Reto 02: Desde el escritorio

Hola, Ani. Carta número nueve y contando…

No sabía que esto demoraría tanto. Bueno, sí, pero digo, que se sentiría tan largo. Los lapices se me están acabando ya, e igual las pinturas. Y las hojas. Y todo. Casi que se me acababa la paciencia también, pero ya me acostumbre a estar todo el día en el cuarto de pintura. Con el cabellete delante de mi, las hojas volando cuando enciendo el abanico del techo, los libros de Arturo mirándome a la derecha esperando a que abra alguno (y que sigan esperando) y la cama a la izquierda, junto al escritorio (que ya estoy usando, moví un poco los documentos de mi hermano para hacerme espacio, pero siguen ahogandome a lado y lado). Encerrado por todos los flancos. Pero sabes que siempre libre.

El encierro no es encierro cuando estás con quien amas. Y aquí estás, con tus letras te tengo a mi lado, y con las mías yo al lado tuyo. No hay nada más real. Tal vez no presencialmente; tal vez no oliendo el mismo aroma verde de los arboles, la menta y el aire frío asomando la cabeza en el 17; no sentados juntos en las nuevas sillas rojas del tren (no me dejo de sorprender del cómodo terciopelo); no viéndonos las pepas de los ojos, y tú no en mi abrazo. ¡Amada! No juntos. No físicamente. Pero juntos. Lo sabes. Me tienes ahí. Aquí mientras me lees. Ya pronto nos veremos y la esperanza se podrá palpar.

Sí que salgo mucho. A la cocina, jajajá. Aunque estoy solo, la despensa ya está vaciándose (la estoy vaciando), cada vez hay mas eco en el apartamento. Debería salir más a la sala que allá. Por lo menos hay más opciones en cuánto a cosas por hacer: hay tres muebles. Me siento en uno distinto por minuto. Es broma. Pero, en serio, levantarnos y arreglarnos como si fuéramos al trabajo es lo mejor que podemos permanecer haciendo, no dejar caer la rutina normal. Recuerda que este momento es distinto pero no distinto. Hay que seguir haciendo lo debido sin decaer. Mantente escribiendo tus notas para el periodico con las mismas ganas de luchar por la verdad, aunque sea desde tu cuarto, y yo seguiré pintando. Sigue también enviándomelas con las cartas. Me gusta ver la tinta impresa y el relieve en las hojas (y leerte, obvio; aunque no entienda cosas de tu faceta de investigadora).

Te actualizo de la comida: Ahí me quedan panes, atún en la nevera, seis bolsas de leche, huevos. Aún hay carne en el refrigerador como para dos semanas más, aunque estoy intercalándola con frijoles, cabecitanegra y lentejas día por medio para no acabarla tan pronto, y las verduras que me traje del pueblo, que, sorprendentemente, han rendido. Los saco aún está al lado de los muebles.

Arturo está contento con papá y mamá, al comienzo no estuvo a gusto con la idea de quedarse en casa, de hecho lo entiendo, él es más grande que mi cuarto (aquí el suyo ha permanecido cerrado). Pero ya se siente mejor. La sopa de mamá debió cambiarle el ánimo. Ciudadano vuelto pueblerino de nuevo con solo un bocado de nostalgia. Deberías intentar hacerla: papa, cilantro, costilla de cerdo, zanahoria picada en muy pequeños pedazos y media tapa de limón. No te arrepentirás.

Ten ánimo, corazón. Todo esto pasará. Sé que el amor hará que no sintamos el paso del tiempo restante. Ya pronto nos veremos. Mientras tanto sigue buscando los acertijos en las cartas; no te olvides que en ellaz me tienes, y que siempre tendré algo que decirte.

Me alegra saber que tu familia sigue bien.

El poema de hoy (cada vez me es más fácil esto. Ya ves, los lapices acabándose no son por las pinturas, son las rimas, aunque ya me aburre tanta maderilla y carbón en la basura por tanto sacar punta. Me estoy esforzando), ahí va:

_

Te extraño, y él verte de nuevo,

el mundo entero a cruzar me motiva.

Si es necesario, a volar yo aprendo;

Quiero verte y no veo el día.

_

Oír tu voz una vez más.

Mi nariz en el aroma de tu pelo.

Navegar en tu mirada y naufragar.

Mano con mano rasgando el viento.

_

Extraño abrazarte,

Extraño hacerte reír,

Extraño de ti cuidar,

Qué extraño, te extraño a ti.

_

Estuvo bueno, ¿ah? Escribí tan fuerte que casi atravieso este escritorio tan pequeño. Casi hasta llegar a ti.

Con amor, Miguel. (Un abrazo que te dure tres semanas).

¿Te gustó?

Puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!.

wnavarrojr
Author: wnavarrojr

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. romina

    No estamos trabajando el género de poesía, por lo cual no evalúo el poema.
    En cuanto a la conexión, es traer al lector a dónde estás, no decirle que allí no estará…
    La magia de conectar es teletransportar.

    1. romina

      Se me fue el enter sin terminar. Las descripciones muy buenas. EN cuanto al objetivo de esperanza, aunque tiene un tono muy nostálgico, si abraza.

Deja una respuesta

5 × uno =