Reto # 11: Disculpas

Argumento: Lizbeth, siendo constante en actividades físicas. Se ve en serias dificultades, debido a una lesión  inesperada. Que le obligara a reencontrarse con una parte olvidada.

Trama:

1.- Insensibilidad: Eduardo comentó sobre un dolor muscular y reaccioné diciendo que era un exagerado.

2.- Remordimiento: Al él molestarse, el recuerdo invadió mi mente y en soledad, decidí escribir.

3.-  Cama caliente: Estaba en mi cama y las sabanas son hirvientes.

4.- Escalofríos y delirios: Tenía fiebre y había pasado la noche terrible por los delirios del momento de mi accidente.

5.- Posponer todo: Con la inmovilización por dos semanas y no poder hacer actividades físicas por dos meses, fueron el tormento de mi cabeza.

6.- Mi libreta: Dando vueltas en mi cuarto, encontré la última libreta en que estuve escribiendo.

7.- Reencuentro: La libreta sirvió como un escape del dolor y recuperación de la calma.

8.- Disculpa: Le debía una disculpa a Eduardo.

Relato:
Estaba sentada junto a Eduardo, cuando comentó que le ardían los músculos por el ejercicio. Dije con evidente insensibilidad, que no debía ser un exagerado, porque existían peores. Molesto, cambió el tema. Seguía hablando y fui recordando por que  le decía aquello. Estando a solas, tenía la libreta abierta, parecía hipnotizada.

 Mi cama estaba hirviente y con la pierna sana, pataleaba para quitarme las sabanas. Había pasado una noche terrible, entre sudores y delirios de como el desgarre en la ingle me tenía postrada y volviéndome loca.  

Una tarde estaba a punto de terminar mi rutina. Respiré profundo. Era subir rodillas hasta el pecho a velocidad máxima. El pulsó en mi sien. Los tobillos y las espinillas ardían. Faltaban quince segundos, debía darlo todo. Aceleré y mi pierna se quedó atorada y tronó escandalosa. Caí al piso y me golpeé la cabeza. Grité asustada y llamaba a mi madre, pero no aparecía. Intenté levantarme pero el dolor se manifestaba como martillazos y me taladraba.  

El tratamiento indicaba que debía permanecer inmóvil por dos semanas. Después, podía volver a la escuela y nada de actividades físicas por dos meses. No había nada que hacer. Hasta que revisando mis libros, encontré tirada una libreta. Me senté con cuidado y la revisé. Había olvidado que estuve escribiendo un cuento. Con pluma en mano, comencé a leer. El descubrimiento fue mi salvación de la locura.  Al volver a  mis actividades, la calma volvió por completo.  

Contemplaba la libreta en que estuve descargando mis recuerdos y comprendí que tenía pedirle una disculpa a Lolo. Era una deuda.

andyliz36
Author: andyliz36

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