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Noemi

Noemi amiga, no hace mucho que te conozco, pero tienes que saber que te has ganado mi aprecio, mi cariño, mi amor, me encantas. Aunque no te lo haya dicho, en persona mucho menos, me gustas. Me gusta, como te exaltas cuando te cuento sobre algo nuevo que estoy escribiendo, o cuando estoy leyendo un libro que tú jamás has escuchado. Eres hermosa digna de un amor que te apoye, que pase tiempo contigo, que te haga sentir amada.

Cada día que pasa, al volver de mi trabajo, pienso en ti. Tampoco te lo he dicho, pero es cierto. Comparto tu dolor, tu sufrimiento, tu soledad, todo eso ha encendido un interés en querer apresurar el tiempo, y poder conocerte en persona. Sé que es algo poco común, que ambas personas se quieran a distancia, uno no sabe cómo es y cómo se comporta. Pero tú y yo hemos tenido avances, he podido escuchar tu dulce y fina voz de niña, también he podido sentir tu preocupación cuando me lastimo alguna parte de mi cuerpo. Exageras.

Noemi, eres una mujer que comprende y necesita ser comprendida. Mi cansancio, mi desvelo, no te aleja, al contrario, más te acercas. Hablo de ti con mis seres cercanos, te presumo, porque eres de las pocas chicas que quedan, que prefieren disfrutar un cumpleaños, con una salida al cine, o de compras al supermercado, hablando sobre temas íntimas o no íntimas, comer dulces, helado y cero jolgorios.        Te confieso que muy pronto nos conoceremos, y pasaremos mucho tiempo juntos.

Te quiere, tu amigo Brayeen.

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