Reto 07 Las decisiones en la discoteca

Recuerdo perfectamente una clara noche de hace dos años, apenas había cumplido la mayoría de edad y quería experimentar lo que había desbloqueado por tener mis 18 años,  así que le rogué a mi hermano que me lleve a la próxima reunión con sus amigos que iban a tener en una discoteca.

Cuando llegamos al lugar, mis pupilas se dilataron por el asombro, extrañamente mi corazón se aceleró bastante, supongo que  porque era un ambiente nuevo para mí. Se sentía raro, era un poco oscuro y habían muchos jóvenes aglomerados bailando y tomando una gran cantidad de  tragos.

Después de que me presenté cordialmente, decidí sentarme en un sillón para empezar con mis observaciones, noté que disfrutaban de cada pieza musical como si nunca hubiesen bailado, aunque confieso que también dejaban libre a sus  instintos carnales, algo que me llamó mucho la atención y no supe cómo reaccionar.

Entre la multitud pude visualizar muchas chicas simpáticas justo como de mis gustos, incluso una de ellas, me sacó a bailar. Su cabellera reluciente, ojos que inspiraban confianza y temple eran notables. Cuando la tomé de las manos sentí que  mi rostro se ruborizó bastante y algo dentro de mí cambió. Conforme la conversación fluía me di cuenta de que estábamos a escasos centímetros, me tenía abrazado del cuello y misteriosamente mis manos habían sido colocadas en su esbelta cintura; esta chica realmente sabía cómo hacer relucir su belleza femenina. Parecíamos una combinación perfecta hasta que decidió invitarme de su copa que minutos antes estaba bebiendo. Automáticamente le rechacé un poco nervioso, pues pocas veces he bebido, debido a que desde niño practico natación y me lo habían prohibido. Un poco sorprendido por la situación, decidí mirar a mi hermano como quién consultando su opinión o ver qué decía al respecto. Noté a través de una señal que me hizo con un guiño que todo estaba bien y que debo disfrutar el momento. Esa idea fue algo brusca al principio y sentí que realmente no sabía qué hacer, así que decidí ver qué tanto puedo resistir a su encanto, a pesar de que detesto el alcohol y prefiero estar sobrio.

 

Apenas había bebido unas cuantas copas y ya me sentía diferente, no mejor ni peor, solo distinto. El alcohol recorría todo mi cuerpo,  conforme avanzaban los segundos este se sentía más pesado, pasó un instante y vi que la chica estaba por estrechar sus labios con los míos, todo esto me parecía muy raro porque no entendía bien lo que estaba sucediendo, mi cabeza daba vueltas y mi conciencia me retumbaba al  comprender de que las decisiones dependen de mí, que puedo evitar el beso o dejar que simplemente todo fluya. Aún no terminaba de procesar la situación así que por primera vez reafirmé mi posición de dejarme llevar por las circunstancias porque me sentía cansado de que siempre sea la razón la que tenga el control de mis decisiones, ya crecí lo suficiente me dije, era momento de dejarme ser libre.

Ante las probabilidades casi infinitas que existen en los pensamientos elegí un camino distinto, con la certeza de que esta vida está llena de sorpresas, incluso algunas que uno nunca se  imagina, sonreí y dejé que se funda conmigo en la noche que  apenas estaba comenzando.

Emco Nuno (10)

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Author: e.m.c.onuno10

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