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MI MEJOR NAVIDAD: El verdadero espíritu de la navidad

La navidad se acerca y con ella se agolpan los recuerdos en mi mente y mi corazón, mismos que llenan mis ojos de lágrimas, algunas brotan a causa de la alegría de recordar cada momento maravilloso compartido con cada uno de mis familiares y otras brotan a causa de la tristeza que siento al notar que algunos de los pilares familiares ya no están a la mesa para compartir con nosotros ni para apapacharnos como lo hicieron por tantos años.

Mi mejor navidad

Es día de navidad por la mañana y parte de la familia está reunida en casa que era de mis abuelitos, en ella se vive una gran alegría familiar, los primos participamos de juegos de mesa mientras nuestras mamás se encargan de preparar esa rica barbacoa que es la especialidad de mi tía Horte y que a todos nos encanta degustar.

La tarde ha llegado y es momento que todos empecemos a arreglarnos porque vamos a la iglesia a dar gracias a Dios por el maravilloso Don que otorgó al mundo a través de su Hijo Unigénito y también por todas sus bondades otorgadas a mi familia durante éste año. Ésta vez el programa especial en la iglesia estará a cargo de nosotros y algunos hermanos en la fe que nos visitan de otros estados de la república.

Al llegar a la iglesia nos damos cuenta que hay una gran asistencia de miembros de la iglesia así como familiares de ellos que son visita, nosotros nos preparamos para el diálogo que hemos de escenificar titulado “Zapatos de navidad”, que cuenta la historia de una familia que compartía con los demás familiares una noche de navidad, cada una de éstas familias tenía una buena solvencia económica y por la tanto un buen estatus social, pero de pronto, un año, la familia anfitriona pasa por problemas a causa de la pérdida del papá en un trágico accidente automovilístico y ahora quedan solos el niño y la mamá sin que ningún familiar o amigo se interese en ayudarles; la mamá, cada año procuraba tener un regalo de navidad para su niño y a su vez le mostraba que siempre debemos ser agradecidos con Dios, aun cuando las cosas no marchen bien, y aquí venía una prueba más para ellos, ya que la mamá enfermaría de cáncer y que sólo le quedaba un año más de vida. Ese año el niño intentaría llevarle un regalo a su mamá, unos hermosos zapatos, pero no contaba con el dinero necesario y alguien más en la tienda se ofreció a pagar sus zapatos, cuando él llegó a casa e intentó despertar a su mamá para darle su regalo, ella ya estaba muerta.

Recuerdo que mi sobrino lloró con tal sentimiento que conmovió a todos los asistentes al programa, lo que ninguno de ellos sabía es que él lloraba porque de alguna manera rememoraba el accidente automovilístico que habían sufrido en la vida real él y sus papás unos meses atrás. A sus tan sólo seis añitos él comprendía el valor de la familia, que en realidad los regalos materiales no importaban, el lloraba por su papá y su mamá que habían estado a punto de no estar más en su vida, pero que gracias a Dios no fue así.

Por eso a partir de ese año procuramos unirnos aún más como familia, con nuestros amigos y sobre todo, aprendimos a dar gracias a Dios por cada día que nos da de vida. También le damos gracias porque a través de su Hijo Unigénito, Jesucristo, nos ha otorgado un maravilloso Don de vida para Vida Eterna.

Leslie

Disfruto mucho de la lectura, de pasar momentos con la familia y amigos, así como de mis actividades laborales.
me gusta mucho pasear, el mar y las actividades extremas

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