Reto 10: La noche más corta

Eran las vacaciones de medio año, ¿cómo olvidarlo?, Costa Rica era gobernada por Rafael Ángel Calderón Fournier, jugaba en el patio de mi tía Tere mientras daban la cadena nacional por radio y televisón, durante la presentación del himno nacional debíamos posicionarnos con respeto entonando sus letras.

En esa época siempre  andaba con el cabello enmarañado. Me fascinaba construir casas con cualquier cosa que me encontrara en el suelo, en especial me gustaba hacer una réplica de la mía, colocaba mis juguetes en una vieja mesa blanca ubicada dentro de un galerón, donde mi tío guardaba leña, alrededor habían muchas matas de plátano que atraían gran cantidad de insectos. Eso me daba miedo.

Pasaba horas en ese patio esperando que mi madre llegara por mí, mientras mi tía lavaba la ropa en una inmensa pila roja donde algunas veces me bañe. Era una niña solitaria. 

Calculaba el tiempo de irme con los programas de televisión que se escuchaban en las casas aledañas, ansiaba llegar a mi nuevo hogar, era pequeño pero se respiraba un ambiente de paz y lo mejor de todo es que era nuestro. Recuerdo el día  que nos mudamos, subimos todos nuestros sueños en un gran camión de lona verde. Mi hermano y yo nos peleábamos para contestar el teléfono, era algo innovador para nosotros, sentíamos la adrenalina. En casa de mis tíos la vecina nos tocaba la ventana cuando había alguna llamada, no todas las casas tenían teléfono.

Un día de tantos el sol brillaba más de lo normal, hacía un calor extraordinario a pesar de que nos encontrábamos en época de invierno; el cielo se fue oscureciendo, las luces de los postes se encendieron en sincronía y los animales nocturnos comenzaron a escucharse. Era de noche a las dos de la tarde.

Mis primos salieron con una gran cámara de rollo para tomar fotografías, yo estaba inmóvil viendo hacia el cielo, era un acontecimiento que nuestra generación no volvería a ver jamás: un eclipse total de sol que, tardó aproximadamente seis minutos y estremeció hasta a los animales. En un abrir y cerrar de ojos, el gallo cantó y el sol poco a poco fue mostrando nuevamente su esplendor.

Adriana Chavarría C.

 

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adricha_0501
Author: adricha_0501

Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Falta desarrollar más el contexto. Revisa el texto, el párrafo ese de Un día de tantos… ¿qué quisiste decir allí?

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