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Mi mejor navidad

¡Hola, a todos!

Me llamó Yulissa Suárez, y a
continuación les contaré la historia de «Mi mejor Navidad».Cada año mi familia y yo ,celebramos la navidad al igual que muchas familias en nuestro país, ya que es una tradición que seguimos. Pero algo muy gracioso ocurrió hace un par de navidades, fue algo sumamente inolvidable para mí ya que nunca antes nos había ocurrido algo así. Todo gracias a… bueno, más adelante les cuento ¡eh!, lo que si les digo es que aquella navidad me reí como nunca antes lo había hecho.

En esa navidad, o mejor dicho, como en todos los años nuestra familia siempre se reúne para pasar esa fecha juntos. Mis papás, mis abuelos, mis hermanitos y yo esperábamos la llegada de nuestros tíos que vienen de diferentes lugares, incluso fuera del estado; como les decía, la noche de navidad, mi mamá y mis tías preparaban la cena de noche buena, mientras mi papá y mis tíos se encargaban de comprar los refrescos, hielos, platos y demás cosas que utilizaríamos para la cena.

Posteriormente, llego la hora de la cena, cada miembro de mi familia tomaba su lugar y contaba sus anécdotas de lo que hicieron aquel año y comentaban sobre lo bueno y lo malo que les fue: «De lo malo siempre se aprende», «Todo en la vida tiene un propósito que nos impulsa a ser mejor las cosas y a nunca darnos por vencido» nos decía mi abuelo. Todos estábamos felices de que la familia se logrará reunir tal como los años anteriores, a decir verdad, soy fan de mi familia ya que son lo más importante que un ser humano pudiese tener, como mi familia no hay dos iguales (no lo hay), me emociona mucho el saber que siempre hay alguien que está ahí para ti, que te cuida, te ama, te protege y no quiere que nada malo te pase.

Luego, cuando terminamos de cenar, comenzamos a comer el postre. Lo gracioso viene ahora. De pronto sucedió algo memorable que quedó guardado en nuestras memorias para siempre: a uno de mis primos, Emilio, cometió el error de tirar unas chispitas cerca del comedor y a uno de mis tíos, en especial a mi tío Eleazar, se le cayó el postre encima de su ropa por lo cual todos nos empezamos a reír. Fue tan gracioso. Nos levantamos rápido de las sillas para cubrirnos de las chispas.

Hasta ese momento todo estaba aparentemente «normal», si es que se le pude llamar así (¡Jajaja!).

Lo más gracioso viene a continuación: cuando salimos mis hermanos y tíos fuera a
quemar chispitas y demás juegos artificiales, a uno de mis hermanitos, Sergio, se le
pasó por alto dejar en la silla de mi tío Freddy su pastel frío, cosa de la cual mi tío
no se dio cuenta. Más tarde venía sentarse de nuevo en su silla. Cuando por fin lo
hizo, mi tío se sentó sobre el pastel y consecuentemente se manchó todo su
pantalón. Lo peor de todo que no se dio cuenta de ello.

El asunto terminó cuando se levantó de su asiento y comenzó a caminar como si nada le hubiese ocurrido, razón por la cual toda mi familia y yo nos empezamos a reír, pero él no entendía lo que estaba sucediendo, es decir, por qué razón nos estábamos riendo. Después de eso, mi abuela le dijo y mi tío se fue a cambiar de ropa.

Puedo decirles con toda sinceridad que no olvidaré nunca lo que sucedió aquella navidad, ya que fue algo inusual, muy gracioso y algo que quedará grabado en nuestras memorias por siempre. Me reí como nunca antes lo había hecho, y hasta ahora es algo que no se ha repetido. Amo a mi familia, que es lo único que sé que siempre se repetirá y que tendré toda la vida.

¡Felices fiestas!

Yulissa

Soy una persona que le gusta mucho escribir e imaginar cosas nuevas, me hace muy feliz ❤

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