RETO 10: Entre goles y decisiones.

Año 2018.

Había euforia en el corazón de las estudiantes. ¡Perú estaba jugando su segundo partido en el mundial! ¡Ese partido era decisivo! ¡¿Cómo es posible que estuvieran en clase mientras que, en Rusia, la selección de fútbol daba todo por un gol?!

El profesor tomó asiento, agotado, sus manos estaban inquietas, su mente y corazón estaban obviamente en otro lado. Ese mismo ambiente reinaba por todo el colegio. Las estudiantes susurraban “caray, se extraña a PPK, ese viejito ya hubiera proclamado feriado nacional por el partido” entre ellas, deseando, por primera y última vez en sus vidas, que la renuncia del antiguo presidente no hubiera ocurrido.

El corazón de Ruth latía con fuerza, se sentía inevitablemente ansiosa. Cerró los ojos como un intento de calmar sus nervios. Se imaginó a sí misma levantándose de su asiento, caminando por delante de sus compañeras, abriendo la puerta y saliendo del salón. Visualizó su breve caminata hacia el portón del colegio, se miraba a sí misma atravesando los límites, dando los primeros pasos hacia la libertad. Su mente proyectó unas siluetas humanoides vistiendo camisetas blanquirojas caminando a su lado. Ruth sonrió, ella estaba usando una camiseta similar… bueno, todos en el colegio y en su ciudad tenían esas camisetas. Todo el país, de hecho, pues estaban todos emocionados como si sintieran con un mismo corazón. Abrió los ojos y volvió a su realidad, ahora algo decidida. Pidió permiso para ir al baño mientras su cerebro planificaba el cómo escapar, pero tan solo con asomarse fuera del aula cayó en cuenta de que no tenía que hacerlo. ¡La directora estaba instalando el proyector en medio del patio! ¡EL PROYECTOR!

“¡GOOOOOOOOOL!” gritó, neciamente. Las compañeras de su aula dieron un salto en sus asientos, al profesor casi se le salieron los ojos. “El proyector” se corrigió con una sonrisa, recibiendo muchos reproches de todos en el salón. Solo fue cuestión de minutos para que llamaran a todos a reunirse en el patio. Las estudiantes “volaron” fueran de sus aulas, algunas llevaban las mejillas pintadas, otras se abrigaban en el calor de una enorme bandera peruana. Casi todas se vieron sentadas en el piso, rodeando el proyector, para ver el partido.

Se presentaron risas, muchos gritos, muchos sustos… Muchos creían en la victoria como algo imposible, pero habían muchos más los que tenían fe. Ruth, por su parte, pensó también en el chico que le gustaba, ¿será posible que él también estuviese viendo el partido? “Si Perú tira un gol, abriré la posibilidad de salir con él” pensó, dibujando una sonrisa tonta en su rostro. Pero el tiempo pasó y el esperado gol nunca se dio.

Las estudiantes fueron recibidas en su casa con tristeza. Las chicas del turno tarde llegaron a la escuela con los mismos ánimos y cuando la profesora les preguntó “¿cómo están?” de manera dinámica durante la formación, al unísono respondieron “MAAAAL”, ¿Pero por qué?” se escandalizó la maestra, “Porque perdió Perú” respondieron, partiendo a reír posteriormente por lo lo agridulce de la situación.

Ruth, por su parte, concluyó que tal vez se había planteado un mal deseo. “Si Perú tira más de un gol, me tomaré en serio mis estudios y consideraré el mudarme de aquí en busca de mayores oportunidades” se dijo a sí misma. Tal vez el mundo quería que dejase su vida romántica a un lado y se preparase para la adultez. Irónicamente, en el partido que siguió, Perú logró tirar dos goles venciendo a Australia. Como toda peruana apasionada, gritó los goles hasta que le doliese la garganta. La gente a su alrededor festejó y también soltó algunas lágrimas. La selección retornó, días después, a su país, siendo recibidos con alabanzas y mucho agradecimiento. Ese año, el Perú fue catalogado como uno de los países más felices del mundo, surgieron asimismo bromas tales como “Machín de Pataclaun por fin se va a bañar” y Ruth, por su lado, tomó una decisión, una que no vale la pena mencionar, pues aún le faltaba mucho más por vivir.

2018, el mejor año de su vida, recién empezaba a tomar forma delante de sus ojos.

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Author: emotional.ruth

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