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NICOLAS Y GABRIELA. CAPITULO 2. MIÉRCOLES 20/03/1996.

Eran las 2:30 pm, hora de salida. Nicolás y Andrés se dirigían al portón. Su amigo hablaba si comprar o no la Nintendo 64 cuando salga a la venta, debido que la Playstation la superaba y querían evitar ser estafados.

Él hablaba con señas y Nicolás lo observaba.

—Imagínate Nico ¡64 bits la nueva consola de Nintendo! ¡Con gráficas en 3D! —habló con asombro máximo—. Eso si es un gran avance, pero mejor hay que esperar cuando anuncien los juegos. A ver si habrá uno nuevo de Zelda.

Nicolás le dio la razón expresando que es buena idea.

Cuando casi llegaban al portón, Andrés escucho que alguien les gritaba.

—¡Nicolás! ¡Andrés! ¡Espérenme!

—¡Nico! —le aviso perplejo— ¡Gabriela nos esta hablando!

El joven volteo y su corazón bombeaba como un globo inflándose al verla acercarse ¿Que necesitaba para correr a alcanzarlos? Se detuvieron a esperarla.

—Recuerda, Nico. No compraremos la consola hasta saber que juegos tendrá ¿Esta bien? —Le recordó susurrando.

Prometió con la mano al frente.

Gabriela logró alcanzarlos, dejo de correr y respiró para recargar energías. Nicolas estaba nervioso. Era la décima octava vez que corría para hablarle.

—Hola Nico, hola Andrés. —los saludo luego de suspirar—. Nicolás ¿tienes la guía de preguntas para el examen de ciencias?

Movió la cabeza afirmativamente. Gabriela había aprendido el lenguaje.

Andrés le preguntó.

—¿Necesitas en serio la guía? porque Nicolás quedo en prestármela.

—Claro Andrés. Mira. Esta tarde termino de escribir las preguntas rápido y en la noche voy a tu casa para dártela ¿Puedes por favor? —imploro ella.

Andrés volteó hacia Nicolás y con un respiro resignado, dijo a señas:

—Ya pues, préstasela. De todas formas el examen es el viernes.

Un carro gris llegó frente al portón. Era la mamá de Gabriela que venia por ella. Nicolás le explico que mañana le dará la guía a Andrés y que puede tenerla todo el día para escribir las preguntas sin prisa.

—¿En serio? ¡Muchas gracias Nicolás! De verdad necesitaba tiempo para escribir las cincuenta preguntas. —le sonrió con mayúscula calidez.

Él abrió el cierre de la mochila y hojeó los cuadernos. Saco el verde que era de Ciencias donde estaba la guía y se lo entregó. Gabriela lo tomó con ambas manos y lo miró. Luego levantó la mirada a el.

—Muchas gracias…

Y de una forma rápida e inesperada, Gabriela puso su mano izquierda en el hombro de Nicolás, cerró los ojos, acercó los labios a su mejilla y lo besó con toda ternura, dejándolo muy sobresaltado y congelado. Nunca pensó que ella le diera ese agradecimiento tan… afectuoso.

Se oyó la bocina del carro de la mamá de Gabriela, ella se separo de Nicolás para despedirse.

—hasta mañana… Nico. Tu también Andrés. —guardó el cuaderno en su mochila y corrió hacia el carro mientras alzaba la mano.

—¡Nos vemos, Gaby! ¡de parte de Nicolás y mía! —dijo riendo al ver la cara de su amigo todo embobado con los ojos muy abiertos y la boca cerrada, con labios incluido— ¡Epale, campeón! Si que eres todo un don juan.

Nicolas seguía estático. No sabia como reaccionar a esto. Estaba totalmente hechizado, hasta que Andrés le propinó un fuerte zape en la nuca para desencantarlo.

—¿ya volviste de la tierra fantástica? —preguntó en tono burlón.

Tratando de salir del trance, Nicolás subió los hombros, arrugó los labios y las mejillas, haciendo un gesto de no saber lo que paso.

—No te espantes, solo fue un besito de “amigos”. —le explicó Andrés sin quitar su sonrisa—. Pero tampoco como tú se porque te beso. Van como ocho meses de conocernos y agarra esa confianza para darte ese regalito. Creo que los besitos solo se dan para cuando sean novios. Pero dime ¿que sentiste?

Queriendo saber si soñaba, movió la cabeza hacia los lados muy rápido como si estuviera en una montaña rusa y se pellizcó fuerte en la muñeca. Cuando sintió el dolor, supo que no era un sueño. Ella lo besó como muestra de gratitud. Aun asombrado, giró el dedo largo alrededor de su cabeza expresando que creía estar soñando.

—Amigo, basta. Esto es real. Ella te beso ¡solo porque le prestaste la guía de preguntas que habíamos quedado que me la prestarías a mi! —gritó con poco resentimiento, pero se le paso al volver a preguntar—. Perdón, me desvié del tema ¿Que sentiste cuando te beso?

Pensando con mas claridad, Nicolás entrecerró los ojos y empezó a sonreír de forma caricaturesca y se aladeaba a los lados. Estaba de pie pero sus piernas bailaban.

—Vaya que te gusto mucho, picaron ¿Pero como sabían sus labios? Debiste olerlos.

Se agachó hacia su mochila de rueditas de su bolsa del almuerzo saco una manzana a medio comer para decir que así olían los labios de Gabriela. Mostró solo la parte “bonita”.

—Ya entendí que disfrutaste su aroma. Pero antes de que regreses a “la tierra de los enamorados felices”, mejor vamonos a tu casa a jugar Donkey Kong Country y después haremos la tarea de Civismo. Pero seré Donkey y tu Diddy ¿bien? —le aviso a señas para terminar la conversación.

Los dos caminaron hacia la casa de Nicolás. Estaba a seis cuadras de la secundaria. No se tardarían mas de cuatro minutos llegar ahí en carro, pero serian doce minutos en caminata.

—Si te da sed, traigo aquí en el termo jugo de uva para refrescarnos. —le enseñó el termo blanco con el jugo de color purpura—. Pero no te lo termines todo. Es un sorbo para cada quien.

Continuaron su camino mientras hablaban sobre si comprar o no la Nintendo 64 o la Playstation dependiendo de los juegos que vayan a anunciar. Pasaron dos banquetas y Andrés preguntó por pura curiosidad en su lenguaje:

—¿Te gusta Gaby?

Quedándose quieto cuando le preguntó, tomó con lentitud el agua de uva disimulando no comprender.

—Vamos Nico ¡Claro que te gusta! Te la pasas todo el día mirándola con cara de perrito tierno. Si te gusta ¿verdad? ¡Admítelo!

Le preguntó si no se burlara de él.

—Tranquilo, no me reiré. ¡Nomas cuando te petrificas! —se carcajeó.

Regresandole el jugo de uva, comentó medio retraído que si le… parecía algo hermosa. También agregó que es inteligente, graciosa y gentil. Que le ayuda en sus tareas, juega con el al baloncesto, platican en el almuerzo y que su presencia lo ayudaba a sentirse menos solo, como si ya no sintiera mas rechazo del que estaba acostumbrado.

Su amigo sacó la lengua y levantó las manos como si detuviera un coche en plena calle.

—¡No seas meloso! No quiero que babes porque me espanto. Si. Es muy bonita, pero aun estas chavo para pensar en un noviazgo. Mínimo espérate unos cinco años y ya con flores y mariachi le confiesas lo enamorado que estas.

¿Enamorado? esa palabra aun no la experimentaba. Le tenia un cariño especial pero para llegar a esa fase… Tal vez era mejor dejar que el tiempo pasara.

—Basta de hablar de cosas cursis. —exclamo Andrés harto del tema—. Ya mero llegamos para tu casa.

Haciéndole caso, Nicolás no hablo mas del tema. Pero después de entrar y jugar en su consola, seguía pensando en ella. Le daba ganas de escribirle un poema, solo que tenia a aprender a rimar “belleza” con “frambuesa”. Rio por eso.

Acerca del autor: Hugo Castillo Madero

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