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Miedo abrumador

En mis oídos retumba “aprender a quererte” de Morat a todo volumen, me gusta escuchar música mientras voy camino al paradero del transporte que me llevará de regreso a mi hogar, es un poco tedioso tener que levantarme diario a las 4 am. solo para ir a estudiar en una de las mejores preparatorias del país; mas lo bueno de esto, es que disfruto del hermoso espectáculo que me ofrece la urbe, ver como un cielo estrellado causado por las luces de la ciudad es paulatinamente sustituido por los débiles rayos del nuevo sol naciente del este. Llego finalmente a mi autobús y voy al asiento más próximo que encuentro, al sentarme me pongo a ver a los pasajeros que me acompañaran en el viaje a mi destino en busca de mi amiga que rara vez logro coincidir con ella, no la encuentro, sin embargo con lo que me encuentro son con muchos rostros abatidos, cansados de la vida, se lo que un día duro puede reflejar en las personas.
Trato de matar un poco de tiempo jugando en mi celular, me he quitado los audífonos, los murmullos y chismes me rodean; centro mi atención en uno en particular, entre el conductor de mi autobús y un “cobrador” como suelen llamarles, su mena platica es sobre el aumento de dos pesos en el pasaje a los usuarios, que aunque a simple vista parece un gran ventaja para ellos pues sus ganancias incrementarían de esta manera, no es del todo cierto puesto que la gasolina, elemento importante para la vida de sus sustento de trabajo, subirá tres pesos más, expresan su inconformidad con el gobierno y como no sirven para nada más que para robar.
Trato de desviar mi atención de su tema de conversación y tratar de centrarme en algo más; volteo a ver a la persona que está sentada junto a mí en el asiento continuo, la cual sostiene un periódico en el que su encabezado reza ” México no se convertirá en Venezuela si gano-AMLO” me encuentro rodeada de problemas políticos, no es que no me guste hablarlos pero prefiero un poco evitarlos. Me recargo en mi asiento tratando de relajarme una vez más, cuando en ese momento sube al autobús una persona que hace estremecer a más de uno, el ambiente se vuelve algo tenso, muchas personas que tenían afuera sus celulares y carteras comienzan a guardarlas de la forma más rápida y discreta posible, pues la apariencia del hombre que acaba de abordar no es del todo agradable, sucio, con la ropa hecha jirones, con una mirada que atemorizaría a cualquiera… De no saber yo que ese hombre es un albañil al cual conozco hace un par de años puesto que comenzó a vivir a la casa que se renta al lado de la mía, yo habría reaccionado de la misma forma que todos las personas que estaban a bordo del camión.
Por más que trato de evitarlo o procuro no notarlo siempre lo veo, la gente tiene miedo, miedo de que alguien llegue y les robe lo que con mucho esfuerzo ha obtenido, miedo de que para el día de mañana no tengan un sustento para llevar a su casa, miedo de que el gobierno nos robe más dinero creando más pobres y menos ricos, miedo de los unos de los otros convirtiendo la vida en una competencia capitalista.
Siempre soñamos con un cambio, pero por alguna extraña razón nunca lo conseguimos ya sea por artimañas de los que tienen más poder sobre nosotros o simplemente porque nuestro pueblo no está preparado aún para un cambio, a veces un pueblo tiene el gobierno que merece porque ellos lo eligen.

Acerca del autor: Lizbeth Luna Castro

la vida da lecciones, no siempre de la forma que esperamos, pero es nuestra elección seguir adelante o vivir entre fantasmas del ayer...

Liz_Luna

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