RETO 12. CENANDO PAPAS FRITAS

ARGUMENTO

En un viaje a Osaka, las tarjetas de Mara y sus amigos son bloqueadas por el banco, por lo que no tienen dinero para poder pasar la noche en un hotel.

 

TRAMA Y ESQUEMA RIGUROSO

1.-EL GRUPO DE VIAJE DECIDE IR A OSAKA. Con mucha curiosidad de explorar deciden viajar de Kyoto a Osaka el fin de semana.

 

2.-VIAJE EN TREN Y PASEO EN OSAKA. Abordan el tren, comen y pasean por Osaka.

 

3.- BUSCANDO HOSPEDAJE. Como fueron a la aventura, se hace de noche y necesitan encontrar donde quedarse.

 

4.- ENCUENTRAN HOTEL PERO SUS TARJETAS SON DECLINADAS. Encuentran un hotel inusual para pasar la noche, pero no pasan sus tarjetas.

 

5.- LLAMADA AL BANCO. Debido a la diferencia de horarios y las pocas monedas que les quedaban, la llamada no se concreta.

 

6.- SOLUCIÓN. Encuentran un lugar poco común donde pueden dormir hasta que sus tarjetas sean desbloqueadas.

 

HISTORIA:

 

 CENANDO PAPAS FRITAS

En el verano de 2014 estudié japonés en Kyoto junto con 5 mexicanos más, todos vivíamos en la misma casa y al estar tan lejos de nuestro hogar pasábamos mucho tiempo juntos, viajábamos juntos y explorábamos la ciudad. Un día decidimos que sería una aventura divertida viajar a Osaka, por lo que, sin pensarlo mucho, hicimos una pequeña maleta y el sábado a primera hora nos dirigimos a la estación de tren.

 

El tren de Kyoto a Osaka tarda 1 hora en llegar, es cómodo y con amigos resulta muy divertido, a pesar de que los japoneses nos veían con desaprobación por hablar durante el trayecto, debido a que ellos acostumbran permanecer en silencio en todos los transportes públicos. Llegamos a Osaka, comimos unos deliciosos takoyakis con una salsa dulce y paseamos por la zona comercial, no quisimos cargar con mucho efectivo por lo que utilizamos nuestras tarjetas para cubrir los gastos en el lugar.

 

Al caer la noche la ciudad se veía más viva que cuando llegamos, la vida nocturna en Osaka era más entretenida que en Kyoto, pero en el grupo había dos menores de edad, entonces decidimos que lo mejor era permanecer juntos y buscar un lugar donde hospedarnos.

 

Caminamos un largo rato buscando un hotel que no fuera muy costoso, pero no tuvimos éxito, la noche se estaba volviendo más oscura y comenzamos a preocuparnos. Finalmente dimos con una callejuela llena de luces y muchos anuncios de habitaciones. Era un callejón repleto de moteles o “Love Hoteru” como los llaman en el país Nipón, cansados y con temor de amanecer en la calle, decidimos entrar a uno. Las habitaciones se mostraban en una especie de menú interactivo y al seleccionarla una persona detrás de un cristal oscuro te hacía el cobro, no era lo que teníamos en mente para pasar dormir, pero era mejor que la calle.

 

Entonces ocurrió algo inesperado, una a una nuestras tarjetas fueron declinadas. Las pasaron dos veces, tres veces, declinadas. Salimos confundidos y sin saber que hacer. Nos quedaba muy poco efectivo, apenas para comprar el boleto de regreso, decidimos no arriesgarnos y buscar una forma de comunicarnos con el banco.

 

Seguimos caminando en medio de calles desconocidas hasta que hallamos un teléfono de monedas. Juntamos las moneditas que todos teníamos en nuestras carteras y tratamos de comunicarnos, cuando al fin pudimos hablar con una operadora nos quedaba poco tiempo y ya no teníamos más monedas para insertar en el teléfono, no teníamos celulares con cobertura internacional, ese teléfono era nuestra única esperanza.

 

La asesora del banco nos explicó que debido a que los cargos se realizaron fuera de Kyoto, el banco por seguridad bloqueó nuestras tarjetas, pero en unas horas podríamos usarlas de nuevo a menos que hiciéramos un proceso vía telefónica, lo estábamos realizando cuando el tiempo se agotó, la llamada fue terminada por falta de monedas.

 

Y ahí estábamos 6 mexicanos, varados a las 12 de la noche, sin dinero y agotados en un país donde apenas podían darse a entender. Nunca había sentido esa incertidumbre de no saber en donde voy a pasar la noche, es algo que no le deseo a nadie. Nos imaginé durmiendo en la calle con el frío hasta que fuera de día y pudiéramos volver a casa, era una situación muy desalentadora.

 

Caminamos a un lugar más iluminado, como buscando un rincón en el cual podíamos pasar la noche, pensábamos nuestras opciones y entonces… lo vimos: McDonald´s. En Japón estos restaurantes trabajan las 24 horas y para nuestra sorpresa es común que los japoneses que no pierden el último tren pasen la noche ahí, sólo debes consumir algo, no importa lo pequeño que sea, consumes algo y puedes dormir torcido en una mesa de comida rápida.

 

Juntamos nuestros últimos yenes, y así fue como terminamos pasando una curiosa noche en el lugar menos pensado. Naturalmente despertamos adoloridos, pero al menos no tuvimos frío durante la madrugada, además cenamos papas frita antes de dormir.

 

Ese día aprendí, que los planes pueden cambiar rápidamente y el dinero no lo valoras hasta que no lo tienes, la incertidumbre de no saber que íbamos a hacer esa noche y no tener a nadie a quien recurrir es muy atemorizante, también aprendí la importancia de tener algo de dinero para una emergencia y que la comida rápida no siempre es mala.

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