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Navidad en sus ojos azules

25 /12/ 2016

Y sí, aún sigo aquí cariño. Quizás me sientas lejos, pero estoy aquí, sigo aquí sentado, aguardando tu presencia para pasar el espíritu navideño juntos, en la misma banca del parque, y sí, de la noche, de la misma noche estrellada, que desde luego, llegaste a partir por la salud de tu mamá, el cual me comentaste que se encontraba enferma; mientras me quedé con mi profunda soledad y silencio, aquí mismo, en el mismo parque de San Petersburgo querida. Pronto llegará una estrella a vuestros corazones, oís aquella melodía de Beethoven – Historia del amor, y la poesía de José Ángel Buesa – La despedida, el cual me llena de mucha tristeza y fe, una esperanza de que en algún momento regresarás, y sí, volverás aquí cariño.

Mientras escribía una nota, como todo buen escritor y poeta acaramelado y enamorado, no fue más que la ocasión dichosa de recordar la “Navidad”, aquella que con tan solo dicta pronunciarse, su fragancia esparce la fe y la ventura a todos los de la sociedad. En eso entonces, alguien tocó la puerta en son muy apremiante, alguien, a lo lejos, eso es todo. Me levanté para abrirla, entró y empezó a musitar dulcemente mi hermana Glendy, y sí, un nombre del cual hacía tiempo no oía de sus labios desprenderse, susurros algunos y besos muy apasionados ¡oh! Y cómo olvidar cuales miradas cautivadoras que llegaban a tentarme mucho, eso y más, los cuales solo me fueron posibles sentirlas hasta el momento en unos profundos y dulces sueños.

¡Janái! ¡Janái! ¡Janái! Mi hermanita saltaba entre pasos de alegría con su paleta de chupete, no se cansaba de pronunciar nombre cual bella me tentaba para sentir los rojos sentimientos que aún por ella permanecían en mí, sí, aquellas pasiones que enardecen y que con tan solo sentirlas, ¡Oh! se puede aspirar el paraíso eterno. Tomé tiempo breve para pensar, y desde luego, pregunté a mi hermanita el porqué de sellar el nombre de “Janái” en mi corazón, teniendo en cuenta que desde que partió el 02 de enero de este año, solo y muy solo yo, me hallaba. ¿Qué tipo de obsequio es lo que quisieran tus ojos llegar a contemplar hermanito? ¿Qué es lo que extraña tu corazón, y desde luego, tan solo al ver, puede emocionarse desmesuradamente? No fui evasivo en cuanto a las interrogaciones de mi hermanita, y no tuve otras opciones más que responderlas, refiriéndola que solo quisiera, por más que no se pueda quizás cumplir, oír la voz melódica y dulce que tiene Janái.

Quería que llegase a contarme todo, porque sin bien merced a la psicología todo lo que alguien dice es por algo, tenía sospechas; y no sé cómo así mi hermanita estuvo al tanto ya por revelarme aquel secreto hasta que arribó la presencia de mi querida madre, y con un guiño malicioso de ojo a mi hermanita, cambió de tema indicando que ya era hora de almorzar un rico Pay de pavo.

En una unión familiar, y muy muy hermoso, entre tíos(as), primos(as), sobrinos, echamos a charlar temas divertidos y chistes de doble sentido con garbo.

Cumplióse pronto las 5pm, como de costumbre nos reunimos, y desde entonces, cada quien empezó a abrir su obsequio. Todos, a excepción de mí. Pensé que se habían olvidado de mí, que en efecto me sentí muy mal. ¡Qué navidad más horrible y funesta la mía! ¡Qué navidad más trágica sin ti amada mía! Pensé para mis adentros. Cuanto me senté en una silla de la mesa familiar, mi madre se acercó y me dijo susurrando: “Ve al Parque al de siempre hijo, a leer esta obra maravillosa – Los ojos de mi princesa, y sé que ahí te sentirás mejor”

Solo sé que oí un sí de mis labios secos, y entonces fui al Parque, leyendo aquella obra maestra y declamando cual poesía de José Ángel Buesa – La despedida. Me senté, y alguien con unas manos muy blandas y presencia deslumbrante y hermosa hizo situar muy trémulo mis labios y cuerpo entero. Volteo, y sí, para mi más obsequio bendito y grandioso del universo, ¡Oh Dios mío! Era ella, sí, ella: ¡¡Janái!!

Vehinler

Mi gran y esperado "sueño" es lograr ser un destacable y prolífico escritor, y sí, algo así como el más descollante filósofo Friedrich Nietzsche, y al par llevar el Gran Premio Internacional representado con su nombre, realizado por un honor a él.

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