Reto 11: El monstruo pasajero

Argumento: 

Javier es un adolescente introvertido y jovial que recibe un fuerte rechazo de sus amigos. La severa infección viral que contrajo es muy contagiosa. A pesar de estar cubierto de muchas ampollas en la piel y sentir una fuerte comezón, asume el reto recuperar su autoestima mientras pasa su cuarentena.

 

Trama:

1.Picazón:  Javier está en el colegio y se asustó al notar  unas erupciones muy extrañas en su cara.

2.Burlas: Una compañera de clase hace comentarios picosos de las erupciones que tiene Javier en su cara y todos se burlan

 3.Aislamiento: A Javier le parece una locura tener que permanecer en cuarentena hasta que pase el proceso viral. 

4. Aceptación: Las cicatrices en todo su cuerpo provocan frustramiento porque teme que le apoden de monstruo, luego de terminar de leer un libro se da cuenta de que belleza radica en las acciones por encima de lo físico.

Relato 

 

El imponente calor había ausentado las nubes y secado el aire. La sed de los estudiantes de gimnasia iba en aumento; era la señal de que el medio día estaba llegando. Una gota de sudor se deslizaba suavemente por los párpados de Javier, al intentar secarse sintió ardor sobre una misteriosa erupción que apenas estaba saliendo entre las cejas y su enorme frente afeitada. Sorprendido, pidió permiso y fue a los servicios para examinarse a detalle. La curiosidad y una extraña picazón le invadía, cuando se tocó por segunda vez, notó que  el espejo del lavatorio le reflejaba tres erupciones más,  dos cerca de las mejillas y otra detrás de la oreja. Nunca había visto algo parecido, a pesar de ser adolescente nunca había tenido acné, el pánico le invadía.

 

Ya estaba por acabar la clase de la profesora Jessica, Javier caminaba despacio para reincorporarse. Al notar su presencia, la maestra un poco preocupada se le acercó para preguntarle si se encontraba bien, pues su semblante pálido le daba un aspecto distinto. A lo que este mintió contestando que sí. Justo cuando ya estaban todos por ir a sus casas  Alexia, una compañera que es considerada como la más activa y busca problemas había encontrado en Javier su blanco perfecto. Cuando estuvo a escasos metros de él, imprudentemente hizo un comentario abierto y ofensivo Oye tú virgen ¿qué tienes en la cara?, con sus gestos de gruñona, añadió: veo que tus granos hablan de lo necesitado que andas, ya consíguete una novia. Apenas terminó de pronunciarse toda la clase se rió al unísono. El semblante de Javier cambió como un arcoiris, por ratos estaba blanco, rojo, amarillo y azul  por tanta verguenza.  

 

A este chico le importó poco los colores, escondió su cara y se echó a correr con lágrimas entre los ojos.  Su mejor amigo y vecino Vito solo atinó a tomar su mochila e intentar seguirle de camino a casa. Mientras caminaban en silencio Vito, intentó romper el hielo: “Tranquilo Nuno, esa chica molesta a todos, aunque a ti más, tal vez porque le gustas y no sabe cómo decirlo”. Terminó de decir eso y Javier solo asintió de mala gana. Algo en él no estaba bien, pues empezaba a sentir un ligero dolor de cabeza.

 

Habían pasado 10 días  que Javier no iba al colegio, las fuertes fiebres y erupciones por todo el cuerpo habían dado positivo a un proceso viral muy contagioso. Su cara estaba llena de granos gigantescos y rojizos, cada vez que se veía en el espejo las lágrimas se le caían como una fuerte lluvia de selva tropical. Sus mejillas estaban hinchadas y apenas se le notaban los ojos. Incluso se sentía como un monstruo, muy feo, muy diferente a lo que se consideraba cuando todo iba bien en su vida.

Le daba mucha rabia tener que guardar cuarentena, cada segundo que pasaba anhelaba más poder ir a clases para hacer que Alexia y sus demás compañeros se disculpen por lo que le habían hecho pasar, tal vez la picazón que sentía era tan insoportable que hasta le hizo idear un plan de venganza para devolverle el favor.

 

El aislamiento de casi un mes había dado resultados, ningún amigo ni conocido se había contagiado. Como su autoestima estaba rasgada en pedazos y estaba solo en su cama, decidió sacar de su armario un libro empolvado llamado  “El feo” , supuso que como ahora es uno de ellos le vendría bien unos consejos de alguien que ya tiene experiencia con eso. Las páginas le habían tocado las fibras más profundas como humano, reflexionó sobre sus cicatrices, lloró mucho al acabar de leerlo e incluso había decidido optar por un camino diferente, se sentía libre, más especial y con el autoestima restaurada. Desde ese entonces él ya no era el mismo de siempre.        

Emco Nuno (10) 

e.m.c.onuno10
Author: e.m.c.onuno10

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