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Recuerdos en una Navidad.

¿Recuerdos de una grata Navidad? 
Sí, tal vez existieron en mi vida, pero no recuerdo  ninguno de ellos. 
Estoy sola en mi habitación. He cogido una pluma de tinta negra para comenzar a escribir cada mínimo detalle que mi mente me proyecta al cerrar los ojos (una pizca de pequeños recuerdos).

Tan corta es la vida, tan posible e imposible, eso siempre dependerá de como uno lo quiera ver.

 
24 de diciembre del 2017.
21:00 pm

No hay cena, no hay postre ni fuegos artificiales. Sólo un silencio entre la familia.
¿Tan vacía estoy? -me pregunto desde lo más profundo de mis pensamientos-.
Comienzo a pensar y lo único que he podido rescatar de días pasados fue la emoción que sentía al saber que Santa siempre comía las galletas que le obsequiaba, y el leer cada carta que él dejaba al lado de un árbol con aroma a pino natural.

Nunca papá me dio un abrazo, y mamá siempre lloraba.

Los recuerdos que había dado por perdidos comienzan a tocar mi alma.

También lo recuerdo a él, a aquel risueño abuelo que siempre me regalaba un helado de pistache, aquel abuelo al que no alcancé a darle el último abrazo de Navidad.

La noche me atormenta, el frío me invita a llorar. Me encierro en mi habitación y una lágrima atraviesa el filtro de unas cuantas hojas de papel que tengo enfrente de mí.
El silencio me abraza con ternura y me lleva nuevamente a mis recuerdos.
«¿Cuál a sido mi más bella Navidad? -exclamo silenciosamente- pero, no puedo, siento que ya no me quedan energías para recordar. Me exijo dormir para calmar las inmensas ganas de llorar, pero no consigo que el sueño se apodere de mi, así que me quedo despierta mientras deleito la tranquilidad de mi soledad.
Analizo mi vida, ordeno mi mente, beso mi alma y comienzo a rememorar…

«Querido Santa: quiero pedirte una muñeca, un nenuco, una bicicleta y una pelota para Gary, ya sabes, a él le encanta jugar con el balón, es un gran perrito al igual que Pulga y Beethoven, a ellos traeles dos ropitas, porque últimamente hace mucho frío. También me gustaría pedirte que le digas a mamá y a papá que deben dejar de pelear, ¿sabes? no me gusta verlos así.
Tal vez estoy pidiendo mucho, mamá me dijo que a veces no te alcanza el dinero, así que si no puedes traerme todo lo que te pedí, no te aflijas, no hay problema, lo único que sí te pido es que por favor hables con mamá y papá».

Aquella vez, emocionada y alegre terminé de redactar mi carta.

》Leche y galletas, leche y galletas《 repetí mil veces esas palabras para no olvidar que Santa vendría está noche cansado y hambriento.

Ambas cosas las coloqué aún lado de mi arbolito.

Toda la noche dormí, hasta que una voz suave me despertó.
«Mami, ¿qué me a traído Santa?» -pregunté ansiosa- y corrí hacía mi arbolito de Navidad.
Mis ojos se criztalizaron y mi voz comenzó lentamente a quebrarse. Salí al patio y dejé que el viento se llevará mis lágrimas. Con las pestañas húmedas, regresé a la sala y fue ahí cuando encontré una bolsa llena con dulces junto con una carta que decía; «mi pequeña, Jessi, no llores, disculpa que no te haya traído nada de lo que me habías pedido, pero está vez el dinero no me alcanzó. Tengo prohibido estar aquí de día, pero no podía dejarte llorando. Sé que no es mucho, pero te pido que disfrutes de estos dulces. Por favor, obedece a tus padres, y no te preocupes, yo hablaré con ellos.
Por cierto, gracias por las galletas, te he dejado una.
Jessi, jamás olvides que te quiero y nunca dejes de creer en mí».

Regresé a la realidad y otra vez volví a caer en llanto.

Sí, eso, eso era lo que estaba buscando.

Con dinero puedes comprar lo que te plazca, pero ni todo el dinero del mundo superará a aquella bolsa de amor disfrazada de dulces que mamá, covertida en Santa, me regaló. 

Esa fue mi mejor Navidad, porque encontré en una noche, todo lo que había perdido.

Yes

Me gusta crear versos, versos con las suaves caricias placenteras de las palabras que susurra mi corazón.
Bolígrafo y papel, siempre escribiendo la mas mínima idea. Porque si quieres ser un gran escritor; debes escribir, escribir sin detenerte, escribir aunque el alma sangre y los dedos duelan. Siempre debes escribir. ¡Voy a escribir para siempre! ♡

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