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Mi mejor navidad

Mi mejor navidad

Era una niña de siete años. Vivía en una casa de paredes de láminas y tablas, piso de tierra. Para mi era enorme y a falta de muebles lo era más. Estaba situada en un rancho rodeado de monte donde pastaba el ganado. Otra extensión de tierra era para el cultivo. En ese lugar las noches me parecían largas y obscuras. Tenía temor.

A pesar de las necesidades económicas y de las situaciones incomprensibles para mi edad, trataba de ser una niña feliz. Disfrutaba correr por las veredas del campo, mientras escuchaba el trino de las aves. Sentía el viento en mi rostro y era un bálsamo a mi alma. Recorría los sembradíos, me tiraba a lo largo de los zurcos y veía al cielo. Dibujaba con las nubes. También amaba la cercanía de los animales, escuchaba su respiración, su olor tan peculiar.

Se acercaban las fechas decembrinas y como cualquier infante deseaba un regalo en navidad. Mis hermanas y yo esperábamos ese día con regocijo y ansiedad. Veía su entusiasmo,  la alegría y la esperanza reflejada en en el brillo de sus ojos. A mi me latía el corazón tan acelerado como el tropel de un caballo. ¡Escuchaba mis latidos!

No esperábamos la navidad al pie de un pino con luces y esferas ni al calor de la chimenea. Jamás lo tuvimos. Esperábamos a la persona más buena, noble y humilde. Observábamos a la lejanía y al  vislumbrar su camioneta brincábamos de alegría y felicidad.  Nos abrazábamos. ¡Era el patrón! ¡Sabíamos que con él traía nuestros regalos!

Al acercarse nos cohibíamos un poco. Pero empezaba a bajar bolsas y cajas. Nos abalanzábamos a escoger de todo; zapatos, ropa, muñecas, pulseras, anillos, dulces…

Pero lo que me emocionaba, lo que aceleraba los latidos de mi corazón, era ese momento de los abrazos. Esperaba mi turno impaciente y ansiosa por respirar la delicada fragancia que emanaba de esa persona. Y yo disfrutaba de ese abrazo, inhalaba profundo y muy lento. Lo guardaba  en lo más recóndito de mi ser. En mi inocencia creía que ese olor sólo provenía de las persona millonarias. Y así sucedía cada vez que regresaba a nuestro hogar. Embriagaba mi existencia con su perfume y atenuaba  mi dolor.

Llegó el momento en  que esas visitas cesaron. Aunado a la ausencia de mi Padre. Fué un pasaje de mi vida muy doloroso. El tiempo transcurrió. Y la navidad fué diferente.

Crecí con la idea de que un día encontraría esa fragancia que mitigaba mi tristeza. Recuerdo que en cada oportunidad destapaba frascos de perfume, olía cada uno en su busca. Continúe mi vida sin olvidar mi búsqueda.

Transcurrieron treinta y cuatro años para disfrutar de nuevo ese exquisito perfume.  Sucedió al saludar a un familiar después de mucho tiempo. El gozo no cabía en mi pecho. Era tanta mi emoción que me regaló su fragancia. Veía el frasco, lo colocaba sobre mi pecho, temía que se quebrara porque brindaba, gritaba, me llevaba las manos a mi cabello, lo agitaba. Nadie entendía mi felicidad. ¡ Yo sí! ¿Cómo podía un frasco de perfume provocar todo esto?

Ahora lo uso cada amanecer, cierro mis ojos, aunque a veces me invade la nostalgia por los recuerdos. Las lágrimas zurcan mi rostro. Pero sonrió y me transporto a esos pequeños pero bellos e inolvidables momentos.

Entendí que no buscaba un perfume, un aroma, ni una fragancia. ¡No! Porque lo que encontré fué la esencia de un alma limpia, un corazón noble, un gran ser humano que se desprendió de lo que poseía para darlo con toda alegría, bondad y humildad. Sobretodo lo que dejó en mí: su esencia.

Fué alguien que hizo feliz a una niña, que su vida estaba llena de momentos dolorosos, desgarradores, y tristes que irrumpían en una etapa llena de inocencia. Una pequeña que no deseaba juguetes, no esperaba vestirse con la ropa más bonita, ni usar la mejor bicicleta. ¡Claro que no! ¡Deseaba ser feliz!

¡Esta fue mi mejor navidad! El regalo que marcó mi vida. Hoy trato de ser esa esencia para alguien.

Acerca del autor: Benita Guadalupe Gámez Ricardi

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Comentarios

Narcisa Robles Un recuerdo inolvidable. La humildad y generosidad es lo más valiosa.
Hace mes de 1
Benita Guadalupe Gámez Ricardi Es un regalo sin envoltura!!
Hace mes de 1
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