RETO 1: QUERIDO PRINCIPITO

Querido principito:

¿Hace cuánto tiempo no hablamos? Extraño tu voz, tu sonrisa, el hoyuelo de tu mejilla, la cálida forma en que eres capaz de convertir un día gris en un mundo de alegría. Extraño tantas cosas, tantos sabores, tantos colores, tantos olores. Extraño estar ahí afuera disfrutando de la vida. Escribo en esta libreta a modo de borrador porque me ayuda a organizar mis ideas y expresarte la falta que me haces para combatir esta situación en la que sin querer todos nos vemos atrapados.

¿Quién lo diría? –Ahora es como si de cierto modo el mundo se hubiera detenido, la gente está guardada dentro de casa: algunos lloran, otros rezan, algunos leen y otros escribimos; lo que sea con tal de aislarnos un poco del sufrimiento que se vive afuera.

No tan lejos de las paredes que llamamos hogar hay un virus peligroso que consume a nuestra sociedad día con día. Sentada frente a esta libreta pienso que existen virus peores que aquel que se encuentra allá afuera; la tristeza, la depresión, la desesperación e incluso el miedo son virus que también han matado a miles de personas pero que al parecer a la sociedad casi no le preocupan.

Miro videos, escucho audios, leo mensajes a través de diversos medios y a todos les preocupa el virus y la velocidad con la que avanza, la gente solo habla de eso y aunque muchos aparentan que no le dan importancia, me atrevo a decir que todos tenemos miedo.

Por fin en los ojos de algunas personas veo las ganas de salir y querer cambiarlo todo: sus hábitos, sus pasatiempos, sus prioridades, etc. Por fin en medio de este encierro algunos reflexionan acerca de sus vidas y lo que hacían con ella mientras estaban afuera, todos estamos o nos sentimos encerrados y quizá unos más que otros.

Estar aquí, ahora, te obliga pensar en las personas más importantes de tu vida, las que están, las que se fueron, las que no volverán. Por eso te escribo hoy, aunque he perdido la cuenta del tiempo que ha pasado sin que hablemos, quiero dedicarte unas líneas con la vaga esperanza de que las leerás un día.

Querido Alfred, escribo para recordarte una vez más que “Esto también pasará” que volveremos a reír y a soñar, a compartir y a disfrutar.

Te escribo para que entiendas que no me importa las razones por las cuales te alejaste de mí, te escribo para decirte que las promesas son promesas y no se rompen porque sí. Amigo, te escribo para decirte que cuando todo esto pase iré a verte, me sentaré a tu lado, te daré un fuerte abrazo y te haré entender que a pesar de los días malos, el sol siempre vuelve a salir.

Ahora más que nunca estoy convencida de que si la gente no cambia después del virus, entonces no habrá esperanza alguna, pero me conformo con saber que algo dentro de mí es distinto ahora, que te he perdonado y aunque estemos lejos puedo decirte sin rencor alguno: sé feliz, quiero verte triunfando y alcanzando los sueños de los que alguna vez pude ser participe.  

Con cariño,

Evelin Cuzco

 

 

 

 

 

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Author: eve_yalina

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