Reto 10: Querido 2019

La belleza del primer gran amor, la tranquilidad de escuchar Julio Jaramillo en la radio mientras como la sopa de verduras de mamá, son cosas que me recuerdan a mi 2019.
El año más bonito de mi vida. Inviernos, veranos magníficos, unas que otras peleas políticas vistas por televisión mientras mis padres criticaban al nuevo “Presidente holgazán” y temiendo por la estabilidad del país. Pese eso, pasé creando momentos inolvidables y haber tenido (Y aprovechado) la oportunidad de ingresar a una de las mejores Universidades del Ecuador, hacen que anhele volver a ese año. La poderosísima “Escuela Politécnica Nacional”, Universidad del estado que por más de 150 años han forjado, según dicen, ingenieros de honor. Donde, a cualquier ser existente de mi país que preguntes por esa U, te dirán que van los más ñoños y cerebros (Pero somos chéveres). Los exámenes en esta U son realmente difíciles, pese a las horas sin dormir y constantes lloradas pude entrar. Sentía más felicidad por mi padre que por mí en esos momentos. Supongo que cuando eres padre se te hincha el pecho como un gallo del orgullo cuando sabes que tus hijos alcanzan algo que, de seguro; muchos no lo han hecho. (Eso hacía mi padre, cuando en borracheras o alguna reunión social tocaban tema sobre mí), tengo tanto que agradecer porque la verdad, ese año y este lo que soy y he llegado a ser se lo debo a mis padres y a las circunstancias.
El amor de ellos y su constante cuidado hacia mi en estos momentos me recuerdan las tardes en las que mi madre me abrazaba, en su calor me refugiaba y mi corazón sentía una paz nunca antes vivida. El amor de Dios hacia mi familia hizo que mi padre ese año pueda hacerce dinero, salir a comer con ellos todos los fines de semana a los lugares costosos; ¡Pizza, Sushi, carnes, Spaguetti! Nunca faltaron. Mi pasión por la ropa y marcas también creció y cada semana mi padre me sorprendía con algo nuevo, porque como dicen: “De tal palo, tal astilla”. Somos como dos gotas de agua.
Mi voz creció en tono y perdí vergüenza, lo supe en ese momento porque pedí por primera ( Y última ves) a alguien ser mi novio (Aunque poco después terminamos), muchas emociones hermosas me trae el 2019.
El primer beso, la primera vez que alguien diferente a mi familia o amigos agarró mi mano lo viví ese año, la primera vez que llegué tarde a casa con aliento a alcohol con una risa de alguien que acaba de cometer alguna locura se apoderaban de mi cada viernes, la primera vez que alguien puso mi nombre en el muro de la iglesia más famosa de Quito para decirme “Te quiero” mientras la lluvia nos mojaba; lo viví ese año.
Parte de mí se quedó detenida en ese año, ten por seguro, querido lector, que mi persona siempre querrá regresar a esos momentos donde me sentí realmente con vida.

ariana.pastaz
Author: ariana.pastaz

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Nos falta más del marco temporal, relee el capítulo en el libro.

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