Reto 10: La sencillez en el vivir

Reto 10:  La sencillez en el vivir.

     Cada año de vida posee su encanto, aún aquellos que nos regalan sinsabores tienen su porqué. Sin embargo, uno en particular, 1977, se convirtió en mi favorito.

     ¿Qué lo volvió tan especial? La sencillez en el vivir.

     El tiempo parecía transcurrir con lentitud, la prisa aún no controlaba nuestras vidas. A mis catorce años, el caminar sola por las calles nunca fue motivo de preocupación. Tararear la canción de moda era mi mejor compañía y la bendición de mi madre, mi mayor protección.

     En ese entonces la escuela era mi mundo. Conectar con mis amigos en el salón de clases no resultaba problema. Aviones de papel eran nuestro whatsapp, recaditos de mano en mano nuestro messanger, y los pupitres pegaditos para platicar en clase nuestro chat.

     Años atrás la materia de español me acercó a la poesía; pero ese año en particular, el declamar el poema: “La muñeca” de Vital Aza, me llevó no sólo a ganar el concurso anual de poesía estatal, sino que me acercó al mundo de las letras. Saber de la muerte de Calor Pellicer me impactó. De su obra poética, el discurso de las flores era mi favorito: “Entre todas las flores, señoras y señores, es el lirio morado la que más me alucina…” declamarlo ante la clase, fue como un homenaje para él.

     Recuerdo necesitar de tan poco para ser feliz. El no ver las películas de estreno como Rocky, la chica del adiós o Star Wars no me quitaron el sueño. La situación económica de mi familia y del país en general había sido afectada por la primera gran devaluación de la moneda en México; sin embargo, eso no cambió en nada mi vivir; salir a las calles a jugar con los amigos bote pateado, spot, o quemados era gratis.

     Durante las vacaciones o los fines de semana, la radio y la televisión fueron mi compañía. La primera me acercó a mis cantantes favoritos: Joan Manuel Serrat, Alberto Cortés y Nacha Guevara, la segunda, a mi familia. La existencia de un solo televisor lo convirtió en el centro de reunión. Los juegos de mesa fueron indispensables; quien nunca pasó horas jugando lotería, serpientes y escaleras o turista, peleando al mismo tiempo con sus hermanos por ganar, no supo lo que en realidad era ser competitivo.    

     Seguramente para los millennials este tipo de vida les parecería aburrido, se depende ahora tanto de la tecnología que, si se va la luz, se va la vida.

     1977 me acompañó en la transición de niña a adolescente, fue confidente de mi primera carta de amor. Disfrutó conmigo mi primer baile de graduación. Mi primera experiencia con tacones, con vestido largo, rubor y labial. Compartió conmigo esos pequeños momentos que dejaron en mí, tan grato sabor de boca.

lucia_argoytia
Author: lucia_argoytia

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