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Mi preocupación de hoy

Que difícil elegir una sola preocupación, ya que tengo varias pero las más evidente al menos por ahora, son todas mis noches que no logro dormir.

“Vida saludable”, “vivir bien”, “dormir bien”, “comer bien”, y tantas otras similares con la palabra “bien” al final. Son frases muy comunes en este  tiempo, me es tan difícil asimilarlas y más aún que mi cuerpo las crea.

Llevo tres años tomando pastillas para lograr conciliar el sueño, me siento como una drogadicta sin remedio, debo confesar que si no las ingiero, empiezo a sentir un vacío que no puedo llenar con nada ni nadie, si dejo de tomarlas me pongo irritante, me molestan los sonidos, las luces, las personas, incluso yo misma.

Ya no logro recordar cómo era tiempo atrás, cuando no las necesitaba, ¡oh por dios! Acabo de escribir “las necesitaba” pues es así, las necesito para estar bien, sentirme segura, hablar sin titubear, adormecer mi cuerpo y despertar al siguiente día sin recordar mis sueños y pesadillas.

Lo poco que recuerdo tres años atrás es un despertar, recuerdo estar comiendo una milanesa, de la nada sentir un terrible dolor en toda mi cabeza, para luego irse tornando poco a poco en una ardiente quemazón en mi mandíbula y recorrer hasta llegar a mis dientes. Corrí a toda prisa al baño, para mirarme al espejo y ver que se había quebrado mí muela. Recuerdo al dentista no creerme, de hecho nadie me creyó que una muela se rompió gracias a una milanesa de pollo. Fue gracioso.

Gracias a ese evento, pude darme cuenta a tiempo que caía en la anorexia y que necesitaba salir de ello o me quedaría sin dientes.

Fui en busca de ayuda y me topé con una psiquiatra que empezó a medicarme. No le reprocho, más al contrario le agradezco, pude salir de ese problema pero caí en otro. Como dice el dicho, “un clavo saca otro clavo”, yo le agregaría, y quien saca al siguiente clavo.

Extraño tanto dormir como elefante después de una jornada intensa, entraño preocuparme por los sueños fuera de contexto, sentirme cansada y cerrar los ojos involuntariamente para caer en los brazos de una noche larga.

Mis amigos, familia no entienden que es un farmacodependiente, es fácil hablar, es fácil decir: “pero las dejas y ya”. Son babosadas, para dejar de ser un farmacodependiente es prescindible ingerir pastillas poco a poco en cantidades pequeñas es como el alcoholismo. Cualquier vicio es igual, es una dependencia y no hay que minimizarla, lastimosamente la ignorancia hacia ellos hace que las personas solo le den importancia y prioridad a los vicios comerciales como la cocaína, anfetaminas, alcohol, se olvidan de un montón de vicios que nos abruman.

Buscar apoyo y compresión en las personas que me rodean es como pedirles que dejen el celular un día.

Ya hable con mi psiquiatra, le expuse mis pensamientos y sentimientos, y por sobre todo que quiero dejar de tomarlas, pero hablo a la pared, o al menos eso me parece.

Hoy en día si te medican es mejor. Ya no hay calidad de vida.

No encuentro una solución fácil. Nada es fácil si vale la pena, pero debo aprender a vivir en paz conmigo, quizás  tomar clases de yoga y aprender a meditar.

Yamil Gamarra Lopez

pues, me encanta leer,cantar ver pelis guitar la tocarra, dormir amo dormir y amo el chocolate.

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