Reto 10: Época escolar

Cursaba el último grado de primaria, había ganado de manera consecutiva el mejor promedio de mi clase en otras palabras la verde del salón.

Ingrese a la escolta un año atrás, pero ese año participamos en el desfile de la capital el viaje en autobús iba lleno de himnos a nuestra patria, marchamos bastantes kilómetros bajo el sol con un uniforme manga larga y enaguas de paletones por debajo de la rodilla y medias altas.

Todas las compañeras armamos una coreografía de la canción Suerte de Shakira para el día de las madres, y la bailamos en la actividad en su honor, mi mamá lloró desde su asiento.

Participe en D.A.R.E con una redacción sobre la problemática de las drogas y gane el 1er lugar, fue inesperado, cuando mencionaron mi nombre me quede sorprendida, no sabía qué hacer, me dieron una medalla en conmemoración.

Escribir trae cosas buenas.

Mi escuela está ubicada en una zona alejada de la capital, un pueblo pequeño Rancho Redondo famoso por tener una cruz enorme al lado de la institución (pueden googlearlo como la cruz de Rancho Redondo) es un sitio montañoso, frío, la neblina cubría el panorama, está cerca al Volcán Irazú y posee un mirador, por las noches se ven las luces del centro de San José.

Yo caminaba más de 2 kilómetros para llegar, la mitad del camino sobre lastre, sin casas a los lados solo montaña, aquí en mi país diríamos guindos y paredones. No había ruido de autos solo el canto de aves o el viento moviendo las hojas de los árboles.

Saliendo de esa calle iniciaba la de asfalto que era donde se asomaba la primera casa del pueblo, ahí se encontraba la última parada del autobús, su horario abarcaba solo 4 servicios durante el día.

Al ser un lugar tan solitario un hombre se ocultaba detrás de la parada o a mitad del camino de lastre, se masturbaba y enseñaba sus partes íntimas a las mujeres o niños que pasaban solos, en ese tiempo recuerdo que se mencionaba mucho gallinas que aparecían tiradas en partes del camino, descuartizadas con el rumor que algún depravado las violaba.

A pesar de esas historias algunas veces un distribuidor de la empresa Bimbo nos hacía ride hasta una desviación donde él continuaba su ruta, en esos años no predominaban las noticias de secuestro infantil, era normal también que el dueño de la lechería llevara a los niños en el cajón del carro hasta sus casas. Yo vivía de la desviación una calle iba hacia Cartago, otra era una entrada privada a una lechería, y la otra una cuesta enorme hacía un asentamiento con varias casas otro pequeño pueblillo.

Lo difícil de ese entonces se presentó a finales del 2002 para  la cena de graduación, mis padres tenían muchos problemas, mi padre había agredido a mi mamá, estaban a la luz del divorcio, él trabajaba en una clínica como mensajero, no ganaba para mantener 4 hijos y una esposa dedicada al hogar y no estaba de acuerdo que yo asistiera a la actividad.

La cena de graduación era la oportunidad de lucir un vestido hermoso, peinado diferente y zapatos de princesa, mis calificaciones demostraban que merecía asistir, pero mi padres no pudieron pagarlo, mi madre no trabajaba el machismo del hogar no lo permitía, así que yo no iría.

El día anterior a la cena la mamá de mi mejor amiga dijo no iría, y me cedía el lugar para que yo pudiese asistir, fui con un vestido de mi guardarropa tipo el que usan las muñecas de hace unos años, blanco con pequeñas flores lila, largo hasta media pierna, mangas cortas con encaje alrededor, una cinta lila a la cintura anudada en forma de lazo, zapatos de charol blanco con medias blancas cortas al tobillo con encaje también, el cabello suelto sin plancha, sin gel, una mata llena de frizz, mi mamá se esmeró por hacerme lucir bien y en sus ojos asomaban las lágrimas de no poder acompañarme.

Disfrute la comida, estar con mi amiga en nuestro último año escolar, pero me sentí como el bicho raro, la que no encajaba en el grupo, todas mis compañeras con vestidos de gala, peinados de salón, tacones altos, maquilladas, uñas postizas, todas unas señoritas, y yo bueno, como una niña sin escotes, con ropa de domingo a la iglesia, me sentía algo avergonzada, opacada por las demás.

Lo que lastimo más mi corazón fue ser la hija ejemplar, la mejor nota escolar, y que a mi padre no le importo, jamás estuvo de acuerdo con que estudiase, y para él la cena o la graduación no era más que una tontería innecesaria, ni él ni mi madre pudieron estar a mi lado ese día.

Por otra parte fue mi año favorito a pesar de las dificultades familiares, el cierre de un ciclo de personas maravillosas con quienes compartí 6 años, una alumna importante, y realice muchas actividades de las que me enorgullezco y fue el inicio de otro gran periodo la secundaria.

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Author: royleni.vs

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Relee el texto, fíjate que los párrafos esten completos, que no falten palabras para su comprensión. Bien el planteo, pero falta ordenar un poco la idea.

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