RETO 11: ARGUMENTO Y TRAMA “Bola ensangrentada”

Argumento:
Un adolescente de 14 años, experimenta molestos síntomas provocando cambios de humor y perjudicando sus sentidos. Temeroso de no comprender bien lo que le sucede cae en desesperación. Apoyado por sus padres buscan alternativas para encontrar solución y dar alivio.
Trama:
1.- Primeros síntomas. Vista cansada, comezón y dolores.
2.- Mis padres. Algo simple o talvez no. Decisión de hacer algo.
3.- Asustado. Mareos y sangre.
4.- La cita. Empeorando los síntomas y volviéndose frecuentes.
5.- Pólipo. Aparición en el monitor, ardor y disgusto.
6.- Cirugía. Sin apetito, solo quiero dormir.
7.- Esperanza. Solo unos días para la próxima cita.
8.- Respirar de nuevo. Alivio afortunado justo a tiempo.

                                            
Leía concentrado apuntes del profesor en la pizarra, la vista se me cansaba y quería cerrar los ojos, un par de lágrimas me salían, tenía comezón en los párpados, los talle girando mis puños ligeramente de un lado a otro para aligerar la picazón.
Hacía calor y fuera de la escuela compré una refrescante agua de coco, caminando a casa dándole sorbos invadió un dolor abrasivo frente, ojos y nariz , sentía que se me congelaban desde dentro, era muy intenso, toque con las palmas extendidas mi cara mientras apretaba fuerte los ojos y fruncía durante algunos segundos la frente a causa del dolor.
En casa les comenté a mis padres y me dijeron que algunas veces sucedía eso por beber rápido algo frio. Caminé al cuarto para cambiarme de ropa y dejar la mochila, se me nubló la vista, me sostuve de la pared, la habitación parecía dar vueltas, el dolor en ojos y frente regresaron, consternado me senté para tranquilizarme.
Mis padres me llevaron con el médico general y me receto algunos medicamentos, los tomé como se me indicó pero los síntomas regresaron pronto y me frustré.
Un día en la escuela subiendo las escaleras, tomé el maneral porque estaba mareado, algo me escurría desde el labio superior, miré abajo, asustado y apresurado corrí al baño. Después de limpiarme miré que el papel higienico se teñía de rojo, la sangre no dejaba de fluir y manchaba el lavamanos. Cuando se detuvo fui a la dirección y me dieron permiso de retirarme a casa.
Les conté a mis padres y se preocuparon más que yo. Llamaron al especialista para hacer una cita. Mis sintomas se volvieron recurrentes y empeoraron, me mormaba constantemente y respiraba con dificultad.
En el consultorio el otorrinolaringologo me hacía preguntas pero no lo escuchaba con claridad, parecía que la mucosidad había invadido mis oídos. Sentado frente a un monitor me insertó una micro camara en una fosa nasal, mientras avanzaba el ardor incrementaba, en la pantalla apareció una bola extraña, lo llamó polipo nasal, estaba ensangrentado y lleno de mocos, era asqueroso.
Me recetó lavados nasales y algunos medicamentos, me dijo que si no expulsaba el polipo con el tratamiento tendría que someterme a cirujía. Durante los primeros días los síntomas empeoraron, perdí el apetito ya que al pasar bocado sentía que iba a vomitar, llegue a un punto en donde los dolores eran tan frecuentes e intensos que lo único que los calmaba era dormir, pasaba horas y horas dormido, me despertaba mareado solo para tomar mis medicinas y algo de agua, las ganas de hacer algo eran nulas.
Los sintomas disminuyeron con el paso de los días. Un día caminaba al parque pensando angustiado porque no quería la operación y solo faltaba un par de días para la próxima cita con el otorrinolaringologo.
Regresando del parque a dos cuadras de casa, una fosa nasal se me obstruyó, inhalé con fuerza y algo se me desprendió, me incliné y apoyé las manos en mis rodillas mientras tosía, los ojos me lloraban, algo se desatoró y pasó desde la garganta a la boca, lo escupí, asombrado lo miré en el piso, era una bola ensangrentada con mocos, después de unos segundos respiré tranquilo, noté aliviado como fluía el aire desde mi nariz hasta la garganta.
El día de la cita le conté lo sucedido al doctor, me dio algunas indicaciones para evitar que reapareciera el polipo y me dijo que no necesitaba cirujía, al enterarme el alma me regresó al cuerpo, me sentí agradecido y afortunado  porque los malestares se habían esfumado, al fin podía respirar sin complicaciones, comer tranquilo, escuchar bien, caminar sin mareos, ver sin cansancio en los ojos y dormir no por evitar el dolor, sino, porque yo quería.
                                                                                 Moises Benav.

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Author: zeltic24mh

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