Mi pasado

Jane: Mi pasado

Es la segunda vez que escribo una carta sin conocerte, y se siente extraño, ¿no crees?  No sé quién eres en verdad, ni cómo eres o qué aspecto tienes, pero dicen que, hay una segunda forma efectivamente para conocer a alguien y es mediante “las palabras”. La primera es observar el comportamiento de uno. Y si conocieras esa parte de mí ahora, quedarías maravillada, porque soy un  hombre que prefiere una buena charla antes que una fiesta, un buen trago y un par de hojas de papel para escribir lo que más amo en mi vida: la poesía, antes de desperdiciarlas en cosas vanas y sin sentido. Pero, yo no fui así, y quizás mi pasado te parezca tan trivial como otras, sin embargo, siento que tienes derecho a saberlo.

A los diecisiete me enamoré de una mujer lo cual me llevaba dos años de edad, con más experiencia en este caso, y yo solo era un novato, aun no comprendo cómo se fijó en mí. Fui humillado, al menos así era como yo me sentía. La primera ruptura amorosa no me volvió fuerte, sino al contrario más débil y proclive a caer en las caricias de aquella chica que amaba con toda el alma. Volví a enredarme, y esta vez demostró un interés que no había visto nunca en los meses que anduve junto a ella. Entonces, creí que había encontrado a la pareja perfecta. Pero me equivoqué. Y cuando menos lo imaginaba se fue con otro sujeto de mejor porte y posición, yo era un perdedor. Y lloré a causa de ello. Fui terco al querer convencerla de que ella volviera como las otras veces, pero era inútil. Porque cuando una mujer tiene metido a alguien en la cabeza es imposible intentar quitarla.

Tenía el alma destrozada, y me resigné a ese amor imposible. Me entregué a la soledad, y al aislamiento social. Debía reflexionar, encontrar un camino o algo que me llevara a sanar la herida de mi corazón, porque debido a ese amor había abandonado mi carrera, mi trabajo, a mis amigos y hasta había ignorado a mi familia. Y un buen día, todo eso cambió por un objeto que yacía en el suelo todo ajado, un libro de bolsillo, empolvado por fuera y por dentro, algunas páginas estaban carcomidas por termitas o cucarachas, pero se apreciaba los textos a una calidad casi pulcra. En cuando leí el contenido en no menos dos días acabé enamorado, quería hacer exactamente lo mismo que el personaje la historia, me había recordado a mi adolescencia, porque era exactamente igual. Y, ¿Por qué no?, pensé. Solo debía probármelo a mí mismo. Junté más libros a mí alrededor, y al cabo de una días más tuve una colección de cuarenta libros entre grandes y pequeños. Era mi nuevo refugio mental. Había encontrado en lo que era bueno, la lectura me iba apasionado lentamente, y me agradaba estar así, encerrado y rodeado de libros. Entonces, me hice la pregunta, ¿y si me vuelvo escritor? Bueno, es una opción. Y me animé a escribir poesía, y el resultado fue grandioso. Jane, si algún día me lo pides te lo haré llegar. Y te diré que, la lectura fue mi salvación, el soporte para seguir avanzando, las llaves para librarme de las cadenas que me ataban a ese amor del pasado que negaba y negociaba con tanto fervor. Pero pude quitármelas gracias a lo que hoy conocemos como libros, de toda clase, sobre todo las que esconden grandes historias y dejan un mensaje sutil para sus lectores. Amo la lectura, y todo lo que deriva de ello, espero que te guste.

Con aprecio, Max.

mbrayeen18
Author: mbrayeen18

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Esta entrada tiene un comentario

  1. romina

    Falta enfocarte en el PG. De eso hablamos ayer en el vivo.

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