Reto 05 Burgos2099

¿Sabes algo, Dhierich, amigo…? Estoy enfermo…

Me muevo por las calles en los horarios permitidos con las manos sudorosas, la respiración entrecortada y la boca seca. Diagnosticaron mi mal hace solo algunos meses: patrones irregulares en la coagulación de mi sangre, que podrían influir en mi respuesta frente a alguna exposición al nuevo virus que azota el mundo. Avanzo, metro a metro, al salir de casa, experimentando una presión por la mascarilla sobre mi rostro no menor a la que siento acumularse sobre mi atormentada mente: cuidado, no toques nada, camina, muévete rápido… Mis piernas responden a contracciones involuntarias y mis ojos se mueven de un lado a otro de manera compulsiva, ahogados por el vapor que se condensa sobre mis anteojos debido al uso del filtro sobre mi nariz y boca. Ingreso a mi cuarto observando la puerta cerrarse tras de mí, despacio, como si aquel maldito intruso pudiera haberme seguido los pasos, atravesado mi rostro y llegado hasta mi plasma, lento, sigiloso, maquiavélico, mortal…

Nadie ve mi enfermedad, Dhierich, nadie la ha visto nunca. Yo no la vi aparecer ni tampoco desarrollarse. Quien me observa solo ve a un hombre normal en apariencias: sin implantes ni artefactos, delgado, alto, pensativo…; sumido en cálculos y letras, a ritmo rápido y distanciado. La sangre fluye en mis venas y no se asoma a mi rostro. Guardo cuidados internos: mi apariencia externa engaña.

Pero descuida, amigo, no todo por aquí es malo. A pesar de mis cuidados aún tengo ciertas libertades. De vez en cuando, por ejemplo, puedo brindar con los compañeros a días muy espaciados. ¡Enhorabuena, colega; una sola cerveza es todo lo que necesito! Tomar contigo un frío y burbujeante vaso, como hace tiempo, en una mesa al ritmo del rock clásico, relajando las manos por el frío de sendas latas de licor y refrescando las gargantas por el embriagante sabor de la malta y la cebada. Te miraría de frente y te diría que…, ¿sabes?, este asunto no está perdido. Caer en desesperación y angustia sería tanto como negar el poder del Dios en el que creo. Confío en que las situaciones que no son ordinarias requieren también de explicaciones extraordinarias, que la ciencia avanza y yo debo hacer lo mismo. Me lo recuerdo al sentarme sobre mi cama mañana tras mañana, al saborear el pan acompañado del aroma de un buen chocolate caliente, al salir y escuchar el gorjeo de las aves bajo la inmensidad del cielo y al acostarme bajo la danza de la lluvia con aroma a tierra mojada. Inhalo y disfruto del aire en mis pulmones confiando en un sentido de misión, creyendo y esperando un designio de orden superior. Tiempo y paciencia, todo pasa, estoy bien, hay esperanza…

Recuerda Dhierich, cuando esto pase, todavía tenemos pendiente un buen vaso de cerveza.

Eduardo Burgos Ruidías.

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Author: burgos2099

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Esta entrada tiene 7 comentarios

  1. Dhierich

    Querido amigo mío, eres un hombre maravilloso y fuerte. Dios así lo ha visto. Gracias por esta carta. Desde aquí donde estoy, te envío un gran abrazo. Todo va a estar bien.

  2. Querido amigo mío, eres un hombre maravilloso y fuerte. Dios así lo ha visto. Gracias por esta carta. Desde aquí donde estoy, te envío un gran abrazo. Todo va a estar bien.

  3. romina

    El problema muy bien planteado, el segundo punto del círculo le falta fuerza.

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