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Mi mejor navidad.

Diciembre es el mejor mes del año, no sé si se han dado cuenta pero este mes no se siente como los otros; las casas y calles decoradas con luces y colores, la música alegre sonando en todas partes, los buñuelos y la natilla haciéndose común entre las comidas, la emoción que llena el corazón de los niños, la alegría brotando desde los hogares; estas cosas tan simples lo vuelven especial, así mismo la naturaleza también cambia, el cielo se vuelve más estrellado, el viento sopla suave y constante, y en algunos lugares el clima es más fresco, definitivamente diciembre está lleno de magia y es debido a la navidad, el nacimiento del niño Jesús que trae consigo toda esa alegría.

Mi mejor navidad  sin duda fue en mi infancia, para mí todas fueron maravillosas. No me preocupaban las cosas que me preocupan ahora, lo mejor de ser niños es que vemos la vida de una forma diferente, los colores son más vivos, la música más clara, el aire más tranquilo y las navidades más hermosas. Recuerdo que esperaba con ansías estas fechas para ponerme mi ropa nueva y ver el regalo que el niño Dios me trajera. Con mis hermanas asistíamos a las novenas de aguinaldo, esos nueve días eran llenos de emoción y anticipación porque llegara el 24, nos reuníamos alrededor del pesebre con nuestros amigos, rezábamos las oraciones, leíamos los gozos al niño Dios, y cantábamos los villancicos acompañados por las palmas, las maracas o las panderetas.

En noche buena me recuerdo rodeada de mis amigos y de mi familia. Teníamos comida, dulces y las canciones tradicionales de esta fecha sonaban a todo volumen, mientras los adultos las bailaban. Los más pequeños corríamos de un lado a otro y no nos importaba despeinarnos o ensuciar la ropa nueva.

Al llegar las 12:00 am, nos mezclábamos todos entre besos y abrazos, deseándonos feliz navidad y en realidad era feliz.  Era allí cuando aún no comprendía porqué los grandes lloraban en ese momento.

Veíamos los fuegos artificiales y después volvíamos a jugar hasta cansarnos,  y mi parte favorita era que al volver a la cama, ahí, en mi almohada estaba el regalo del niño Dios.

La niñez se acaba muy pronto y esa emoción incontrolable por un regalo nunca más se vuelve a sentir.

Al recordar todo esto me lleno de nostalgia porque la vida tiene una forma muy curiosa de mostrarnos nuestros mejores momentos cuando ya han pasado, por eso quiero que mi mejor navidad sea la próxima, porque siendo niña no pude verla como era, me parecía algo normal cuando en realidad fui muy afortunada. Quiero disfrutar la navidad de verdad, ser consciente de lo que tengo, reír mientras agradezco a Dios por todas las cosas buenas, porque como dice aquella canción, hay navidades tristes y navidades alegres y la mía es de las alegres, a pesar de no ser perfecta.

A veces pedimos tanto cuando en realidad esta época se trata de dar. Descubrí que la navidad significa amor y no hay mejor forma de demostrar amor que regalando: regalemos perdón, paz, motivación, tolerancia, palabras de amor, amistad, sonrisas, abrazos, besos, regalos, todo lo que esté a nuestro alcance y haga feliz a los demás.

marynuviz

Creo en Dios firmemente y sin lugar a dudas. el motor de mi vida es mi familia, no podría vivir sin los libros y la música.

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