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Mi mejor navidad.

Estaba sentada en la silla más cercana a la puerta, los rayos del sol llegaban hasta mi sitio y lo disfrutaba. Volteé a mirar a mis compañeros la mayoría sonreía eso me tranquilizó un poco. Me dediqué a observar a Karina, nuestra tutora, tan virtuosa que siempre supo como tocar nuestros corazones con su sabiduría, se acercó  y  aclaró su garganta para que le prestáramos atención.

—Estamos reunidos hoy para celebrar la navidad, sé que aún no es media noche, pero eso no impedirá que nos alegremos por estar juntos en esta mesa recordando el nacimiento de Jesús que nacerá para salvarnos dándonos el perdón—todos fijamos la mirada en ella—. Sonriamos, no dejemos que nada arruine este momento. Le doy gracias a Dios por haberlos conocido y tener su cariño. No quiero extenderme tanto asi que vamos a compartir esta pequeña comida.

La aplaudimos por unos instantes luego empezamos a disfrutar de los deliciosos postres. Sabía que a pesar de la hora y lugar ese momento siempre estaría en memoria de todos como un recuerdo inolvidable. El sol empezaba a ocultarse, teníamos que apurarnos, movimos las mesas a los costados formando una fila coloqué la música mientras los demás iban a ponerse el pijama. Empezamos a bailar y cantar como si fuese el último día de nuestras vidas, la alegría se notaba en nuestros rostros, dejamos de lado las diferencias nos unimos como la situación lo ameritaba.

Sentí algo frío por mis brazos, volteé y me di cuenta que muchos estaban con espuma así que saqué el aerosol y me empecé a defender. Nuestras carcajadas eran un eco. Un grupo de rebeldes subimos a las sillas despintadas desde allí simulamos que fuese “callejón oscuro” echábamos espuma, uno a uno pasaba por ahí. Agotados fuimos rindiendonos a luchar más y nos sentamos.

El silencio volvió a reinar, creo que en el fondo era porque había poca luz, sabíamos que se acercaba la salida y no volveríamos nunca más a ese salón, no como alumnos. Empezaba a limpiarme la espuma; pero no pude terminar porque sonó el timbre que tanto miedo le tenía. Gritos de euforia se escuchaba por los pasillos, adolescentes gritando que al fin llegaron las vacaciones. Mis amigos y yo solo deseábamos quedarnos unos días más.

Karina se acercó, dándoles un caluroso abrazo uno por uno. Cuando llegó mi turno sentí ese abrazo tan reconfortante capaz de transmitir paz. Nos pidió que hiciéramos un círculo.

—Chicos hoy termina una etapa para ustedes, no es fácil seguir luchando, se los digo por experiencia. Pero confío que ustedes no se van a rendir, van seguir persistiendo por sus sueños—su voz se volvió melancólica —, luchando por cumplir cada una de sus metas porque he sido testigo del gran potencial que tienen porque he visto esos valores  en cada concurso para que esté salón sea destacado, y sé que podrán enfrentarse a todo lo que hay afuera — sentí una presión en el pecho y mis lágrimas caían —. Ahora sí vayan a casa disfruten la Navidad en familia, abracen a sus seres queridos, nunca olviden la verdadera esencia de la Navidad.

Sin pudor nos permitimos llorar de alegría y felicidad al mismo tiempo. Nos abrazamos fuerte porque quizás sería la última vez que estaríamos juntos como una familia celebrando noche buena. Pero con la convicción que fue la mejor Navidad, aunque no hubo regalos estar todos reunidos valía muchísimo más.

Acerca del autor: Erika Diaz

Leer en la mejor manera de conocer otros mundos y poder comprender mejor a los demás. Buscando otro punto de vista.

Erika_DC

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Comentarios

Mayli Rojas Espero que ganes el concurso.😉
Hace mes de 1
Mayli Rojas Debemos vernos! UwU
Hace mes de 1
Erika Diaz Sí, ojalá podamos coincidir un día y vernos.
Hace mes de 1
Mayli Rojas Mucha suerte.😄
Hace mes de 1
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