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MI PASADO AMOROSO

Mi madre hacia gestos intentando comunicarme algo importante, yo no entendía que. Suspire y continúe acomodando la mercancía del negocio familiar, ese día parecía que el sol había salido para todos, excepto para mí. Me sentía deprimida y muy sola, había pasado ya un mes, desde la ultima vez que hable con Eduardo “mi novio”. Estaba confundida, tanto tiempo sin hablar que mil cosas pasaban por mi mente. Mi razón me decía claramente que todo había terminado, que el no regresaría más; pero mi corazón se aferraba con todas sus fuerzas y buscaba infinitas explicaciones que justificaran su ausencia.
Escuche a lo lejos mi canción favorita, esa que me transportaba al día en que lo conocí. Intente con todas mis fuerzas hacerme la fuerte, pero un escalofrío recorrió toda mi piel, e inmediatamente una lagrima rodó por mi mejilla. ¡Maldita sea! ¿por qué tenía qué conocerlo?, murmure entre dientes.
Ya había terminado de ordenar la mercancía por lo que me di un suspiro. Me senté en la banqueta de concreto tratando de relajarme, cerré los ojos y puse mi mente en blanco. Nuevamente escuche esa maldita canción, solo pensé que afán de molestarme. Abrí los ojos y sentí que alguien me miraba, gire la cabeza para ver de quien se trataba. Era él, venia a vuelta de rueda en su camioneta de doble cabina roja, eso era lo que mi madre quería decirme. Estaba enojada, pero también lo necesitaba. Paso mirándome fijamente a los ojos, diciendo mil cosas sin hablar, pero mi rostro no expreso nada, solo lo ignore, demostrándole mi decepción. Tenía miedo de que se fuera y no volviera a verlo nunca más, no fue así. Unos minutos después alguien susurro mi nombre, era él.
Gire para poder verlo cara a cara, mostrando franca sorpresa de que estuviera ahí. Mi primer impulso fue abrazarlo, no lo hice. Lo amaba bastante, pero no quería correr a sus brazos sin que me diera antes una explicación. Permanecí en silencio obligándolo a hablar.
Intento decir unas palabras, pero la voz no le ayudo. Se veía nervioso y esquivaba mi mirada. En ese momento supe que todo había cambiado. Su rostro era el mismo, pero su mirada era diferente. ¿A qué has venido? Pregunte sin titubear. Suspiro profundo y comenzó a hablar. Sé que ha pasado mucho tiempo y mi indiferencia te ha lastimado, pero hoy quiero hablarte con la verdad. Mientras estábamos juntos comencé a salir con alguien más, las cosas se salieron de control y ella se volvió muy importante para mí. Tenia sentimientos encontrados, por lo que decidí alejarme de ti y comenzar a conocerla mejor para saber que decisión tomaría. Estos días sin ti fueron difíciles y realmente te extrañe, quiero estar junto a ti, pero antes, tenia que sincerarme contigo. Se quedo en silencio esperando que yo hablara.
Me sentía confundida, decepcionada y llena de rabia, solo pensaba en vengarme, pero también lo amaba y sin él no sé que seria de mí. Por unos minutos no emití palabra alguna, necesitaba calmarme antes de hablar. ¿Con quién crees qué estas hablando Eduardo?, le dije. ¿Crees qué soy tu juguete? Para que me hagas esto. Esto se termina aquí. Y si crees que eres el único hombre que puede estar en mi vida estas muy equivocado. ¡Vete! grite con todas mis fuerzas. Su cara demostraba asombro, realmente creía que iba a perdonarlo. Salió avergonzado del local y subió a su camioneta.
Creía que volvería a buscarme, pero no fue así. Pasaron tres meses sin saber nada de él, realmente la pase fatal. Caminaba por inercia, era un ente tratando de reparar mi alma herida. Cada día que pasaba se me hacía una eternidad, aun así tampoco lo busque. Un día recibí su llamada pidiéndome perdón, pero para ese entonces también yo había cambiado. Entendí que él no era para mí y que solo lo idealice. No era el hombre perfecto que tanto soñé. Espere unos segundos ordenando en mi mente las ideas, buscando las palabras para hacerlo entender que ahora si todo había terminado. ¿Sigues ahí? Pregunte, no contesto, pero podía escuchar su respiración y comencé a hablar. Eduardo sé que tal vez tu cambio sea verdadero, pero yo, no soy la misma. Conocí a alguien más, es un hombre increíble y ya tenemos planes de boda, te agradecería bastante que de una vez por todas me dejes en paz, no quiero volverte a ver. Inmediatamente colgó. Quede destrozada. No sé por que dije tantas mentiras, el deseo de vengarme y hacerlo pagar lo que me había hecho se apodero de mí.
Días después caminaba por la calle y recibí su mensaje. Denotaba despecho, rabia y desesperación. Decía: “Debes saber que a mi nadie me deja. Tendrás tu merecido”. Sentí miedo, nunca antes me había hablado así. De pronto una camioneta se acercaba lentamente a mí, hasta lograr obstruir mi paso. Alguien bajo el cristal lentamente. Era él, su expresión me dejo paralizada. Lamentablemente no venia solo.

Acerca del autor: Karla Lucero Alba Moreira

Encantada de estar aquí.

Karla88842

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