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Mi mejor Navidad

Hola, ¡feliz Navidad! Quisiera darte un abrazo, quizás tomar tu mano y decirte lo dichosa que soy al compartir este tiempo contigo.
Esta noche es algo fría, y el chocolate caliente viene muy bien. Quisiera que te sientes conmigo, quisiera compartirte un pedacito de mi, Mi mejor Navidad, suena bien ¿no lo crees? Navidad es la fiesta más esperada por los niños, regalos, luces, juegos, comida, chocolate caliente, en mi familia desde hace un año pastel, galletas y la película de “el regalo prometido” que vemos cada Nochebuena.
Imagina una sala amplia, con paredes azul cielo y cortinas verdes a mitad de la noche. Un amplio comedor, una mesa cubierta con un mantel dorado con un par de cortadas en una esquina fruto de las manos ansiosas de mi hermano menor, Samuel.
Aquella Navidad acabábamos de dejar la casa de mi padre en la que vivíamos con mis hermanos mientras asistían a la escuela, era el segundo año que cuidaba de mis hermanos. Desde que mis padres se separaron e iniciaron el divorcio las cosas fueron difíciles en mi familia, y el pasar Navidad lejos de mi padre se hizo algo más natural con el pasar de los años. Cuando era niña siempre había suficientes problemas para sentirme triste y aunque siempre ame esta festividad y quería crear cierto ambiente festivo, mis padres, especialmente papá que nunca fue muy festivo, y siempre habían motivos para gritos y ciertos berrinches que impedían que se disfrutará por completo. Mi mayor queja cuando era niña era que nunca recibí nada en Navidad envuelto en papel de regalo.
Aquella Navidad mamá perdió su trabajo, nos enteramos de una verdad muy dura acerca de mi padre que aunque jamás nos dejaba presidir de lo necesario, no creía en lujos. Esa noche papá envío poco dinero y creo que no envío regalos; mamá no estaba en condición de pagar demasiado.
Ese año tampoco conseguí un trabajo de verano antes de las fiestas pero obtuve una beca en la universidad dónde me daban una modesta cantidad de dinero por mes para cubrir necesidades básicas, logré ahorrar algo de dinero ese año y por primer vez pude dar obsequios a mi familia. Le compré a Adriana, mi hermana un MP3 para que pudiera escuchar música, mamá aunque trate de convencerla de comprar algo bonito para ella eligió un sartén de roca volcánica grande con una especie de parrillero y a Sam, mi hermanito menor le compré una figura de lego de los vengadores que tanto quería; pude comprar un pastel, paneton, vino, chocolates, y un mus de chocolate. Pude ayudar a mamá con un poco de dinero para la comida y preparo un pollo al horno riquísimo y compré vestidos para mi hermana y para mí para pasar nochebuena cómo una fiesta, mi hermano uso un deportivo que papá le había comprado y mamá se arregló y uso una bonita blusa de color amarillo que quedaba excelente con su cabello castaño y resaltaban sus ojos.
Esa noche la mesa estaba llena, en la radio sonaba música alegre, nos vestimos de fiesta y decoramos el árbol y las ventanas con ese ambiente navideño, mamá puso en la mesa de la sala su mantel dorado y brindamos con un maravilloso vino tinto que disfrute como nunca. Me habría encantado poder darles a todos sus regalos envueltos bajo el árbol pero mamá dijo que no podrían esperar. Creo que esa noche por primera vez en mi vida pude celebrar Navidad como una fiesta, todos reímos, cantamos, bailamos, brindamos y a la media noche oramos juntos dando gracias por todas las bendiciones que Dios nos había dado.
Claro que todos sufrimos una indigestión al día siguiente pero nunca fui más feliz y después de todo si tuve un regalo, nuestra perrita había dado a luz hace un mes un cachorro precioso que oficialmente me pertenecía y pude comprarle un traje y un collar a juego. ¡Como ame a ese cachorro!. Y creo que por primera vez nos tomamos una foto familiar en Navidad.
La mejor Navidad de mi vida, pude dar más de mi a mi familia, y sentí que pude hacerlos felices y eso me hizo muy pero muy feliz

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