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Recuerdo amargo.

Recuerdo aquella vez en que nos reunimos, vas con un hermoso vestido rojo. Yo en mi mente estoy decidido a todo, esta vez yo te diré que fueras mi novia, desde que entramos a la preparatoria me gustaste y un día anterior a hoy te di una pequeña carta que decía lo perfecta que eres y la mujer de ensueño que eres para mí, fue como si tuviéramos un momento de empatía.

Vi que llegaste, sonriendo limpiamente y desde ese momento mi voz se desapareció. Me he quedado en blanco así que solo hice una pequeñas pregunta y deje que todo fluyera:

-Hola Liz ¿cómo estás?-. Me levanto de la mesa.

-Bien y ¿tú?-. Acercándose a mí con una imponente sonrisa.

-Bien, gracias ¿Ya leíste la carta que te di?

Los dos sentándonos en la pequeña mesa.

-Sí, ya he leído la carta.

-Entonces ¿qué piensas?

-Mira la verdad te voy a ser sincera, creo que esto no va funcionar-. Viéndome con ojos tristes

-Haré que funcione-.Reacción rápida.

-Tú lo sabes bien yo tengo reciente lo de este muchacho que te había dicho y me sigue importando aunque no debería pero uno no manda en estas cosas  y se me hace muy injusto para ti que tú estás poniendo todo de tu parte y yo no.- Colocando la mano encima de la mano de Carlos.

-Ya verás que me querrás como a él-.Apretando la mano de Liz.

-Lamento haberte dado falsas esperanzas en esto, de verdad lo siento y espero que encuentres alguien que te valore, alguien que comparta tus locuras.- Sonríe.

-Las quiero compartir contigo.-En voz baja y con la mirada sobre la mesa.

-Eres un muchacho buena onda así que no será difícil.- Alzándole la cara.

-¿Habrá un futuro donde tú y yo estemos juntos?-. Viéndola a los ojos.

-No hagamos esto a la fuerza ¿está bien?- .Dejando mi mano sutilmente.

-Entiendo-. Bajando la mirada.- Pero…

-Lo siento-.Ella se levanta.- Te mereces algo mejor que yo-. Con voz apagada-. Lo siento Carlos.- Se va con lentitud

Solo me queda el ver cómo se va, en ese momento llega el mesero dejando el menú

Sacando mi celular y enseguida le hablo a mi mejor amigo

-¿Bueno?- Sin quitar la mirada de la ventana-. Oye amigo, estoy en el café ¿no quieres venir?-. Con una pequeña lágrima en el ojo-. Sé que estas ocupado por lo de tu boda, solo será un momento-. Me limpio con una servilleta.- Va, en otra ocasión, si no importa, no era nada importante, solo quería tomar un café-. Moviendo el menú de lugar-. Si ya tengo mi traje, sé que te casas pasado mañana por eso pase por el traje ayer, bueno te dejó nos vemos.- Apagando su celular.

VictorCabello

Joven escritor novato

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