Reto 11 – El milagro.

Argumento: Una enfermedad extrañaba acechaba a Ricardo desde su nacimiento, lo perseguía a diario y le evitaba realizar muchas cosas que cualquier persona normal sería capaz de hacer. Este enemigo buscaba arrebatarle la vida.

 

Trama:
-Caídas
-Dolor
-Exámenes
-Repetición
-Diagnóstico
-Calma
-Milagro

Desde que nací no fui capaz de hacer muchas cosas que alguien normal podría hacer. Solía caerme demasiado y tener una condición física deplorable, algo que no era normal para un niño de 3 años. Debido a eso, me raspaba mucho y me daba miedo caminar, pero tenía que hacerlo. A los 5 años comencé a sentir dolores que me impedían correr, y hacían que llorase por mi poca tolerancia al dolor. Eso encendió focos de alarma para mis padres, y vieron que algo no estaba bien.

Lo primero que hicieron fue llevarme al hospital, para saber lo que tenía. En ese momento, los doctores no tenían ni la más mínima idea de lo que yo padecía, por lo que mandaron a hacer estudios. Me hicieron unos estudios donde tenían que introducir agujas dentro de mi cuerpo, y mandar descargas eléctricas mientras movía mis extremidades para poder observar la reacción de mis nervios. Jamás en la vida volví a sentir tanto dolor, estaba agonizando y lloraba a más no poder, y la doctora me pedía que me callara. Se veía muy enojada. Días después nos iban a entregar los resultados, por lo que teníamos que esperar.

Cuando llegó el día, nos notificaron que mi expediente con los resultados se había perdido, y me tenían que volver a realizar el mismo estudio. Lloré a más no poder debido a que tenía mucho miedo, pero aún así me hicieron el estudio. De nuevo se volvió a perder. Por tercera ocasión, y esta vez con mis papás claramente enojados con el hospital, se volvió a hacer ese estudio tan doloroso.

Para obtener un diagnóstico certero, se tenían que cumplir 4 requisitos. Yo siempre cumplí 3, pero considerando todo lo que ya había pasado hacía ver algo obvio el diagnóstico para los doctores. Distrofia muscular de Duchenne. Nos explicaron en qué consistía, y que probablemente moriría muy joven debido a una parálisis total. Los doctores decían que yo no tenía esperanza alguna, y que era mejor vivir mis últimos años en un periodo de calma.

Mis papás estaban destrozados, y oraban a más no poder, y decidieron que viviríamos mis últimos años en calma, viviendo tranquilos el día a día, aunque con un profundo miedo al futuro. Ellos solían llorar a diario cuando dieron el diagnóstico, pero poco a poco se fueron calmando.

Mientras pasaba el tiempo, un día me aventaron en la escuela. Caí sin poder levantarme más, y ellos estaban muy asustados. Me llevaron al hospital, y al día siguiente pude volver a moverme. En ese entonces tenía 8 años, y estaban cerca de cumplirse las predicciones de los doctores.

Volví a la escuela, y todo se calmó. El resto del ciclo escolar lo pasé relativamente bien.

Un día, cuando ya tenía 10 años, fui a la clase de escuela dominical, y curiosamente a mi mamá le tocaba dar clases en ese grupo. Iniciamos con una oración, donde sentí un dolor punzante en el pie y caí al suelo al terminar la oración. Le dije a mi mamá que me dolía demasiado el pie, y lo miró. Durante la oración me había crecido por completo el arco del pie, cuando nunca antes lo había tenido. Fue un milagro.

Me llevaron a hacer estudios de nuevo, porque era raro que yo estuviese vivo en ese entonces. Esta vez los 4 requisitos dieron negativos. Los doctores estaban impactados, y no podían creer lo que había ocurrido. Una enfermedad incurable había desaparecido, y no quedaba rastro alguno de ella. Ese fue el mayor milagro de mi vida, y que me ha ayudado a aprender que cada día debe vivirse con todo el corazón, pues no sabemos cuándo puede llegar a ser nuestro último día.

JRichardGtz
Author: JRichardGtz

0

Deja una respuesta

dos × 5 =