Reto 11: El Tártaro

Sangre espesa y oscura salía de mis laceraciones como un desagradable manantial donde el olvido trataba de beber con desesperación.

Abrazaba mis rodillas temblando y colmado de pavor, mientras que la ansiedad me murmuraba arcaicos secretos de mi propia intimidad.

De cuando en cuando, bullía con dolencia de mis heridas la vergüenza y el arrepentimiento.

Por más que gritaba mis lamentos, estos sólo regresaban con una voz grave de tenor, presagiando mi perdición, pues me encontraba en las gélidas profundidades del tártaro.

Me estaba congelando en las tinieblas de ese inhóspito lugar, donde las almas perdidas se lamentan por su pena y su dolor.

Y mente expuesta a tales horrores, no pudo soportarlo más. Se rompió.

Cuando desperté, limpié la sangre seca de mis heridas, mi garganta estaba seca, y mis ojos me ardían como brazas. Y me di cuenta que había vuelto a mi habitación.

-Uriel Kaede.

¿Te gustó?

Puntuación 5 / 5. Recuento de votos: 1

Hasta ahora, ¡no hay votos!.

Uriel Kaede
Author: Uriel Kaede

.

Deja una respuesta

5 × 1 =