RETO 12: Carrera de resistencia

ARGUMENTO

Frescia renuncia a su empleo porque no la satisface personal ni profesionalmente. Sin embargo, conseguir un nuevo trabajo no es sencillo, queda en el limbo por varios meses. Su situación económica se agrava. Descubrirá que a la meta, solo llegan los que siguen luchando.

TRAMA / ESQUEMA RIGUROSO

1.      INSATISFACCIÓN Y RENUNCIA

Un día más. Frescia va a su trabajo en un club. No se siente bien: dinero, tiempo y metas profesionales no se cumplen. En un arranque de valor, renuncia. Aceptan.

2.      DESEMPLEADA

En los días siguientes, las cosas no son tan sencillas. Las ofertas de empleos son malas: sueldo bajo, horario extendido o experiencia inalcanzable. Postula, con impotencia. Tiene entrevistas que no dan frutos.

3.      AGOBIO ECONÓMICO

Sus ahorros disminuyen. Trata de ahorrar y estirar, ya no puede darse gustos extras. Aunque se niega, sus papás le envían propinas. Reparte sus papeles por todo lado,  pero nada mejora.

4.      NUEVO MÉTODO: FREELANCE

Una amiga le escribe mensajes por una red social; le ofrece un trabajo como independiente para la empresa donde trabaja. No es estable, los encargos son a demanda y debe enviar una proforma formal. Acepta. Investiga y la envía. Una vez aceptada la propuesta, hace la comisión y le presentan otras más. Ve una oportunidad en este modelo de trabajo. Se organiza, gestiona un RUC y desarrolla, poco a poco, un método. Sigue postulando a la par, pero con más selectividad. Mientras, el trabajo crece por recomendaciones con otros clientes.

5.      NUEVO TRABAJO

Tiempo después, recibe una llamada, la invitan a una entrevista en una empresa grande. No lo puede creer. Asiste esa vez y a varias pruebas más, el proceso es largo. Finalmente, llega la buena noticia: está contratada. Es la oportunidad que esperaba.

6.      ESTABILIDAD Y APRENDIZAJE

Lo ha logrado. Tiene un sueldo mayor y puede mantenerse a sí misma. Se da cuenta que “sus buenas intenciones” al renunciar no fueron suficientes. Trabajo, esfuerzo y disciplina fueron necesarios. Reflexiona.

DESARROLLO.

Un día más. Frescia se dirige a la oficina donde trabaja como diseñadora gráfica. Pertenece a un club deportivo y social para peruano-japoneses. El centro es enorme, con instalaciones bellísimas (canchas de juegos, piscinas y amplias áreas verdes); en contraste con su empleo nada perfecto, que lleva días odiando.

La paga es mala, apenas le alcanza. Le queda muy lejos de su casa y solo tiene un día de descanso, así que no tiene tiempo para nada. Pero lo más agobiante es la poca libertad para ser creativa. Sus clientes son tradicionales; sus encargos, monótonos y pesados. Ella quiere crecer en lo profesional y definitivamente aquí está atrapada.

Tal vez es por el aburrido trabajo de hacer letreros de señalización o la vieja máquina lenta que no reacciona, pero algo la hizo decidirse: renunciaría ese mismo día. En un arranque de valor va a la oficina del jefe. “Debo irme señor Renzo”, le suelta. Explica atropelladamente sus razones, maquillándolas un poco; y él, algo sorprendido pero amable, acepta. ¡Por fin es libre!

En los días que siguen se dedica a buscar un nuevo empleo, pero las cosas no son tan sencillas. Es increíble lo malas que son las ofertas para diseñadores en su país. El arte no paga. Ofrecen sueldos bajísimos o tienen horarios de unas diez horas al día. Y los que se ven medianamente interesantes, exigen un sinnúmero de habilidades o tiempo de experiencia que aún no tiene. No es posible. Se siente impotente. Para los jóvenes con un perfil como el suyo parece no haber oportunidades.

Los días pasan. De todas las solicitudes que ha enviado, muy pocas le contestan. Acude a algunas entrevistas que resultan ser solo un encuentro de decepciones tanto propias como de los empleadores.

La situación no mejora y el desaliento comienza a pesar. Los recursos de su liquidación y ahorros, disminuyen rápidamente. Lo que al principio fue una alegría por la expectativa de algo mejor, ahora es un cúmulo de presiones y un recuento constante de monedas. Aunque tiene tiempo libre, no puede permitirse salidas con amigos ni gustos extras, solo puede refugiarse en su solitaria tristeza.

A pesar de su negativa, sus padres insisten en apoyarla al notar su situación. Le envían algún dinero para sus gastos. Esto solo la hace sentir más vergüenza. Reparte sus documentos por todos lados, en cada oportunidad que ve, pero no obtiene resultados.

Un día, chateando por su celular le escribe una antigua amiga. Le comenta que está muy bien, trabajando en el área comercial de una cadena de farmacias. Ahí siempre necesitan material gráfico pero lo remiten a terceros. ¡Quizás Frescia puede ayudar! Los encargos son a demanda, nada estable; depende cómo se adecúe. Le pide que envíe una proforma formal.

Frescia no tiene idea cómo ser profesional independiente, ¡pero no importa! Después de investigar y guiarse de modelos, arma su documento y lo envía. Días después la propuesta es aceptada.

Se esfuerza mucho en el primer pedido y como resultado, le solicitan más. La joven ve una oportunidad en medio de la oscuridad, esta podría ser la solución. Es un poco complicado al principio: debe tramitarse un RUC (Registro único de contribuyentes) para los recibos, organizar sus tiempos y elaborar presupuestos. Sin embargo es cuestión de tiempo hasta desarrollar su propio método. Paciencia y constancia.

Sigue postulando a ofertas de empleo estables, pero realiza un filtro más minucioso. Además ahora puede agregar su experiencia como independiente en sus papeles. Se siente un poco más estable, pues el trabajo aumenta con nuevas recomendaciones a otros clientes. No es mucho, pero ayuda.

Meses después, en el momento menos pensado, recibe una llamada. Nerviosa e incrédula recibe la invitación a un proceso de selección para una empresa grande del rubro. ¡No puede creerlo! Ella solo soñaba con entrar ahí algún día.

Acude a la cita, intentando no hacerse demasiadas ilusiones pero con la convicción de dar lo mejor. El proceso es largo: una entrevista primera, otra más, unos exámenes en línea y pruebas médicas. Finalmente la esperada noticia llega: ¡está dentro! Es increíble todo lo que siente en ese momento, la emoción la embarga. Es exactamente lo que había estado esperando: tenía una oportunidad y no la desaprovecharía.

Ya tiene un nuevo trabajo. El sueldo es mejor de lo que esperaba. Aunque está lejos de una vida lujosa, tiene la capacidad de mantenerse por sí misma, e incluso guardar una pequeña parte para ilusionarse con continuar sus estudios.

Se da cuenta que las “buenas intenciones” que tuvo al dejar su empleo anterior, no bastaron. Tenía que haber hecho un plan real. Le costó mucho salir adelante. Requirió trabajo, esfuerzo y disciplina, para crearse ella misma las oportunidades que ansiaba.

El camino a sus objetivos finales aún es muy largo. Sin embargo, se siente mejor con ella misma: fuerte, capaz de mucho. Ha aprendido por las malas, que la vida no es una carrera de velocidad, sino de resistencia.

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    en el argumento no me des el final. Esquema bien, al relato CONEXIÓN

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