Reto 11 argumento y trama: virus

Argumento:

El abrazo de mi hermano puede desencadenar una epidemia en mi hogar.

El dolor, la fiebre y el aislamiento podrían ser la oportunidad de compartir el amor de mi familia, y descubrir el valor de una amistad.

Trama:

1. Mi hermanito Samuel me recibe con un abrazo y un beso.

2. Sam me informa de la epidemia de varicela en su curso.

3. Mi madre entra en pánico.

4. Tres días después todos tenemos fiebre menos mi padre que ya había enfermado.

5. Toda la familia se encierra en casa y cierra todas las cortinas (según mamá el sol lastima los ojos)

6. Todos nos sentimos extremadamente cansados, no tenemos apetito y sufrimos Dolores de cabeza.

7. Mamá nos da un medicamento para controlar las erupciones en la piel.

8. Mi mejor amiga me visita en casa con los apuntes de la semana.

Relato:

Una tarde soleada de 2015 esperaba a mi hermanito Samuel para almorzar. Cuando llegó de la escuela estaba colorado por el esfuerzo, su rostro brillante de sudor me recibió con una sonrisa y me dio un rápido abrazo.

Estaba ansioso por contarme su día como acostumbraba hacer con entusiasmo. Antes de que pronunciara una sola palabra seque su rostro y le exigí los tres besos reglamentarios,: uno en la mejilla izquierda, derecha y en la frente.

Durante el almuerzo nos contó de 5 de sus amigos que  ya no iban a la escuela por varicela. ¡¡¡varicela!!! Mi madre parecía conmocionada. Inmediatamente llamó al colegio para comprobar la historia. Su rostro palideció al preguntar si eran amigos cercanos, y casi se desmaya al confirmar sus temores.

Ese día nos envió a la escuela con la prohibición de tocar a otra persona, lo que me hizo pensar por primera vez en lo valioso que es el contacto humano.

A la mañana siguiente Sam ardía en fiebre. Con el nerviosismo reinante en la familia pedimos una licencia en el colegio,mi hermana y yo tampoco asistimos a clase por precaución.

El malestar de Sam empeoró esa noche, su rostro pálido salpicado de diminutos puntos rojos nos proporcionó la sentencia co senatorial. Mamá y yo nos quedamos a cuidarlo esa noche resignadas a contraer el virus.

Al tercer día todas estábamos ardiendo en fiebre, salvo mi padre que había enfermado de varicela cuando era niño. Ese día mamá impuso las reglas, cerrar todas las ventanas y cortinas de la casa, cubrir los espejos, nadie puede ver la luz del sol ni salir de la casa. Nuestro hogar se sumió en penumbras, mi hermanita loca por el encierro pasaba todo su tiempo junto al teléfono esperando la llamada de sus amiguitas. Sam lo tomo con más calma, portando unos guantes afelpados jugaba con su legos y yo podía leer mi novela favorita.

La fiebre subía y bajaba rápidamente, los medicamentos de mi madre parecieron hacer efecto por un tiempo, pero no tardo en invadirnos un desgano terrible. Mi cuerpo se sentía tan pesado, y mi sien ardía como si cientos de martillos golpearan mi cabeza. Cocinar resultó un ardua labor que realizamos apesadumbradas mi madre y yo bajo el insistente mando de mi padre. Pero el nudo en mi estómago me impedía digerir alimentos.

Después de una semana las erupciones en la piel se hicieron incómodas. Mamá aun enferma fue muy dulce y paciente con nosotros, nos dio unas pastillas que según ella evitarían un brote mayor, creo que fueron bastante efectivas pero no dejaban de ser desagradables.

Por suerte la creencia popular por la que cubrimos los espejos y cerramos las cortinas y apagamos los televisores, irónicamente hizo nuestro encierro más llevadero.

Mamá nos contaba historias de cuando era niña y mi hermana nos hacía reír con su ocurrencias, jugamos con mi hermanito y descansamos bastante. Dejando de lado el hecho de que extrañaba a mis amigas fueron como vacaciones.

Nadie se acercaba a nuestra casa, después de todo era un virus muy contagioso y desagradable así que me resigne a no ver a nadie. Recibi algunas llamadas de mis amigos pero me agobiaba la idea de pensar en las clases perdidas.

Una tarde tocaron a mi puerta, salí de mi cuarto aletargada pero cuando abrí la puerta casi me desmayó de la emoción. Jessica me esperaba sonriente con varios cuadernos en las manos. Todavía recuerdo que cerré la puerta al verla y le dije que se fuera, temía que ella enfermara pero dijo que no le importaba aunque nunca antes había sufrido esa enfermedad. Dijo que no se iría hasta que recibiera los cuadernos y que volvería en tres días para pasarme el resto. Cuando abrí la puerta me saludó con una sonrisa, me entregó los cuadernos y me dijo que me estrañaban en el colegio.

Fue la única persona que se atrevió a visitarme en casa, y su visita fue el mejor regalo que recibí ese año.

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Author: anamica.white

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    El argumento debe sentirse como una sola cosa. Trama bien, al relato le falta quitar aquello que no aporte al texto.

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