RETO 06 – RENACER DESPUÉS DE TU ABANDONO

Querida Laurita,

En esta madrugada tan silenciosa, viene a mí el recuerdo de lo que fue la mañana más triste de mi vida; aquel domingo en donde las sábanas blancas de mi cama aún seguían atadas a mí, yo, dormía plácidamente junto a mi hermana, cuando de pronto unas manos nerviosas y temblorosas cogieron nuestros pies, para sacarnos de un santiamén del sueño profundo en el que nos encontrábamos, asustadas despertamos y dirigimos nuestras miradas hacia el pie de la cama, era mamá y uno de mis hermanitos menores; mamá tenía un semblante diferente, estaba pálida y consigo traía en sus manos, un sobre y una hoja de papel, al mirarnos a los ojos empezó a relatarnos que acababa de encontrar aquella carta bajo la puerta principal de la casa, y que al abrirla descubrió que estaba dirigido hacia ella; prosiguió a releerla y aquellas líneas decían que papá se había ido de la casa con el propósito de vivir su amor con una mujer con la cual llevaba dos años de relación, sí acabábamos de enterarnos que papá le había sido infiel a mamá y había decidido abandonarnos, explicaban ciertos detalles entre ellos la ciudad de residencia de la nueva mujer – la cual se encontraba a muchas horas de mi ciudad; froté mis ojos para verificar si yo aún dormía y si esto era solo una cruel pesadilla, pero no; bajé de mi cama de manera rápida y tomé la hoja de papel, fue triste comprobar con mis ojos todo lo leído por mamá, aquella carta empezó a destruirnos, aquel escrito con un sinfín de errores ortográficos, ocasionó un terremoto en nuestras emociones y sentimientos.

Todo en mi mente empezó a dar vueltas, Laurita, era increíble todo lo que decía en aquella misiva, ante mis ojos y el de mi familia, papá era el hombre más estricto, correcto y por ende leal y fiel a mamá y a nosotros sus hijos; mamá no sabía si creer en lo que decían estas líneas o imaginar que era una mala broma. Sabes, mis padres habían discutido cuatro días anteriores a ese domingo, recuerdo que aquel día yo estaba muy concentrada frente al computador terminando una tarea de la universidad – yo cursaba sexto ciclo de la carrera de ingeniería civil, cuando de pronto papá sale de su habitación después de discutir con mamá dirigiéndose hacía mi lugar de estudio – un área pequeña dentro de la sala; él empezó a decirme que se iba de la casa y que ya no podía seguir con mamá, aquellas palabras me causaron una inmediata tristeza, pero allí mismo reflexioné e imaginé que era una frase más, que la emoción de enojo le llevaba a decir eso y que con los días se le pasaría, cogió su maleta se despidió, me abrazó y se fue, lo tomé con calma porque justo tenía un viaje de trabajo.

Entonces allí recordando ese detalle, justo allí frente a mamá, empecé a narrar todo lo dicho por papá antes de irse de viaje, fue duro empezar a enlazar todo y pensar en la posibilidad que lo descrito en esa carta era cierto.

Todo lo que pasó después apreciada Laurita, se convirtió en un calvario; mamá buscó a la esposa del hermano mayor de papá, con la cual tenía más afinidad, y ella- mi tía, fue quien confirmó lo descrito en la misiva, además añadió que casi todos los hermanos de mi padre y abuelos, apoyaban aquella relación. Cómo nos destruyeron esas nuevas noticias.

Todo era decepcionante, dolor tras dolor; hasta ese entonces era el suceso más duro que nos tacaba vivir, mamá cayó en una profunda depresión, confrontar con la realidad le afectó su sistema nervioso y emocional, al punto de adelgazar de forma muy notoria y contraer un cuadro de diabetes emocional, fueron días muy tristes para nosotros; yo, lloraba por las noches intentando no hacer ruido, haciéndome tantos cuestionamientos y juzgando a papá por todo el daño que nos causaba, pero a la misma vez, empezaba a orar y a pedirle a Dios que me perdonara por sentir tales sentimientos, que tuviera misericordia de su accionar, y que nos ayudara a mis hermanos y a mamá a pasar este proceso amargo.

Papá empezó a cambiar su actitud hacia nosotros, al enterarse que teníamos conocimiento de su infidelidad; él no respondía nuestras llamadas, sentir que su amor a su esposa había terminado y el amor a nosotros sus hijos era negado, empezó a matarme poco a poco, fue muy cruel ver cómo a veces nos incumplía económicamente, la vida se nos empezó hacer aún más dura, cargar las penas y aparte afrontar la crisis económica que se empezó a generar dentro de casa, era azotador; me costó trabajo concentrarme en mis estudios pero aun así siempre lo intentaba, como además intentaba ser fuerte frente a mamá.

Con los días mamá recobró un poco de fuerzas, ella buscaba las mil formas de encargarse de las necesidades básicas del hogar y de mis pasajes para dirigirme hacia la universidad, cada día era un nuevo reto. El amor de Dios nos fortalecía y estar unidos fue clave para continuar, las palabras de ánimos de las personas que nos querían fueron aliciente para nuestro corazón.

Laurita, al terminar el ciclo en la universidad ingresé a trabajar, me esforcé mucho, empecé a apoyar en casa económicamente y eso me daba satisfacción, me causaba un sentimiento bonito que es difícil de describir, además pude ahorrar para mi año universitario, cada día intentaba resurgir de aquel suceso y junto a mi esfuerzo me convertí en una mujer independiente. Poco a poco todo se hacía más llevadero.

 Con los años nos reencontramos con papá, todos nosotros lo perdonamos y fuimos libres de aquel ese gran resentimiento que cargábamos, y volví a mirarlo con los mismos ojos llenos de amor, sé que Dios nos sanó a través del perdón, nos enseñó a entender que se puede renacer después del dolor y que después de la tormenta uno no es el mismo, uno crece, uno es más valiente.

Atte. Margarita.

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margarita8_04
Author: margarita8_04

Esta entrada tiene un comentario

  1. reymarie44

    Imagino tu dolor, pero recuerda que perdonar es aprender, soltar y seguir.

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