAJO CONTINUO: Continúo trabajando, me doy cuenta de los resultados, se siente grato, tener tus propios ingresos, generar dinero para comprar lo que deseo sin depender de lo que me den.

8.       ENSEÑANZA: Aprendí a trabajar y ahorrar, lo sigo haciendo para comprar lo que anhelo, y nunca pararé de hacerlo pues es algo vital. Y siempre es bueno aspirar a más siempre de manera honesta. Sé que todo es posible.

RELATO

He crecido mucho desde aquellos días, hoy soy una mujer nueva y emprendedora. En aquel entonces yo tenía tan solo dieciocho años de edad. Primer día de clases, mi uniforme blanco impecable al igual que mis compañeros de primer año, brillábamos con el sol. Las primeras horas fueron tediosas, pero algunas palabras se impregnaron en mi mente. La importancia de darnos a respetar, de exigir siempre lo mejor.

Dentro de toda esa charla mezclada entre desalentadora y motivacional todos coincidían en algo “El estetoscopio”, en que este sería mi mejor herramienta, pues no había mejor libro que el propio paciente, y el escucharlo era la habilidad que debíamos ensayar desde el principio. Se me hizo un nudo en la barriga cuando preguntaron “¿Quien tiene un estetoscopio?” Varios de mis compañeros levantaron la mano y susurraron, “yo tengo un Littmann”. Mi mano descansó sobre mi regazo pues yo no tenía uno, ni “Littmann” ni de ninguna clase, me sentí abrumada, incluso pude sentir mi piel tornándose colorada por la vergüenza.

Sentí el impulso de querer tener un buen estetoscopio “Yo quiero un Littmann” pensaba. Me dispuse a investigar, el más sencillo costaba alrededor de dos mil pesos, cuando me di cuenta del precio, un hoyo imaginario se formó en mi abdomen y la sangre me recorrió rápido por todo el cuerpo hasta los pies, un sudor frío me embargó, pues no tenía eso ahorrado. Mis padres me dijeron “ahorita busca uno sencillo sin marca, ya cuando trabajes te compraras lo que quieras.”

“Cuando trabaje” No me conformaría con esperar tanto, debía comenzar a “escuchar todos los tórax que se me posaran en frente”, sentía una comezón en los oídos y en las manos por hacerlo, que no se calmaría hasta obtener lo que anhelaba. Pues voy a comenzar a trabajar ahora mismo, pensé.

Plantee mi objetivo “Littmann clasic III color vino, con mi nombre grabado”, el precio, dos mil quinientos pesos. Ahora a conseguir trabajo, un trabajo que no me exija cubrir horarios, que obtenga ganancias razonables, que no deba invertir mucho dinero para empezar. Entonces encontré como una luz, la venta por catálogo, inicié con una, “Natura”, yo consumía y conocía los productos, fue fácil ofrecerlo pues a mí me gustaban. Luego “Tupperware”, ¿Quién no tiene un “Tupperware” en su cocina?, yo le vendo. Era temporada de calor las botellas para agua se vendían fácilmente entre clases.

El trabajo perfecto para mí, funcionó, en menos de dos meses logré ahorrar dinero suficiente para mi estetoscopio y también para un estuche de diagnóstico que costaba poco menos de cuatro mil pesos, estaba sorprendida, feliz, mi corazón latía muy fuerte. Por fin lo tendría.

Pedí mi equipo por internet, llegó con rapidez. Cuando los tuve en mis manos, mis ojos se cristalizaron fue imposible contener el llanto de alegría que el sostenerlos me ocasionó. De pronto ese cosquilleo en mis oídos y manos fue cesando, las primeras víctimas de mis exploraciones fueron mis padres, mi hermano, luego mis amigos, era maravilloso escuchar al ser humano.

Obtuve lo que quería de la mejor manera, seguí trabajando y ahorrando, me di cuenta que podía generar dinero para lo que yo me propusiera, sin tener que pedirle a mis padres. Aprendí que la mejor recompensa es ver mis anhelos vueltos realidad. Es por eso que hoy por hoy sigo trabajando, emprendiendo, generando y costeando lo que quiero, sin temor a iniciar de cero, porque así inicie, hoy puedo sonreír con gran orgullo y decir “todo es posible.”

Dulce Ruiz

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