Reto 1. Nuevos ojos

De todas las preguntas que nos hemos hecho ¿Alguna vez nos pusimos a cuestionar  lo fulminante que podría ser dar un abrazo, un beso, un saludo de manos o incluso estar muy cerca de una persona? Ni en peliculas, bueno, tal vez tú si hayas visto una, si es así… recomíendamela. No quiero sonar morbida pero, vamos ¿acaso no es… fuera de “afecto”? 

Ayer salí a despedir a una amiga. Su país, a diferencia del nuestro, acepta aún vuelos internacionales y ella tomaría uno de regreso a su hogar.

El encierro no me cae bien y tomé esta excusa de despedir a una amiga para salir y tomar valiente o imprudentemente aire fresco. Sabes que a diferencia de donde tú estás, aquí en esta ciudad, que parece haber perdido su esencia sin gente en las playas o sin fiestas alrededor, no está en completa cuarentena. Puedes salir discretamente, al menos para cosas esenciales, por eso a pesar de que playas y parques están sin acceso (a menos que te quieras enfrentar a un policía estadounidense) aún ves en las calles gente paseando al perro, con ropa sport haciendo o no ejercicio o con bolsas llenas de compras de víveres.

En mi ruta y cruzándome a todas estas personas, escuchaba inevitablemente entre sus conversaciones el mismo tema del cual nos tenemos bombardeando entre todos nosotros las últimas semanas: que la economía…, que China…, que el gobierno…, que los casos de personas con el virus siguen en aumento….

En mi cabeza también estaban dando vueltas: hasta cuándo estaré estancada en esta ciudad foránea, no tengo empleo, cómo negociaré mi renta el siguiente mes, por qué no me pongo fuerte con el consulado, etc. Tú sabes, después de todo estamos en casi la misma situación: inseguros y lejos de casa.

Cuando llegué a la casa de mi amiga todo nuestro tema de conversación giro en torno a las lamentables consecuencias del coronavirus. Y no fue hasta que tuve que volver a casa y llegó el momento del adiós, que ambas nos detuvimos frente a frente sin saber si despedirnos con abrazarnos o no. Jamás había pensado dos veces de abrazar a alguien a quien estimo, pero tú sabes, hoy en día es arriesgado. Nos vimos a los ojos y con cierta vergüenza nos reímos. Ambas estabamos cuidando nuestra salud lo que es razonable. Bueno, finalmente arriesgamos nuestras vidas y dejamos salir nuestro afecto latino: abrazo y beso fuerte.

Después de este evento no pude sacar esta idea del abrazo de mi cabeza y de lo rápido que debo volver a casa para darme una mega aseada. Pero algo mejor de lo que imaginaba pasó.

Caminando por el malecón, con esa brisa marina y bajo la sombra de las palmeras que tienen un hermoso color por el naranja del sol antes de ocultarse, me sorprendió ver a muchas personas presenciando el atardecer y en vez de alarmarme porque eran muchas personas en un solo sitio o si la pareja de ancianos frente a mí no tenía más de 65 años, me detuve como todos ellos y con todos ellos, y se me vinieron pensamientos humanos a la cabeza: sabemos que es obvio que todo el mundo espera con ansias de que, una vez que todo este mal pase y todo vuelva a la “normalidad”, puedan trabajar arduamente para recuperar su economía y la economía de su país. Pero, ¿cuántos en todo este mundo también tratarán de recuperar el contacto humano del cual nos estamos limitando o al que tal vez recién nos estamos exponiendo?

Tal vez esto no es tan malo, como ya sabemos que lo es. Tal vez también sea un sacudón para recordarnos que somos seres humanos, de que somos frágiles, de que estamos solos pero a la vez unidos por la misma aflicción y de lo valioso que es el poder apreciar un momento bello de la vidaa con tus seres queridos al lado. Tú sabes: compartir.

Creo que ya es momento de ver con otros ojos esta realidad, ¿no crees?… pero ya veremos. Mientras tanto desde nuetras ventanas a miles de kilometros la una de la otra, miremos a ese sol “abrazador” y que nos recuerde que compartimos el mismo mundo.

P.D. prometo no dudar en abrazarte cuando nos volvamos a ver.

davinia6492
Author: davinia6492

0

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. romina

    Escribes muy bien, pero por momentos pierdes de vista el objetivo del reto. Todo aquello que no lleve a la emoción que queremos lograr, sobra.

Deja una respuesta

14 − ocho =