RETO 1 – DESTINATARIO REAL

Amor mío, tengo la necesidad de escribirte esta nota porque sé lo mucho te hago falta, y por supuesto, tú a mí.

No es fácil estar aislado en casa sin tener a alguien con quien hablar o jugar como solíamos hacerlo antes. Pero debes saber que, estos momentos son cruciales tanto para el mundo como para nosotros. Debemos ser fuertes, que la soledad no nos deprima, sobre todo a ti que te conozco bien. Hay mucho que hacer mientras se tenga un ambiente libre que disponer a nuestro antojo, sin embargo, en un espacio reducido como lo es nuestro apartamento, habrá que ingeniárselas, pero te conozco y sé que a estas alturas habrás realizado montones de actividades creativas y que al cabo de unas pocas horas te habrás aburrido, y en mi caso, el lugar donde me encuentro, es un cuarto alquilado. No hay mucho por aquí. Solo mis zapatos y la ropa del trabajo. Sabes que no veo televisión, y por eso estoy al tanto de las noticias que circulan por las redes sociales. No obstante, mi querida esposa, te recomiendo algunas cosas para matar el aburrimiento cuando no haya otras cosas más que hacer: lee un libro cualquiera de la estantería que compramos juntos hace más de tres años cuando recién llevábamos un par de meses casados. Escríbeme una carta, igual a esta. Funciona para sobrellevar las horas.  O puedes limpiar el armario, la cocina una y otra vez, para que cuando todo esto termine, podamos cenar juntos como siempre, sonriendo fijos frente a frente. No te asomes mucho a la ventana, he visto a nuestros vecinos aplaudir por nuestros héroes que resguardan las calles y la salud de los que ya están enfermos en los hospitales. Recuerda que este virus se mantiene en el aire por unas cuantas horas. Lávate bien las manos durante veinte segundos, cúbrete al estornudar o toser. ¡Qué estoy diciendo, eso ya lo debes saber! En fin, aliméntate bien, porque cuando llegue a casa quiero poder abrazar esos rollitos de tu panza que tanto me excitan. No olvides orar por mí y por los que luchan por sobrevivir. Yo hago lo mismo cada noche. Ruego que todo esto acabe pronto para coger el primer vuelo hacia ti y llenarte de besos por todo el cuerpo. Porque a pesar de la distancia y el tiempo, lo único que crece son mis ganas de amarte para siempre.

Y tranquila, mi vida. No te pongas nostálgica todavía. Esto solo es una prueba para todo aquel que ama y no puede abrazar a menos que lo haga con el alma. Ya pasamos esto una vez, y no fue fácil, pero ahora hay un enemigo distinto y requiero de tu ayuda para exterminarlo. Permanece dentro y aguarda mi llegada, lo suficiente hasta que un día escuches en las noticias: EL VIRUS HA SIDO DERROTADO.

Lamento haberte dejado sola estos meses, pero daría lo que fuera por estar a tu lado para protegerte,  sin embargo, tú lo entiendes mejor que nadie, que lo hice por ti y por mí. Por el futuro que te prometí. Dado sea el caso, aprovecho este espacio para hablarte de lo que vi hace unos instantes,  algo que contemplé con alegre melancolía, e hizo que recordara tus palabras de aliento que me repetías cada que perdía la fe por algo que tanto como tú y yo, anhelábamos, y que seguramente ya la has olvidado: Lo importante es empezar. Lo importante es permanecer juntos.

Había un post en las redes sociales que me conmovió profundamente el corazón, ver aquella habitación vacía y con unas cuantas almohadas me recordó nuestros inicios juntos. Habíamos decidido independizarnos y trabajar para lograr cada uno nuestros sueños, sin importar el dinero y las pocas cosas que poseíamos, sabíamos que pronto Dios nos bendeciría. Solíamos acostarnos frente a la computadora, viendo una película, o escuchar tu música preferida, planeando lo qué haríamos al día siguiente, hasta quedarnos dormidos, enlazados de brazos mutuamente acalorados. Me sentía completo, era lo que único que necesitaba para continuar respirando ese aire llamado esperanza.

Seis meses después dejaste tu empleo en la cafetería y pasaste a ser parte de una revista prestigiosa. Esa noche celebramos con botella de vino barato y pizza. Hasta ese momento, ya habíamos conseguido algunas cosas útiles para nuestro nidito de amor. Te veía avanzar a pasos agigantados, crecer en tu carrera como publicista. Estaba orgulloso de ti y lo que ibas logrando. En cambio yo, trataba de permanecer lo suficiente en la oficina, hasta que llegara el momento oportuno para continuar escalando en mi carrera, porque siempre buscaba más. Quería darte todo lo que te había prometido, y si para eso habría que aceptar una mejor oferta, lo haría. Entonces, hablamos esa noche, y te negaste a dejarme partir a otra ciudad.

Durante varios días no me dirigiste la palabra hasta la tarde en que me tocaba salir del apartamento hacia el aeropuerto, y de pronto, casi inesperadamente me tomaste del brazo y me detuviste en la puerta para abrazarme, y me hiciste prometer  entre lágrimas que te llamaría todos los días, y te dije que sí, que eso jamás me olvidaría. Y verdad que cumplí mi promesa. Aunque fuera tarde siempre contestabas mis llamadas, diciéndome lo mucho que me habías extrañado durante el día, y por supuesto que yo a ti también. Había alquilado un cuarto y en ella me sentía solo, tal cual habíamos empezado antes. Y tú, me decías lo mismo. Que el apartamento no era lo mismo sin mí. Que odiabas leer sola y escuchar música sin dormirte en mi regazo. Que desayunar y cenar sola ya no era tan divertido, porque siempre nos reíamos de nuestros chistes del día a día. Detrás del móvil escuchaba tu voz quebrarse en un melancólico llanto. Habíamos pasado ocho meses separados. Dijiste que habías solicitado permiso para tomarte unos días libres y venir conmigo pero no era necesario,  yo iría en cuanto acabase mi contrato de trabajo, no faltaba mucho, solo tenías que ser paciente. Eso te alegró muchísimo. Gritaste con entusiasmo lo ansiosa que estabas de verme llegar. Y cuando finalmente llegó el día, tuve un accidente, me fracturé una pierna. Quisiste dejarlo todo por venir a mí, pero te convencí de que no lo hicieras, que cuidaras de tu trabajo, porque sé lo mucho que amabas tu empleo. Yo estaría bien, que lo que me demoraría en recuperarme tu hicieras de todo por esperarme.

Es momento de poner a prueba una vez más nuestra esperanza de volver a vernos. Sé que la soledad duele, pero es en este mismo lugar donde se aprende ser fuerte. Que este virus mortal no sea la causa de que nuestro amor desfallezca, al contrario, hagamos que fortalezca.

Con amor, Luis.

 

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Matricx Brayeen Ricopa Perez
Author: Matricx Brayeen Ricopa Perez

23 años

Esta entrada tiene 8 comentarios

  1. plizama.coach

    Que hermoso relato Luis, logré visualizar los detalles que enriquecen cada escena. Me queda súper claro a quién va destinado el escrito y lo mucho que la amas, ojala sea solo un texto y no estén tan distantes y si así lo es, fuerza en esta gran prueba de amor…
    Paola

  2. romina

    Hola. La redacción debo felicitarte. Muy buena, muy buen ritmo. Siento sí que te perdiste un poco en el objetivo, por momentos gana más la nostalgia que la esperanza, pero solo en algunos instantes de la carta, fue muy grato leerla.

      1. Raul.go

        Muy buen texto Brayeen, me encantó.

  3. sheccid

    Nunca imaginé lo que sienten aquellos que están lejos de su pareja.
    Gracias por tu texto y por abrir el corazón.

  4. Alexis Prada

    Sigue tus sueños hermano mio.!!

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