Reto 11. Los episodios críticos.

Gracias a Dios no padezco de una enfermedad ni nada por el estilo, pero eso no me vuelve invencible al menos no por esos episodios…

 

Los llamo episodios, ya que los doctores y los especialistas que atendieron mi caso no supieron identificar que era lo que yo tenía, son impredecibles ya que pasaban en distintos contextos, muy distintos uno del otro. El peor episodio de todos fue durante una vacaciones que tuve con mi familia en Cancún, recuerdo que el plan era una semana, pero se redujo a tres días, estaba tranquilo y relajado, sin ningún tipo de presión, en ese momento el estrés y el miedo eran desconocidos para mí.

 

Pero el día empezó de manera fatal eran laso 8:00 AM, cuando un dolor indescriptible se apodero de mi cabeza, ni podía soportar las luces, ni la de los foco y mucho menos la del Sol,  no había medicamento en esa ocasión, sentía que mi cuerpo era blando como si fuera de gelatina, quería enfocar fuerza en mis piernas pero no tenía. Mi padre no quería que me fuera a dormir de nuevo con el estomago vacío así que me pidió que me sentara en la mesa, pero con torpeza mis piernas tambaleaban, sentía como si en cualquier segundo ya no me respondieran. Comí apenas tres bocados, el sabor de la comida no me incomodaba pero era como si mi cuerpo necesitara que le dieran de comer.

 

Después de eso me fue a dormir cerré los ojos, y el dolor se desvaneció en mi sueño, no percibía nada, pasaron minutos y luego horas hasta que volví a despertar en ese momento eran las 6:45 PM pero el dolor no se había ido, era como si ese malestar se expandiera por todo mi ser, porque ahora era más intenso, y mis parpados estaban fuera de mi control, se entrecerraban a medias, no se abrían ni tampoco se cerraban por completo. Mis padres decidieron que me llevarían con un doctor, empacaron todo y me llevaron al doctor más cercano, me reviso los ojos, la boca y vio el estado de mi ser, pero no supo dar un diagnostico solo recomendó lo analgésicos para tratar el dolor de cabeza.

 

Pregunto si sabían que lo detono, y si había pasado anteriormente, si había pasado pero desconozco el detonante, recomendó que me llevaran con un neurólogo, me llevaron, me hicieron los estudios debidos, y al mostrárselos, dijo que no había nada fuera de lo normal por lo que solo dio una advertencia “Estén preparados, porque podría volver a pasar, pero no sabemos cuando, ni donde ni mucho menos porque”

Entendí que los peligros son latentes e impredecibles, pero no podía dejar que eso me detuviera de vivir, ya que vivir con miedo no es vivir.

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Author: poetadeblas

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