RETO 07: NO PUEDO SER DESLEAL

Entre presión y concentración, estaba sentada en un sillón cómodo y amplio frente al computador de la oficina en la que laboraba varios meses, digitaba una y otra vez con mucha rapidez en el intento de terminar pronto el informe de valorización, para el respectivo pago a las “empresas sub contratistas”, quienes realizaban trabajos de construcción civil en las obras que estaban bajo nuestro mando como “empresa ejecutora”.

Aquella mañana fría de invierno era acompañado por un solemne silencio, cuando de pronto, ese silencio se vio interrumpido por el sonido de unos pasos presurosos que se dirigían hacia mi escritorio, a pesar de que yo tenía los ojos fijos en la pantalla de la computadora me inquietaba las ganas de saber quién se aproximaba a mí.

 “Buenos días” escuché, aquella voz potente retumbó en mis oídos, levanté la mirada y allí estaba frente a mí, un hombre alto de rostro no desconocido, era el representante legal de una de estas empresas sub contratistas que trabajaban para nosotros; “buenos días” amablemente respondí, detuve mis dedos y mi labor, asimismo pregunté en qué podía servirle, a lo cual él comentó que tenía una propuesta interesante para mí, una propuesta que a ambos nos beneficiaría, empezó a solicitar mucha consideración en los precios de los trabajos ejecutados por su pequeña empresa, lo cual aumentaría el monto de su pago, y por ende yo recibiría una buena comisión de su parte.

Empecé a sentir muy intenso el frío de la oficina, los segundos parecían detenerse y dentro de mi asombro por sus palabras, se originaba en mi cabeza uno y otro cuestionamiento ¿Qué actitud mía había ocasionado que imaginara mi apoyo a tal solicitud? ¿Acaso el trabajador anterior colocado en mi puesto, los apoyaba?

Yo, era muy consciente que esta propuesta representaba dinero fácil para mí y que por su parte iba a tener total discreción; dinero que necesitaba para cubrir con los medicamentos caros solicitados para el tratamiento médico de mamá en la capital, pues mi sueldo era aceptable en base a mis funciones dentro de mi centro de trabajo, pero insuficiente ante las muchas responsabilidades que cargaba con mi familia.

Además, recordé que hasta ese momento no tenía respuesta del préstamo solicitado a uno de los bancos de la ciudad, pero aún con todo ello, no podía traicionar la confianza que la empresa había depositado en mí, no podría ser desleal a mis jefes, no me atrevería a usar dinero que no me pertenecía.

Entonces con mucha seriedad y de manera radical, Respondí: No, él al ver mi rostro, empezó a sonrojarse, se disculpó y pasó a retirarse.

Pasada las horas, llegó aquella llamada tan ansiada, la operadora por parte del banco, informándome la aprobación de mi préstamo solicitado.

Atte. Margarita.

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Author: margarita8_04

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Jose Can

    Son esos los valores que en la actualidad son escasos. Me gustó mucho tu historia…

  2. romina

    Bien. Faltó desarrollar con más fuerza la voz interior. No olvides la corrección.

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