Reto 10: Solo quiero sentir

Corría el año 2006. Un año de iluminación y de mucha importancia para mí. Felipe Calderón, el candidato conservador por el Partido Acción Nacional, ganaba las elecciones presidenciales. Le gano por un pelo a AMLO. Sería imposible olvidar su intento por impugnar las elecciones generales o la vez que se autoproclamo presidente legítimo del país. Toda una diva haciendo berrinche, digno de una canción de Rebelde, mi novela favorita y que termino ese año Ni siquiera para mí, que en ese entonces era una adolescente, que tenía asuntos más importantes que atender, como hacer mis propios berrinches, pudo pasar desapercibido ese acontecimiento.

A mi maestro de español le gustaba hablar de política en sus clases, tenía sueños guajiros de conspiraciones locas y un país mejor; quizás por eso se me quedo grabado en la mente que por ese entonces pasábamos por una situación favorable en la economía de México, porque estaba aprovechando el crecimiento de Estados Unidos y los elevados precios del petróleo. Cualquiera que lo viera, con su bigote bien cuidado y sonriendo casi todo el tiempo, jamás pensaría que estaba loco. Yo si lo creía.  Muchas veces le compre las historias más ridículas, y algunas otras, en mi mente me imaginaba que los alienígenas se burlaban de nosotros por los disparates que inventábamos. Esto es prueba de que prestaba mucha atención. ¡Y como no hacerlo! Sus clases estaban fuera de lo normal, eran otra onda. Además, también lo recuerdo porque por aquel año, mis padres renovaron los muebles de la casa, de tonos neutros y aburridos a más alegres y vibrantes. Incluso me renovaron el guardarropa por uno muy llamativo, pero yo prefería mis playeras grandes con diseños inexplicables. Me hacían sentir tan yo. Fue un año bastante movido y de cambios interesantes.

La banda The Rasmus visito dos veces las tierras mexicanas, lo supe porque mi vecino, un chico larguirucho, al que le gustaba hacerse el interesante, se la pasaba hablando de ellos, y repitiendo la misma canción en su celular. Porque en aquel tiempo, los teléfonos no tenían mucha memoria, así que se debía seleccionar con cautela la canción que se escucharía por una semana entera. Yo tuve mi primer teléfono hasta el año siguiente. A mí me encantaba molestarlo con cosas tan triviales, según él, como el amor. Quería que sintiera esas mariposas revoleteando en el estómago, los nervios, el corazón acelerado mientras se acercaba la persona de tus sueños, o que sintiera que se derretía por dentro con un simple Hola. Pero era un caso perdido. El país se movía a pasos agigantados y yo, no quería dejar de sentir la ilusión.

El 11 de agosto, una fecha difícil de olvidar; mientras celebrábamos la fiesta de cumpleaños de mi prima Lucía en el patio de la casa, me puse mi mejor traje, verde chillante con agua fresca de jamaica, la tradicional ensalada de pollo con tostadas y música disco a todo volumen, tembló. Todos nos quedamos en silencio, mirándonos los unos a los otros y la canción seguía sonando. Fue de 5.9 grados en la escala de Richter. Como es de esperar, en cuanto el susto pasó, retomamos el ambiente y continuamos con la celebración.

Pero nada de eso era una de mis prioridades a la edad de 15 años. En esa época todo mi interés lo tenía un chico, Carlos. Sus ojos se cerraban cuando sonreía, siempre que lo veía resaltaban sus pecas como pequeñas chispas en la oscuridad y su voz provocaba que me temblaran las piernas. Los nervios siempre estaban conmigo, cuando estaba a su lado. Y cuando nuestras manos se rozaban, sentía una descarga de electricidad por el cuerpo. Mis días pasaban entre clases rutinarias de la secundaria y sus ojos color miel Disfrutaba mucho platicar con él, sobre la tarea, los maestros y que queríamos ser de grandes. La mayoría de las veces, en las canchas deportivas a la sombra de un árbol, mientras el sol estaba en lo alto y el viento me revolvía el cabello y a él, sus chinos se le enredaban. Fue precisamente bajo sus ramas, que di mi primer beso.

Karen Salas

kayuri.books
Author: kayuri.books

0

Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Muy bien el contexto, nos falta corrección en la redacción.

Deja una respuesta

3 × 5 =