Reto #11. EL ARTE DE CANTAR

                     El arte de cantar

Soy la octava de doce, en una familia disfuncional. A mis cinco años, despierta en mí, un amor por la música y las letras. Me refugio en ello para evadir mis problemas. Aprovecho mi época de estudio, primaria y secundaria. Abandono la universidad por dedicarme a participar en orquestas musicales. Me caso con un cantante (músico). Presento problemas de salud en el año 2012: Reflujo gastroesofágico, que paraliza mis cuerdas vocales. Tengo dos años de tratamiento y terapia, y lo supero. Grabo mi primer disco a los cuarenta y nueve años, de música inédita. 

Trama

Niñez. Es traumática, pero me refugio en el canto.

Estudios. En ellos destaco académicamente y en el canto. 

Orquesta. Ingreso a la universidad, interrumpo mis estudios y me entrego por completo al canto en grupos musicales.

Disfonía. La padezco por unos cinco años. Desentono al cantar.

Visito al gastro y al otorrinolaríngologo. Diagnóstico:Reflujo gsstroesofágico y Rigidez en las cuerdas vocales. No podrá volver a cantar. 

Reclamo. Depresión. Aislamiento. La ausencia del canto me lleva a tocar fondo y luchar.

Tratamiento. Pongo mi confianza en Dios, sigo el tratamiento indicado, ejercicios vocales y me recupero en un 85%.  

Autorrealización. Cumplo mi sueño de mi primera producción con diez canciones inéditas. Letra y música de mi autoría. 

Era el final de los años 60. Nací yo: la princesita con cabellos rizados, ojos inquietos y sonrisa traviesa. Voz y expresión claras. En mi fantasía infantil, revolotean mis alas. Tras el arcoiris, en el horizonte, entono dulces notas. Sí, amo la música, el canto y el baile, desde muy niña. Me visto de traje, color ensueño, para danzar un profundo bals. La música se adentra en mis oídos recorriendo cada célula y neurona. Invade todos mis sentidos. Bailo en forma mágica, casi vuelo. Mi alma es inquieta, aunque quieran mantenerme cautiva. 

Mi gusto por el canto es superior a cualquier espanto. Aprendo desde mi infancia a escribir, cantar y actuar. Practico todas las tardes. Un cepillo me sirve de micrófono. Y un espejo roto, es cómplice de mis movimientos. Al ingresar a primer grado, inician mis conciertos. Me suben a los pupitres. Desde allí, me dirijo al alumnado y maestros. Mis notas elevadas a los cielos, son mis sueños lastimados que no han podido crecer. Prefiero ausentarme a través del pentagrama, hacia armónicos mundos, donde no existe el dolor. Cantando emerjo, triunfante, cual guerrera en batalla.

Mis años subsiguientes fueron un ensayo para lo por venir. Durante mis estudios; canto y escribo. Todo lo aprovecho. Cada programa colegial; veladas nocturnas, recitales y concursos. Le hice honor a mi nombre, porque “ARIA” significa: composición musical a una sola voz. Igual lo hacía, en redacción. ¡No recuerdo cuantas cartas escribí! 

Llega mi mayoría de edad y con ellos, mi libertad para elegir. Ingreso a la universidad. Curso mi primer semestre de Literatura. Estando en clases, una comitiva se presenta. Me hacen una invitación. Cantar como solista en orquestas. No lo pienso ni un minuto. Este es mi sueño anhelado. Tengo una bifurcación en mi vida. Escojo cantar y bailar. Eso hago en los siguientes, quince años. 

Luego de aquel ir y venir. Trasnocharme e ingerir bebidas frías. Comer a deshoras y muy condimentado. Cantar y actuar cada fin de semana; mi garganta empieza a fallar. Visito médicos especialistas, aquí y allá. Logro mi cita con el gastro y con el Otorrinolaríngologo. Soy sometida a una serie de estudios Me verifican el movimiento y funcionalidad de mis cuerdas vocales, con un laringoscopio. Noto el rostro del galeno preocupado. Me levanta el mentón y me dice: no hay nada que hacer. Has perdido el movimiento de tu instrumento musical. Tus cuerdas se han atrofiado, están rígidas, no tienen movilidad, es como un caucho seco, ¡no podrás volver a cantar! Padeces de un reflujo crónico, los gases irritantes suben y dañan tu garganta. Siento que el piso se hunde a mis pies. una debilidad generalizada invade mi cuerpo. Me quiero sentar. Busco la silla más próxima y me desplomo. Lloro y jadeo, imploro al galeno que me dé una receta mágica para restaurar mi voz. Esta herramienta que el Creador me obsequió. Lloro, sufro me aislo. Sumida en la tristeza, reclamo a Dios. ¿Por qué me has quitado lo que más aprecio? ¡Devuélveme mi voz, por favor, Señor! No recibo respuesta, y caigo en un pozo profundo. Estoy en depresión. 

Luego de seis meses de encierro, angustia y desespero, reacciono y medito: “El doctor no tiene la última palabra. Tengo un Dios Creador que sabe la funcionalidad de cada célula. En sus manos están mis cuerdas vocales”. ¡Haré la parte que me corresponde, Él hará la suya!

Sigo el tratamiento ordenado. Un año más de ejercicios vocales. Mucho líquido, nada frío, nada caliente, todo temperado. 

He escuchado hablar de dietas alimenticias, pero jamás de vocales.. pero, hoy la practico. 

Igual que de niña, si no puedo cantar, escribo… Así nacen las letras de mi primera producción musical. Poco a poco, retomo mis prácticas de canto. No puedo decir que me he recuperado al 100%, pero tengo que agradecer a mi poder Superior. Al fin logro mi sueño. Grabo mi primer CD de música inédita, cristiana. Lo concreto a mis cuarenta y nueve años. Al primero que le comparto mi alegría, es a mi otorrinolaringólogo. No puede creerlo. Hoy elogia mi constancia y mi empeño, y reconoce que Dios es el dueño del futuro. 

Tengo mis canciones, en manos de mucha gente. Hoy doy gracias al cielo. El Dios de las oportunidades, me regala una más. Gozo de lindos testimonios por parte de los oyentes. Sienten paz a través de mis letras. Recibo agradecida cada experiencia, porque me retroalimenta. Hoy puedo decir: Sí se Puede. Al que cree, todo le es posible.

                                                        Arianys Núñez 

 

 

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Author: arianysdelc

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    Recuerda que no es una novela, es un relato. No olvides tu PG. Todo lo que no lleve a él sobra.

  2. Ana Elena

    Cuando tienes un sueño y te aferras a el, lo logras a pesar de todo.

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