Reto 10: 2013

Un grupo de alumnos se amontonaba por el pasillo de la escuela, con su maestra a la cabeza, quién revisó la pantalla de su teléfono una última vez antes de detenerse frente a la entrada de la biblioteca.

Al dar la indicación, en vez de pasar a una habitación amplia y silenciosa, con ningún otro testigo mas que los estantes repletos de libros donados y la bibliotecaria, sentada en la soledad del recibidor, se toparon con que el lugar estaba lleno, toda la secundaria y preparatoria apeñuscada entre los estantes, habían incluso movido todas las sillas y hasta había estudiantes encima de las mesas

No había nadie leyendo, claro, y la realidad era que ya casi nadie consultaba los libros, ¿para qué? Si en una de las paredes había una fila de computadoras con internet, listas para encontrar la respuesta a cualquier consulta de los alumnos, o servirlos en su presentación. Los libros permanecían, siempre vigilantes, a la espera de ser abiertos, pero al menos ya no tenían que cargar solos el peso de las dudas y la sed eterna de información de los alumnos.

Los adolescentes del grupo que acababa de llegar se integraron a la multitud, esparcidos en los espacios que quedaban. Se escuchaban sus comentarios sobre la reunión a la que los habían llamado, ¿acaso Peña Nieto estaba a punto de dar un anuncio? ¿había noticias de las guerras en Medio Oriente?

La maestra no pudo hacer una mueca discreta, ¿qué acaso no estaban en una escuela católica? ¿se les había olvidado que el Papa Benedicto había renunciado pocos días atrás?

Frente a todos, descansaba en una mesa un proyector, que iluminaba la pared con las imágenes de un noticiero. Las cámaras hacían tomas de la plaza de San Pedro, se veían las cabezas y sombrillas de los miles de personas que esperaban con paciencia a fuera del Vaticano.

El grupo había tenido la suerte de llegar justo antes de que se viera en el video una estela de humo blanca saliendo de una chimenea.

En ese momento, todos los alumnos y maestros contuvieron el aliento, la cámara se posicionó para grabar el balcón. Pasaron algunos minutos antes de que las cortinas se abrieran, y el nuevo papa saliera a saludar a todo el mundo.

El sonido de los murmullos invadió la biblioteca, algunos ya habían perdido interés, otros comentaban emocionados la noticia. Los maestros llamaron a sus respectivos grupos para reanudar las clases. Nadie tenía idea quién era el cardenal electo, pero no tardarían en sacar sus teléfonos y hacer una consulta rápida para descubrirlo.

foreverwriter15
Author: foreverwriter15

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Bien, ahora a enfocarte en la corrección del texto.

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