Reto 11. Argumento y trama: Salvado por poco…

ARGUMENTO:

Paseando por el monte, Emmanuel experimenta un potente y extraño dolor en el vientre que le imposibilita caminar. Con nula posibilidad de comunicarse con su familia y sin nadie a la vista, busca la manera de salir de ahí antes de desfallecer. 

TRAMA:

1.   EL PASEO. Decidí ir a caminar al monte. Dejé el celular en casa.

2.    PRIMEROS SÍNTOMAS. Un inusual sabor de boca apareció. Al escupir noté que mi saliva se tornaba rara.

3.  DOLOR. Punzadas intermitentes en el vientre me impidieron caminar. Quedé tirado en la tierra caliente.

4. DESESPERACIÓN. Nadie me brindaba ayuda. Estaba al filo del desmayo.

5.    SALVACIÓN. Una mujer pastoreando ovejas me vio. Localizó a mi familia con su teléfono. 

6.      DIAGNÓSTICO. El médico dio su veredicto.

 

DESARROLLO:

Necesitaba alejarme de las exigencias laborales, por eso y, aprovechando el majestuoso cielo despejado, decidí ir a caminar al monte sin ningún tipo de dispositivo electrónico.

Mientras recorría el sendero lleno de piedras que llevaba a la cima, la sensación de haber degustado algo increíblemente salado hizo que escupiera; un halito de incertidumbre se posó sobre mí cuando advertí que mi saliva había adquirido matices rojizos. Y, antes de poder imaginarlo, un dolor estrambótico en el vientre me obligó a arrodillarme. Grité tanto que quedé ronco. Era como si alguien con aguja en mano me picoteara sin piedad. Pronto, y ante la sorpresa, encontré que el sufrimiento disminuía estando bocabajo sobre el polvo.

Lógicamente no podía permanecer así. El sol se perdía en el horizonte poco a poco y la temperatura bajaba. Una lechuza chilló. Temblé y derramé algunas lágrimas. Intenté ponerme de pie, pero de inmediato mis piernas flaquearon y caí. Pensé: “¿Qué hago? Dios, ¿qué hago? ¡Ilumíname, por favor!”. Rodé y me arrastré. Todo resultaba inútil. Imaginaba que mi estómago explotaría y moriría en cualquier momento. Perdí la noción del tiempo. Entonces, oí los alaridos de una mujer. Con las fuerzas que me quedaban enfoqué mis ojos en ella. Era una pastorcita que seguramente regresaba a casa con sus ovejas. Sin preguntar mucho me ofreció llamar a mis padres; llegaron casi de inmediato.

Minutos después, el médico dio su diagnóstico: Colitis nerviosa. Dijo que, tras veinte años de alimentarme de manera irresponsable, mi organismo simplemente ya no aguantó. Ah, y que no me curaría. Desde ese día procuro comer sano, no salir sin celular, prestar atención por si algún despistado, como yo, requiere ayuda y agradecerle a Dios y a la pastorcita por socorrerme.  

Emmanuel Reyes Pérez
Author: Emmanuel Reyes Pérez

Escritor por amor

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Emmanuel Reyes Pérez

Escritor por amor

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. romina

    Al argumento le falta corrección.
    Trama muy bien.
    EL texto se siente forzado en el uso de los adjetivos. Cuida ello: majestuosamente, estrambótico, increíblemente… ¿Realmente los necesita esa imagen que quieres lograr?

  2. ¡¡Hola Emma!! El Argumento y Trama me han parecido muy bien, bastante ordenados y concisos.
    El relato lo sentí narrado con prisas; me hubiese encantado conocer más detalles, o que se alargara un poquito el suspenso… ¡Que alivio que se encontraba por allí la pastora!, es frustrante cuando uno no sabe qué le está ocurriendo y cuál sería la mejor respuesta :S
    Un abrazo desde casa,
    Pau.

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