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MIS CICATRICES

RETO  6

Me ha costado mucho decidirme a escribirte sobre esto, pero ahora que eres tan importante en mi vida hay algunas cosas que quiero que sepas.

Enero 2011.

Esa es una de las fechas de los sucesos más turbulentos-en mi-vida…hasta-ahora.                             Mi infancia no fue color de rosa y tampoco dentro de una burbuja, aun siendo  una niña siempre tuve “los pies en la Tierra.”

Siendo franca, me asusta hablarte de mi pasado.  No soy buena  expresando lo que siento, pero esta madrugada considere que vale la pena intentarlo si es por ti.                                     Antes de continuar debo pedirte algo, por favor, después de que leas esto no quiero que me compadezcas, porque así me sería mucho más difícil continuar.

Mientras la noche se extingue lentamente comenzare a contarte. Mi hermano mayor tenía problemas con las drogas, se metió en muchas dificultades que no solo le afectaban a él. En ocasiones llegaba a casa en mal estado y era agresivo, discutía con mis padres y mi hermana mayor  ﴾ahora ya lo sabes, soy la más pequeña ﴿ el ambiente era bastante -tenso, pero no por eso mi madre se descuidó de mi ni mucho menos. Pasaba tiempo conmigo y se encargaba de que siempre tuviera lo que necesitaba.

Mi hermano fue acusado de robo e ingreso a la cárcel por primera vez. Lo que le pasaba me dolía muchísimo, pero lo que me rompía el corazón era ver a mi madre destrozada. Yo aún era una niña pero siempre intente no causar problemas, desde entonces aprendí a hacer la muchas cosas por mi misma,  realizaba mis tareas, arreglaba mi ropa y útiles para la escuela y otras cosas.

Conforme crecí, eso me ayudó mucho aunque era una adolescente era independiente hasta cierto grado, no esperaba que mis padres hicieran las cosas por mi ni que me resolvieran la vida y eso es satisfactorio.

A pesar del dolor que sentía, nunca llore frente a mi familia, era duro para una niña pero siempre supuse que verme llorar los haría sentir peor, así que intentaba hacerlos reír, que no se quedaran en la cama todo el día, que no se concentraran solo en lo malo, no fue nada fácil pero ahora que los escucho hablar de ello, estoy segura de que valió la pena.

Eso no significa que nunca me desahogue, al fin y al cabo, soy un ser humano y en ese entonces  no era más que una niña, pero lo hice a solas, encerrada en mi habitación, al igual que en este instante, escondida baja una manta, aunque al menos ahora tengo la luz del computador pero debo confesar que  realmente estoy esforzándome por no ceder al llanto este día.

Crecí de manera más apresurada que otros niños ¿quieres saber cómo lo supe? Cuando conversaba con ellos  sus temas de conversación me aburrían, y algunas veces me parecían simplezas.

Fue complicado sobrellevar todo, y no voy a mentirte, muchas veces busque hacer cualquier cosa por no pensar en la situación que se desarrollaba en ese momento y eso me volvió un poco introvertida. No confiaba fácilmente en los demás, y todavía no lo hago a cabalidad, estoy segura de que con el tiempo que he tardado en confiarte esto puedes comprobarlo.

Volver a disfrutar a plenitud de la vida y dejar atrás toda la amargura fue difícil, y la verdad no lo conseguí sola. Aprendí que la amistad es como un faro, siempre guiándote en la oscuridad para que no pierdas el rumbo. Y cuando desaparecen las tinieblas los verdaderos amigos aún permanecen ahí, haciéndote sentir seguro y apoyado.

Yo fui muy dichosa al hallar amigos así. Me escucharon, dieron ánimo, y permanecieron firmes junto a mí, rescatándome de una estruendosa caída. Ellos siempre han estado conmigo, apoyándome en todo instante, pero sobre todo, en los momentos difíciles, ofreciéndome su resplandor.

Con amigos así comprendí que vale la pena seguir adelante, y ver las malas experiencias como una lección, y decidí  hacerlo, por quienes amo y por mí, porque hay muchas cosas más por conocer y disfrutar.

Las situaciones difíciles no deben verse como un pretexto para hacernos  víctimas y culpar a los demás, siempre ocurren por algo, para enseñarnos a ser mejores, a no darnos por vencidos y hacernos cada vez más fuertes.

En penumbras de la habitación  me despido por lo que le queda de vida a la noche, no sin antes expresarte que esta noche me resolví a compartirlo con quien más amo, para que puedas saber que lo que viví me convirtió en quien soy ahora.

 

Linette Salazar Carmona

Seudónimo: Ailand Clark

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