RETO #1 – MI PEQUEÑA GUERRERA

Hoy tocaste mi puerta, era exactamente las 3:20 de la tarde.

La abrí perezosa. Y te vi ahí parádita, tan pequeñita y frágil. Tu voz tan delgada e inocente.

– señorita colaboreme con algo de comer, mi mamá y yo no tenemos nada.

En ese momento se me partió el corazón, el nudo en la garganta fue tan inmenso que no logré articular palabra alguna. Me arrodillé a tu altura. Tu carita tan reseca y rojita por el frío mostraba los días tan duros que pasaste desde que decretaron la cuarentena en nuestro país.

– Donde está tu mami?

Te pregunté. Con cierto temor alzaste tu bracito tan delgado y apuntate hacia el extremo de la calle; estaba ahí sentada una señora de aproximadamente 35 años, su falda tapaba apenas más abajo de su rodilla, traía puesto unas ojotas ya desgastadas.

Te tomé de la mano y nos dirigimos donde ella. Las invité a pasar a mi sala, les ofrecí torta y café. Mientras comían tan apresuradas, vi en tus ojitos tanta alegría que no dudé en ofrecerles techo mientras pase estos tiempos de crisis.

Escribo esta carta para que no me olvides y en un futuro entiendas porqué tuviste que pasar tanto frío y hambre.

Pasaron exactamente 15 días desde aquel día en que se decreto en cuarentena el Perú, por una pandemia que cada día va expandiéndose más. Nuestro país querida Valentina está luchando contra ese virus, que lleva cobrando ya 19 vidas. 

Te vi tan desprotegida y sola que me propuse hacerte pasar días lleno de risas y aventuras.

Te quedarás en casa hasta que mamá vuelva a vender sus dulces.

Cuando leas este obsequio, probablemente ya tengas 12 o 13 años, y quiero decirte que eres una guerrera porque las carencias de comida y ropa no te detuvieron, tu alma es más libre que el mío o cualquier otra persona, si tan sólo entendieras las fuerzas que le brindas a tu mami con apenas verte sonreír. No sé dónde te encuentres en estos momentos pero quiero que sepas que eres mi guerrera que no necesita de una capa para considerarse como tal. Me enseñaste a valorar las cosas que poseo y la vida que llevo. Estoy tan agradecida con DIOS de haberme cruzado contigo en mi camino.

Mi pequeña Valentina, nunca dejes el entusiasmo y valentía que tienes ahora. 

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