Saltear al contenido principal

Para Andrés

Hoy desperté y te escuché. Estabas a mi lado respirando, estabas a mi lado y existías.

Te miré. Miré tus cejas despeinadas, tu nariz, tu boca, tu pelo  rebelde y sonreí. Vos me haces feliz.

Te besé y te abracé. No quiero abrazar a nadie más, no quiero besar a nadie más.

Quiero que cada mañana sea esta mañana. Quiero que lo primero que escuche al despertar sea tu respiración. Quiero que existas infinitamente para mi, solo para mi.

Y aunque pude decírtelo mirándote a los ojos quiero que leas estas palabra y te detengas en cada letra como te detienes en cada parte de mi cuerpo cuando hacemos el amor, porque esto es lo que soy.

Podría solo decirte que te amo, pero tres letras no son suficientes para explicar todo lo que siento. Yo te extraño, te anhelo, te espero, te quiero, te amo.

Te extraño tanto. No importa cuanto tiempo sea, segundos, minutos, horas, si te vas yo te extraño. La soledad me da miedo y me duele. Me duele imaginar no poder refugiarme en ese cálido espacio que forman tus brazos, ese espacio que huele a ti y que solo creas para mi.

Y me sorprende. Me sorprende cómo en algún momento no estabas, cómo pudiste ser un desconocido más y hoy llenas cada partícula de mi ser.

Hoy estás en cada espacio de mi vida, saltando de un lugar a otro, moviendo todo mi ser, todas mis emociones, todo lo que soy.

Gracias por amarme y arrancar sonrisas de mi alma incluso cuando las lágrimas nublan mi vista. Gracias porque cuando estoy perdida en la oscuridad vos me encuentras, enciendes la luz y me muestras el camino.

Vos que sos mi inspiración, vos que siempre tienes una canción para mi, vos que estás, vos que sientes, vos que vives, gracias por existir.

Keilyn Andreina Garro Vargas

Siempre buscando unicornios

Volver arriba