MIRADA DIFERENTE -RETO # 2

Despierto sobresaltado en mi cama, sudando, agitado, con el corazón palpitando muy rápido. A mi alrededor la luz del amanecer ha ingresado por la ventana, mi familia duerme. Un pensamiento invade mi cabeza, la imagen de tu rostro asoma en mi mente, me levanto, camino muy despacio para no hacer ruido, tomo mi celular para ver la hora, son las seis de la mañana.

Me dirijo de prisa a la sala, donde me aguarda mi escritorio, un computador, y unos cuantos libros, los observo, tomo una pluma y una hoja de papel. Me siento, pienso en ti y me decido a escribirte esta carta. Quiero empezar, pero me distrae un hermoso ruido que proviene del exterior, es el canto de las aves, que anuncian el alba.

Luego me acompaña el silencio, no dejo de pensarte y extrañarte.

Sé que no te he visitado desde hace mucho tiempo, comprendo que te sientes solo por los duros momentos que has vivido, y por estos acontecimientos que pasamos hoy en día.

Me detengo, escucho pasos, a su vez contemplo las paredes amarillas de mi refugio, tratando de descifrar el ruido, es mi esposa, que se apresura para hacer el desayuno.

Te cuento que despertar hoy tan temprano me ha permitido deleitarme con la aparición de un sol resplandeciente, que ilumina, abriga el alma, da vida. Así como el sol, tú y yo podemos volver a resurgir, el amanecer es una nueva oportunidad para levantarnos, a pesar de la tristeza, la soledad y la enfermedad en que vivimos.

Escucho rechinar la puerta, es mi amada trayéndome un exquisito café, tiene un delicioso aroma, por cierto, ¡ese que tanto te gusta! Tomo un sorbo, pero está caliente y un poco amargo, de todos modos, me encanta.

Así como el café la vida a veces puede ser amarga e inesperada, sin embargo, debemos aprender a ver lo positivo, a disfrutar de lo que amamos, de lo que tenemos, como por ejemplo nuestra familia.

Mi querido viejecito, hay mucha gente que te queremos vivo, alegre, con ese buen sentido del humor que te caracteriza, positivo, valiente, con esa paz que produce charlar contigo.

Interrumpo mi escritura, me atrae por la ventana un precioso espectáculo de vistosos colores, en ese instante me doy cuenta de lo afortunado que soy, por poder apreciar tanta belleza.

Nosotros dos tenemos mucho que ver todavía, mucho que dar, Dios nos quiere vivos por alguna razón.

Miro con sorpresa, la hoja está llena, no queda espacio para escribir, se ha rebosado de todas estas palabras que quiero compartirte, para llevarte un poco de ánimo y de esperanza. Cuando todo esto acabe, espero poder decírtelo en persona.

 

José Tillaguango

 

 

josetjimenez27
Author: josetjimenez27

0

Esta entrada tiene 8 comentarios

  1. romina

    José
    Mucho, muchísimo mejor. El texto ha crecido. ¿Lo sientes? Felicidades.

  2. sheccid

    Felicidades! Gran conexión.
    Plasmaste todos los sentidos.

  3. yesenia cortes

    De verdad que bellas palabras

Deja una respuesta

2 × 2 =